Una mujer de recursos es una novela poco convencional. Para empezar, por el formato escogido: se trata de un libro epistolar en que toda la narración está contada a través de cartas, telegramas y similares.  En segundo lugar, porque estamos ante una obra de ficción, pero solo relativamente; la autora se inspiró en la vida de su abuela para escribirla, y aunque se trate de ficción hay mucho de cierto en la historia que nos cuenta.

 

La elección de la narración a través de las cartas es una herramienta fabulosa para lo que quiere transmitir la autora. No solo es una narración más sencilla y sin tantas herramientas estilísticas, sino que es mucho más íntima al estar todo contado a través de los ojos de nuestra protagonista en unas cartas en que abre su corazón a veces a las personas más insospechadas. Y es que la intimidad que te proporciona un papel en blanco a veces es un mecanismo fabuloso para volcar en él tus sentimientos.