En diciembre, en Twitter @Aramys nos invitó a compartir con él la lectura de esta magnífica novela, comienzo de una saga protagonizada por Bernie Gunther llamada Berlin Noir. Desde luego, después de la primera entrega prometo leérmelas todas porque Gunther me ha enamorado.

 

La novela se desarrolla en Berlín 1936, época de los Juegos Olímpicos de Berlín para mostrar al mundo una magnífica propaganda nazi con atléticos y magníficos alemanes. La raza aria superior. Como si todo el mundo hubiera pensado así en la Alemania de la época, ¿verdad?

 

Pues no, no fue así, y Gunther nos da buena muestra de ello. No se calla ni debajo del agua, y es capaz de pegarle buenas contestaciones incluso al primer ministro Goering. Es el típico detective respondón, pero con un encanto que hace que caigas rendida a sus pies, al igual que las mujeres de la novela, mujeres que intentan luchar con la igualdad que quiere darles el partido nacionalsocialista para dejar aflorar un poco de su feminidad: maquillaje, medias, tacones, ligueros… La típica imagen de la alemana sexy de las películas, con los labios bien rojos y el pelo impecable.

Pero me estoy yendo del tema. A Gunther le hacen un encargo un tanto peculiar: recuperar unas joyas robadas la noche del asesinato de la hija del ricachón que le hace el encargo a Gunther. Su hija y su esposo parece ser que fueron asesinados y luego quemada la casa, y en el curso del crimen desaparecieron unas joyas que nuestro magnate del acero está muy interesado en recuperar.

 

El hilo argumental me ha fascinado, como siempre con alguna historia paralela para darle más emoción a la trama. Gunther es especialista en personas desaparecidas, y es el lugar y el momento perfecto para este trabajo, ya que la gente en Berlín parece ser que se «esfumaba» con cierta frecuencia (no se me ocurre por qué). La trama está bien elaborada, aunque reconozco que sospechaba quién era el «malo de la película», pero no le quitó encanto al final.

 

Os dejo unas de frases para que os hagáis una idea de cómo es nuestro protagonista:

 

«Que esa diosa estuviera casada con el gnomo sentado en el estudio era la clase de cosa que refuerza la fe de uno en el dinero»

«Yo le lancé mi mirada más dura, de la clase que hace parpadear a un oso»

«Sentías el eco y la picazón de la sífilis en el rabo sólo con mirarla»

«Sólo hay una cosa que me irrite más que la compañía de una mujer fea por la noche, y es la compañía de la misma mujer fea a la mañana siguiente»

 

Creo que las frases hablan por sí solas del tipo de novela que es. Es muy divertida y se te escapan varias sonrisas con el tremendo sentido del humor de Gunther. El escenario no podría ser más acertado, y la historia engancha, y mucho. Berlín no es solo el escenario, te llega a meter tanto en la ambientación, en los escenarios, las calles, las plazas, que consigue que Berlín sea un personaje más, latente en toda la narración, tan importante como los demás, sin el que la novela no sería la misma.

 

Si buscáis una buena novela negra, si buscáis una novela sobre la época nazi muy diferente del resto, si buscáis un libro que os tenga pegados al sillón unas cuántas horas, este es vuestro libro.

 

Título: Violetas de Marzo (March Violets)
Autor: Philip Kerr
Traductor: Isabel Merino Sánchez
Editorial: RBA -Serie Negra (2007)
Año de publicación: 1989
ISBN: 9788498676648
Páginas: 384
Precio: 17 €