El hecho de que un autor publique novela nueva no es tan solo un acontecimiento en sí mismo. En ocasiones es la excusa perfecta para echar un ojo a las estanterías y descubrir que después de mucho tiempo aún no has leído nada suyo, que tienes perfectamente colocados y localizados sus libros anteriores, pero que debido a la vorágine de publicaciones que vivimos hoy en día se fueron ahogando entre el peso de las novedades que surgieron. Y no les has buscado una tarde, un fin de semana, un momento. Eso es lo que me sucedió a mí con las novelas de Susana Hernández. Aún no sé por qué quedaron atrás frente a otras, porque me apetecían. La publicación de Cuentas pendientes me ha dado esa excusa.

 

Mi intención inicial era leerme las tres novelas de la serie de Rebeca Santana. Y ya. Pero otra casualidad más se topó en mi camino: justo al terminar Contra las cuerdas descubro que Amazon ha decidido vender las dos novelas previas a la serie de Santana al irrisorio precio de 1€. Hasta vergüenza me da plantearme qué dineral de ese euro irá a parar a la cuenta corriente de la escritora. Pero ese es otro tema.

 

Así que comienzo en ese mismo momento a leer La casa roja. Ni me molesté en buscar qué novela había escrito antes Susana Hernández, fue puro impulso. Y al terminarla descubro que es la primera que escribió la autora. Breve, intensa, y magníficamente escrita. Quién escribiese algo así en su primera vez. Pues Susana, Susana fue capaz de lograrlo.

 

“Cuéntame algo que nunca le hayas contado a nadie.”

 

La novela nos narra diferentes momentos y situaciones de tres generaciones de mujeres que giran en torno a una caja roja y a una maldición que parece pesar sobre las féminas de la familia. Sin orden ni concierto los acontecimientos se irán sucediendo, la vida de Candela, de María, de Bea (más conocida como Coco), de Débora. Entre sus vidas se sucederán suicidios, asesinatos, enterramientos, viajes a Tailandia, noches de hotel, reproches, dolor, soledad. No estamos ante una novela negra, pero sí que es muy oscura, empapada de melancolía al igual que nos empaparía la lluvia en una noche de tormenta.

 

“- ¿Por qué has vendido la casa, Bea?

Ni siquiera lograba indignarse. Estaba demasiado cansado. Cansado de discutir, de llegar cada vez a un callejón sin salida.

– Para que no tengamos un lugar al que volver.”

 

En algunos momentos el lector se siente un tanto perdido, quién es quién en la vida de los otros, en qué ciudad sucede lo que se está narrando, en qué momento de sus vidas. Una sensación de pérdida y de desconcierto que va de la mano de la que sienten nuestras protagonistas. Y es que en realidad la vida es eso, golpes del destino que debes afrontar y asimilar, modificaciones en nuestro día a día que alteran nuestra realidad y que son las que en el fondo componen nuestras vidas. Sensaciones como el miedo, la pérdida, la soledad, la incertidumbre. Todas ellas conjugadas de un modo magnífico por Susana Hernández componiendo una novela corta y deliciosa.

 

El estilo dista mucho de sus novelas posteriores, al menos de las de la serie de Santana. En aquellas la narración es mucho más cerrada, más lineal, siguiendo las pautas y las directrices canónicas del género negro. La casa roja es mucho más abierta, con frases cortas, con una narración mucho más poética y la elección de un modo de contar mucho más difuso. Y sinceramente, me gusta mucho más. Quizá por ser diferente, por estar envuelta en ese halo de misterio. Me gustan las novelas cortas, los relatos, mucho. Y La casa roja es un buen ejemplo de ello.

 

 

Título: La casa roja.
Autor: Susana Hernández.
Editorial: LcLibros (2005).
ASIN: B00BQGEWD8
Páginas: 84
Precio: 0,99€
Ficha del libro en LcLibros: http://literaturascomlibros.es/2013/03/11/la-casa-roja/