Hoy Leer sin prisa cumple 4 años. Cuatro años de lecturas, de reseñas, de amistades y de descubrimientos. Siempre sorprende cuando digo que abrí el blog justo un día 6 de Enero. No hubo ningún motivo especial. Simplemente llevaba tiempo dándole vueltas, recibiendo vuestros pequeños empujones, y ese día finalmente apareció en la blogosfera.

 

Nunca, ni en un millón de años, habría pensado que 4 años después seguiría por aquí, que habría conocido a tanta gente gracias a él, y que me habría proporcionado tantas alegrías. Como nos ha pasado a todos, ha habido momentos de flaqueza y he estado a punto de tirar la toalla en muchas ocasiones. Pero entonces recuerdo que el blog surgió por mí y para mí, que solo buscaba un espacio en el que reflexionar sobre lo que leo, en el que compartir sensaciones, y que no importa demasiado cuántos estéis del otro lado leyendo lo que escribo. Da igual si sois 50 o 200, porque la misión sigue siendo la misma: compartir experiencias y lecturas.

 

Este año ha sido alucinante gracias al blog. Me ha llevado más lejos que nunca, y eso hace que el trabajo y las horas que le dedico merezcan mucho la pena. No solo me han salido colaboraciones, tanto en papel como en digital, sino que he conocido a gente increíble gracias a este pequeño rinconcito. Y desde luego que eso ha sido lo mejor de todo.

 

He compartido cañas en una terraza barcelonesa en Febrero; bueno, en una no, en varias. He terminado cenando en un Lirrazán hablando de George Clooney y Brad Pitt. He cenado en un italiano con los organizadores de una semana negra asistiendo a la firma de la lista de autores participantes, hecha en mi cuaderno de notas, entre quesos y vinos. He tratado de comer mejillones en La Barceloneta, sin conseguirlo, pero consiguiendo a cambio ron canario. He tenido que asistir a disputas a la hora de pagar, y que me recuerden en la siguiente ocasión que me las debían. He presenciado cómo por una queja desafortunada todo el mundo me conozca como «la de León». Me he fugado un fin de semana a la otra punta del país y de paso asistir a la presentación del libro de un amigo, lo que a su vez me llevó a una comida en la que terminamos hablando de bolas chinas con una mujer fascinante, y a una tarde perdiéndome por las calles del barrio antiguo. He recorrido Sant Antoni de cabo a rabo, terminando de casualidad con un vermout entre libreros y editores. He cerrado locales, bares y terrazas hablando de libros. He asistido al desatado baile de un escritor cuando una canción sonaba en un bar de ambiente. He sufrido spoilers por doquier por no haberme leído los libros a tiempo. He corrido de una carpa a otra, con una caña en la mano, y sin dejar de tomar notas. He asistido a la entrega emocionada de premios literarios, con retransmisión incluida a una buena amiga, y con ello ganar una apuesta. He arrastrado a amigos a noches en vela para celebrar dichas entregas de premios. He paseado al borde del mar a las 4 de la mañana para acompañar a un colega al hotel. Y a las 5. He asistido a una fiesta de pueblo en el medio de Madrid. Me he descalzado tras horas y horas de tacones en una fiesta, y con ello provocar que el resto de mujeres se descalcen aliviadas. He recibido un trato increíble de parte de organizadores, editores, escritores y lectores. He asistido a la gratitud sincera por una reseña. He tenido comidas íntimas en terrazas con confesiones inconfesables. He asistido a una cena en la que se hizo el silencio para escuchar hablar a un experto en catanas. Me he hecho selfies con escritores estadounidenses, y he saludado emocionada a autores gallegos desaparecidos. He acumulado pilas de libros dedicados. He recibido apoyo incondicional en malos momentos de amigos vía Twitter. He recibido libros en mi casa por los que he dado saltos de alegría. He leído obras magníficas en exclusiva, y algunas de ellas por desgracia quizá nunca vean la luz.

 

Y decenas de momentos más que se me quedan en el tintero. No cito nombres, ni apellidos. Porque todos ellos saben quiénes son. Gracias a todos y cada uno de vosotros por hacer que este año haya sido increíble, por haberme dado tan buenos momentos y por considerarme una más. Por considerarme amiga y compañera. Por vuestra amistad y por vuestro respeto. A por los 4 siguientes.