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Si, otra reseña más de La [famosa] casa de hojas. Otra opinión más y otra vuelta de tuerca a uno de los libros que más revuelo han generado en los últimos meses. Poco voy a poder aportar. Muchos habréis leído todo tipo de cosas, y muchos otros no habréis leído nada para no estropearos el libro. No voy a destripar mucho más allá de lo que venga en la contraportada.

 

La novela está basada en El expediente Navidson . Will Navidson es nuestro protagonista. Un fotoperiodista que huye buscando solucionar su matrimonio y no perder del todo a su familia. Ha ganado el premio Pulitzer, y eso ha trastocado su vida (en este punto, mezclan realidad con ficción utilizando para ello al auténtico ganador Kevin Carter, y citando a su verdadera fotografía). Por todo esto, buscan una casa en Virginia donde asentarse. El expediente arranca con un vídeo, un documental, “El pasillo de los 5 minutos y medio”. Este documental muestra como en el salón de la casa de los Navidson ha surgido un pasillo que lleva a ninguna parte. Surge entre dos ventanas, y en el vídeo muestran como desde el exterior ese pasillo no existe, pero sí desde el interior.

 

Este es el inicio de La casa de hojas, lo que os cuento transcurre en las primeras 15 páginas. A partir de aquí, la casa irá sufriendo más transformaciones y cambios, a cuál más extravagante, y que te deja con la boca más abierta que el anterior. En varias ocasiones me he visto soltando exclamaciones en voz alta de la sorpresa. Esta es, para mi gusto la mejor parte del libro.

 

La otra parte está compuesta de una narración paralela de Truant, que nos narra el libro visto por sus ojos y compuesto por un tal Zampanò, con una tipografía muy distinta, como de máquina de escribir, con el texto sin justificar y en su mayoría una letra demasiado pequeña para mi gusto. A esto, hay que sumar las más de 300 notas al pie (sí, en una novela), apéndices, fotografías, poemas, índices de contenidos, cartas…

 

Los que hayáis hojeado este libro, sabréis que no es un libro convencional. No es un libro lineal, que se lea de principio a fin, o de fin a principio. Todas las estructuras textuales que conozcáis, aquí no valen, hay que descalzarse de bagajes antes de entrar en la casa. Todo lo que conozcas, aquí no sirve para nada. Porque la magia del libro, lo que lo hace tan mágico y especial es precisamente el texto como continente, no tanto como contenido.

 

Es decir, que la genialidad no está tanto en lo que te cuenta, que también, sino como consigue jugar con tu mente y lograr que sea uno de los libros más visuales que hayas leído nunca, y no a nivel descriptivo. Es difícil de explicar. La disposición del texto no es nada fortuito, cada línea, cada palabra, están donde están porque tienen que estar ahí. Las narraciones dentro de la casa, de su laberíntico contenido, están plagadas de estrategias de maquetación que te hacen leer como el libro te dice, no como tu quieras. Modifica tus estructuras mentales, y consigue crear tensión, celeridad, lentitud e intriga sólo con la disposición de las palabras. No me digáis que no es una genialidad.

 

Hoy en día parece que ya nada sorprende. Las tablets y los móviles han modificado muchas de nuestras percepciones, estamos acostumbrados a ampliar el texto de una web con nuestros dedos, mover el texto con ellos, y hasta subrayar su contenido. Pero los libros de papel seguían siendo lo que eran. Es cierto que muchos de ellos te hacen volar a través de sus textos, pero este libro lo consigue con los dos recursos: lo que cuenta y el aspecto que tiene lo que cuenta.

 
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Era un libro que me daba miedo. Creí que se trataba de un libro muy complejo, difícil de comprender, pero para nada es eso. Es denso, eso sí, tiene partes muy lentas, y te enreda, haciéndote ir de adelante para detrás en todo momento. A veces tienes la sensación de atascarte, hay capítulos que te saltarías porque no tienen ni un solo punto en varias páginas y necesitas parar para tomar el aire.

 

Sobre el aspecto de un libro terrorífico, a mi no me lo ha parecido. Me ha inquietado, sí, no sabes por donde va a ir, y el recurrente uso de la tinta azul para la palabra casa hace que siempre tengas presente la narración y el lugar donde te estás metiendo.

 

Lo que más me ha sorprendido de todo, es que no se le haya ocurrido a alguien antes. Reconozco que no todas las editoriales se atreverían con un libro así (pobre maquetador, la de pesadillas que ha debido tener con el libro). Pero al final se convierte en el típico libro que todos queremos tener y leer. Lo considero una genialidad más como objeto que como historia en sí, que para mi gusto en algunos puntos flojea y hasta te hace perder el interés. Creo que la búsqueda de credibilidad del informe con tantas referencias reales o imaginarias (mucha de la bibliografía citada en las notas es imaginada, pero muchísima es real) hace que al final haya partes demasiado densas y demasiado lentas. O al menos para mi gusto, que ya sabéis que esto es cuestión de gustos.

 

Aún así, y con todo, es un libro que recomendaría a todo el mundo. Más que una lectura es una experiencia.

 

Título: La casa de hojas
Autor: Mark Z. Danielewski
Editorial: Alpha Decay & Pálido Fuego
ISBN: 9788492837465
Páginas: 736
Precio: 29,90€
Ficha del libro en la web de Alpha Decay: http://www.alphadecay.org/libro/la-casa-de-hojas

Ficha del libro en la web de Pálido Fuego: http://www.palidofuego.com/house-of-leaves-daniel-z-danielewski/

 

Tamaño: 24×17

Para la lectura de este libro ha sido necesario: un sofá, una butaca, un cojín, una manta, dos gatas, unos 12 cafés, 2 coca-colas, un par de bolsas de patatas, gominolas, una pizza, 3 o 4 paquetes de kleenex, una libreta, un bolígrafo negro y uno azul, un móvil, Twitter, Whatsapp, y seguro que muchas cosas más que me dejo en el tintero.