Salvatore di Marta acude a la comisaría de Montalbano a poner una denuncia. Su esposa ha sido víctima de un atraco, y no un atraco cualquiera. Esa noche llevaba en su bolso la recaudación del supermercado de Salvatore, 16.000 € nada más y nada menos. Al parecer Loredana acudía a ingresar el dinero tras visitar a su amiga Valeria cuando encontró un hombre tumbado en el asfalto de la carretera, y al acudir en su ayuda este pasó de víctima a verdugo atracando a la jovencísima Loredana y llevándose todo el dinero.

Enseguida hay cosas que no le cuadran a Montalbano, la cantidad de dinero es demasiado elevada para ser todo fruto del azar, y con la colaboración de sus ayudantes descubre que en la calle que Loredana afirma que sucedió el atraco no hubo ningún hombre tirado en el rango de tiempo en que supuestamente pasó todo. Todo gracias a una coincidencia y a la vigilancia de una joyería por parte de los carabineros frente a la que Loredana afirma que pasó todo. Este será solo el arranque de la resolución del atraco que será más complicado de lo que parecía en un primer momento.