Durán está a punto de salir de la cárcel. Y como bien le remarca el funcionario de prisiones que gestiona su salida, las condiciones de su liberación no son normales. Algún tipo de anomalía hay para que Durán salga en tan breve espacio de tiempo. Durán no sabe bien qué está pasando, pero imagina que tras todo esto está su amigo del alma Rubén. El oficial le deja claro que no piensa quitarle el ojo de encima, que debe medir sus pasos y que si no quiere volver a la cárcel en los próximos días debe cumplir las normas y estar localizable.

Como esperaba, Rubén le está esperando para un golpe en el que ambos van a colaborar. Han de hacerse con el misterioso contenido de una caja fuerte, y acceder a ella no es tarea fácil. Por ello aquellos que están al cargo del golpe les necesitan, porque alguien debe hacerse cargo de anular las alarmas y las cámaras de seguridad. La teoría les asegura que va a ser un trabajo rápido, limpio y bien remunerado. Pero las cosas pocas veces funcionan así.

 

Cuando acceden al lugar donde se encuentra la caja fuerte no son capaces de abrirla allí mismo y deben llevársela, dejando tras de sí demasiado rastro y un par de cadáveres. Todo se está poniendo muy feo, y como remate, cuando tratan de obligar a Rubén y Durán que entierren a los muertos, disparan contra Rubén y dejan sepultado vivo a Durán. Lo que nadie espera es que Durán logre salir con vida de todo eso.

 

Indómito es una novela de venganza, una venganza ciega pero justificada. Han matado a Rubén y no piensa permitir que se salgan con la suya. A Durán le invade esa sensación que todos hemos tenido alguna vez de humillación, de desprecio por parte de los más poderosos, que creen que siempre pueden salirse con la suya y que no sucede nada por llevarse la vida de seres inocentes en su periplo por lograr el poder. Tan solo somos peones a su cargo y tienen absoluta potestad para hacer con nuestras vidas lo que les venga en gana. Pero no, Durán no es de esos que se dejan pisotear. Quien la hace la paga, y piensa llevar su máxima hasta las últimas consecuencias.

 

Si tuviese que destacar dos puntos de Indómito serían la estructura de la trama y el recorrido que realiza por La Habana. Sobre la trama, arranca con un golpe de efecto, uno de esos que tan bien se le dan al maestro Ravelo, y que hacen que tengas ganas de manera inmediata de saber más: Durán aparece en la primera página enterrado vivo. En las siguientes páginas la tensión y la acción irán in crescendo a un ritmo cada vez más rápido que nos llevarán a cerrar el círculo de cómo Durán ha llegado a este punto. Y tras esto, calma, reposo. Una tregua para el lector y para conocer mejor a Durán, su entorno y sus circunstancias, cómo su vida le ha llevado al punto en el que se encuentra y que de este modo poder comprender mejor lo que va a suceder de ahí en adelante. Una tercera y última parte resolverá toda la historia concluyendo con un cierre del hilo argumental en el que no queda ni un solo aspecto sin resolver.

 

Por otro lado, el recorrido visual y sentimental por La Habana. Visitaremos El Vedado, con mansiones de estilo modernista, palmeras y abundancia de áreas verdes, un paisaje muy alejado de donde se ha criado Durán pero por donde se mueven aquellos que le contratan para el atraco. Visitaremos Centro Habana, el Barrio Chino y San Rafael, unas zonas que Durán conoce a la perfección, y lo haremos a lomos de una Harley o en los cómodos asientos de un Plymounth Special Deluxe de 1950 de color borgoña. Comeremos frijoles negros, arroz blanco, mazas de puerco frito y yuca con mojo. Conoceremos los llega-y-pon, los lugares más decrépitos a las afueras de la ciudad donde se refugian aquellos que no tienen medios para vivir de otra forma.

 

Dotar a la ciudad donde transcurre la trama de personalidad propia no es algo fácil. Existen muchas novelas que lo han logrado con un magnífico resultado, pero hay muchas otras en que se queda en una simple enumeración de calles y edificios. Es necesario transmitir el ambiente que se respira, sentir el calor en las calles o el ruido en los locales, percibir si las farolas alumbran las calles tan solo a medias, si las cuarterías se caen a pedazos, si huele a pis de gato, si el cableado eléctrico está remendado con cinta americana, si suena la música a través de las ventanas. Y sí, Vladimir Hernández da en el clavo convirtiendo La Habana en un personaje más.

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Indómito ha sido galardonada con el Premio L’H Confidencial 2016 que otorga el Ayuntamiento de L’Hospitalet de Llobregat en colaboración con la Biblioteca la Bòbila, una de las más importantes especializadas en género negro de nuestro país. Anteriormente han obtenido este premio novelas como Las niñas perdidas de Cristina Fallarás o El baile ha terminado de Julián Ibáñez. Es uno de esos (pocos) premios que aún son símbolo de calidad. Y si Indómito lo ha obtenido, por algo será.

 

Título: Indómito.
Autor: Vladimir Hernández.
Editorial: Roca (2016)
ISBN: 9788416306886.
Páginas: 224.
Precio: 17,90€
Ficha del libro en Roca: http://www.rocalibros.com/roca-editorial/catalogo/Vladimir+Hernandez/Indomito