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Hay autores que están en nuestras listas de pendientes por toda la eternidad. Esos autores que con solo leer un libro suyo, sabemos que terminaremos leyendo todo lo que escriban, que les reconoceremos en las librerías, y sus libros nos atraerán como la luz a una polilla. Patrick Modiano es uno de ellos para mi.

 

En el 2011 (cómo pasa el tiempo) leí la Calle de las tiendas oscuras, merecido ganador del Premio Goncourt en 1978. Uno de esos libros que recuerdo con especial cariño, de esos que te dejan un sabor de boca delicioso. Aunque tengo en la estantería algún libro suyo esperando su momento, un día en la biblioteca buscando otro libro me topé con Un pedigrí. No pude resistirme a llevármelo, sin saber siquiera sobre qué trataba. Cuál ha sido mi sorpresa al comenzarlo y descubrir que se trata de una autobiografía.

 

Un pedigrí no es una autobiografía al uso, ni nada que se le parezca. En sus escasas 129 páginas, Modiano lo que hace es volcar ideas y pensamientos, de modo cronológico, es cierto, pero sin ningún tipo de orden ni concierto. Parece que haya ido soltando palabras según salían de su mente, uniendo momentos y sensaciones.

 

Mi padre y yo estamos solos con frecuencia el sábado por la noche. Vamos a los cines de los Campos Elíseos y al Gaumont Palace. Una tarde de junio hacía mucho calor e íbamos andando – no recuerdo con qué motivo – por el bulevar de Rochechouart. Entramos, para huir del sol, en la oscuridad de una sala pequeña: el Delta. Un documental, El proceso de Nuremberg, en el cine Georges V. A los trece años descubro las imágenes de los campos de exterminio. Algo cambió para mi ese día. ¿Qué opinaba mi padre? Nunca hablamos de ello, ni siquiera a la salida del cine.

 

Modiano nació en 1945 y era hijo de un negociante judío. Francia, 1945, familia judía. Complicada combinación. Su madre era una actriz flamenca. Con esta mezcla daremos con un Modiano con una familia poco común y muy desarraigada. De hecho su infancia se vio marcada por todos los internados donde vivió y estudió, ya que a pesar de la insistencia de su padre en que la educación y los estudios eran fundamentales, queda muy claro el sentimiento del escritor de abandono por parte de su familia. Se pasó la vida reclamando el cariño y la compañía de su padre, que a las primeras de cambio le enviaba a donde hiciera falta con tal de que estuviera interno y no tenerle con él. Leyendo estos datos sobre su vida, se entiende mejor todavía el argumento de Calle de las tiendas oscuras, y apostaría a que su vida tuvo influencia en más novelas que la que cito.

 

Está claro que Modiano no llevó una vida fácil. No era un momento propicio para los soñadores como él, que desde muy temprana edad le comentaba a su padre que quería ser escritor y vivir de ello. Se escapó en varias ocasiones, unas para regresar a casa, y otras para coger un tren con el poco dinero que tenía y huir lejos. Y de un modo o de otro, siempre logró salir del paso. El hambre agudiza el ingenio.

 

La pega del formato tan caótico de la biografía es que resulta más un compendio de gentes y direcciones, una lista de personajes y amigos que fueron pasando por su vida, enumerados solamente algunos, con lo que resulta fácil perderse en la inmensidad de la vida parisina de la época. Incluso en un momento, el propio autor nos pide perdón por ello. Este aspecto se suma al sentimiento de desarraigo, de falta de unos pilares a los que agarrarse, un espejo en el que mirarse en su infancia.

 

Puede que una de las partes más atractivas para mi de la biografía ha sido cuando nos cuenta los libros que ha leído y los que más le han podido fascinar. La biografía abarca solamente hasta su mayoría de edad a los 21 años, pero las primeras lecturas suelen ser las que más nos marcan y que nos influyen para toda nuestra vida lectora.

 

Por desgracia, nos controlan las lecturas. En 1962, me expulsarán unos días por haber leído El trigo en ciernes. Gracias a mi profesor de francés, el padre Accambray, obtendré un permiso “especial” para leer Madame Bovary, que tienen prohibido los demás alumnos. He conservado ese ejemplar del libro, en el que pone: “Visto bueno. Clase de quinto”, con la firma del canónigo Janin, el director del colegio. El padre Accambray me aconsejó una novela de Mauriac, Los caminos del mar, que me gustó mucho, sobre todo el final, tanto que todavía hoy recuerdo la última frase: “… como en las madrigueras negras de antaño”.

 

Si os fijáis en el párrafo que os cito, este formato es una constante a lo largo de todo el libro, y me ha llamado poderosamente la atención: Primera frase en presente, y el resto en pasado. En las primeras páginas sobre todo, me resultaba desconcertante, y hasta llegué a dudar si sería error de traducción. Al ser todo el libro así, me confirma que no es fallo de la editorial.

 

Es un libro difícil de recomendar. Más que como biografía de un escritor, os la recomiendo si ya habéis leído a Modiano y sentís curiosidad por conocer más de él. Creo que puede resultar enriquecedora si conoces su obra, ya que vuelca mucho de su vida en sus novelas. Si no conocéis al escritor y no habéis leído nada suyo, es interesante desde el punto de vista histórico que cuenta, pero al tener el formato tan anárquico que os digo, puede llegar a confundir al lector y no aportar ningún motivo por el que engancharse a la vida del francés. A vuestra elección lo dejo.

 

Rene-Maltete

 

*Otra de las cosas que me llamaron irremediablemente la atención de este libro fue su preciosa portada con ese letrero de “perro peligroso” y ese cachorro tan adorable. La foto pertenece al fotógrafo francés René Maltête, del que os dejo otra fotografía suya que me ha parecido brillante, y os invito a ver algunas más aquí:

 

Título: Un pedigrí
Autor: Patrick Modiano
Editorial: Anagrama
ISBN: 9788433974655
Páginas: 129
Precio: 12€