Comparado con el mes anterior este mes ha sido muy muy flojo. Demasiado trabajo y prepararme para el examen de inglés me han robado mucho tiempo libre. Pero eso sólo ha hecho que ahora tenga unas ganas locas de lanzarme a por los libros que tengo pendientes, y todos los que se van sumando a la lista… Ya sabéis.

Aparte de mis obligaciones, este mes se ha caracterizado por dos acontecimientos importantes: La feria del Libro en León y El día internacional de los museos. En la feria del libro he sido muy muy buena y sólo me compré un libro. Ya me había explayado en el Día del Libro, así que lo propio era comprar uno o dos, pero tampoco venir cargada.

 

Lecturas de Mayo:

 

Sigo imbuida en el Reto de Cruce de Caminos e intento mantener las lecturas negro-criminales. Siento que haya gente a la que no le interese demasiado el género, y que se pasen menos por aquí. Por ello, intentaré alternar más las reseñas de este género con otros para no hacer tan monótono el blog, ya que no es un blog de género negro propiamente dicho, siempre ha habido variedad.

 

El mes se ha visto marcado por la lectura de un libro que ya he reseñado y que ha sido espectacular para mi: Respirar por la herida, de Víctor del Árbol. Ha sido una lectura dura que me ha llevado muchos días, porque me ha calado muy hondo.

 

Han sido pocos, pero buenos:

 

– El loco de las muñecas, de Empar Fernández. (este realmente lo terminé el día 1, pero lo meto en Mayo porque la gran mayoría del libro lo leí en Mayo)
Como no, propósitos para el próximo mes: ¡leer más!

En proceso:

 

Cuando terminé El loco de las muñecas, me puse a revisar los libros pendientes que tengo en el Kindle y me topé con Romeo y Julieta. ¡No pude evitar releerlo! Me apasiona el teatro de Shakespeare, y por muchas veces que lea sus obras, me siguen gustando y sigo descubriendo cosas nuevas en ellas en cada relectura.

 

Por otro lado, sigo teniendo pendientes los mismos que el mes pasado: los diarios de Paul Klee, Cumbres Borrascosas, Las uvas de la ira, The Bat… ¡Se me acumula el trabajo! Es una de las pegas de leer varios libros a la vez.

 

Adquisiciones:

 

Aunque me he portado mejor, aún así he pecado… Entre que fue el día de la madre (y ya de ir por la librería…), el cumpleaños de mi chico (y ya de ir por la librería…), la feria del libro, y alguna ofertilla en Amazon, pues hay novedades:

 

 

De los que veis ahí, 4 son ebooks (El loco de las muñecas, Cuatro días de Enero, Siete días de Julio y Cinco días de Octubre), con lo que mi bolsillo se ve menos resentido. Y el de El Sr. Penumbra y su librería 24 horas abierta me tocó en un concurso vía Facebook que organizó la editorial (Gracias Roca Editorial!!). El Huracán y un maravilloso catálogo de la Serie Negra de RBA han sido cortesía de la Editorial RBA, de mano de Anik Lapointe. No os hacéis una idea la ilusión que me hizo recibirlos, tanto el catálogo, que es una maravilla, como el libro. ¡Un millón de gracias!

 

Películas:

 

Otro mes flojo en películas, pero la diferencia la ha marcado mi visita al cine, que como os comentaba el mes pasado solo hago en ocasiones especiales. Y es que el estreno de El Gran Gatsby, de Baz Luhrmann, para mi era una ocasión especial. Tanto como Romeo y Julieta como Moulin Rouge son películas que adoro y que en su momento me impactaron, así que no podía faltar al estreno de esta.

 

Por orden, las películas vistas este mes son:

 

¿Quién puede matar a un niño?, de Narciso Ibáñez Serrador. Después de leer el libro de Juan José Plans no podía dejar de ver la adaptación de Chicho, uno de los grandes maestros del terror español. Por lo menos a mi consigue inquietarme. Aunque la película es muy buena e increíblemente fiel, me quedo con el libro, que me lo hizo pasar aún peor. Quizá porque la imaginación a veces es peor que la realidad, y los monstruos que crea tu mente son peores para ti que los de alguien ajeno.

 

El verdugo, de Luis García Berlanga. A raíz de escuchar un podcast de un programa de radio que cada vez me gusta más, Todos somos sospechosos de Radio 3, y una sección sobre “Los oficios de la muerte”, revisé mi biblioteca fílmica porque recordaba haber comprado esta película en una colección de El País. Una comedia negra, mucho, acerca del oficio no tan lejano en España del verdugo. De hecho en el franquismo existía este puesto de trabajo. Y como bien dice Pepe Isbert en la película: si existe la pena de muerte, alguien tiene que ejecutarla. Es asombroso ver cómo se pudo estrenar en aquella época. Sí, sufrió la censura, pero aún así tiene tela: José Luis, empleado de una funeraria, es novio de la hija de un verdugo. Amadeo, el verdugo, está a punto de jubilarse, pero recibe un piso como funcionario del estado. Para no perder la vivienda, José Luis se acaba convirtiendo en su sucesor, convencido de que concederán el indulto a todos los futuros condenados y que no llegará a ejercer su función de verdugo. Mientras tanto, vive una vida acomodada con la única presión de revisar las noticias para comprobar que no condenen a nadie a muerte. Un reflejo de España, nuestro oportunismo y nuestro sentimiento de aprovecharnos de todo aquello que puedan darnos “gratis”. Brillante.

 

El Gran Gatzby, de Baz Luhrmann. A pesar de las críticas recibidas no demasiado favorables, y de que me esperaba más despliegue de espectáculo como en otras de sus películas, me enamoró. La trama es lenta, si, pero la escenografía, el vestuario, los planos que utiliza el director, la banda sonora y la magnífica actuación de Leonardo di Caprio hacen ensombrecer al mismísimo Robert Redford. Buena introducción en la época al principio de la época, a puntito del crask del 29, y despliegue de motivos para que se produjese ese crash. Increíblemente fiel al libro, hasta en algunos diálogos. Creo que ha sabido transmitir el amor de Gatsby por Daisy de un modo sublime, y para los enamorados de Nueva York como yo, es una delicia para los sentidos. Quizá no sea la película del año, pero creo que merece la pena verla.

 

Romeo + Julieta de William Shakespeare, de Baz Luhrmann. Recuerdo que cuando se estrenó esta película en el 96 no encontré con quién ir. Pero meses después hubo un ciclo de cine musical en León y finalmente pude verla. De entrada me escandalicé: camisas de flores, pistolas, ¿eso era Romeo y Julieta? Pero según avanzó la trama, me enamoré perdidamente de esta película. No sabría explicar qué tiene, ya que hay muchos detractores, pero a mi me pareció brillante. Así que animada por El Gran Gatsby, tocó revisionarla. Magnífica, me sigue gustando como el primer día. Me quedo con la actuación de Mercuccio, sin palabras. (Y animada al ver la película, ahora estoy con el libro. Voy enlazando paso a paso)

 

Exposiciones:

 

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Debido a que el día 18 de Mayo, como os conté en una entrada anterior, era el Día Internacional de los Museos, había que aprovechar las actividades que nos ofrecían. Me habría encantado pasarme el día pateando, pero por la mañana tuve clase y sólo pude disfrutar por la tarde.

 

Primero, con una magnífica visita guiada por los almacenes del MUSAC en León, que te ayuda a comprender un poco más las necesidades y carencias de los almacenes de los museos, que a veces ponen las cosas tan difíciles para ayudar en la conservación de las obras de arte. Y más en un museo contemporáneo, porque hay obras en soportes que en poco tiempo quedan obsoletos (como puede ser el VHS, por ejemplo). Una delicia de visita, y Koré Escobar nos transmitió toda su pasión por su trabajo, lo que te hace disfrutarla aún más.

 

Después de esa visita, me fui corriendo al Museo de León. No tanto por ver el museo, cuyas obras me conozco casi al dedillo, sino para disfrutar del mirador que tiene. Me habría encantado ir de noche, aprovechando La noche de los museos, pero esa noche también tocaba noche de teatro y no pudo ser. Aún así, una maravilla. Y de paso me pasé a ver El Cristo de Carrizo, una escultura en marfil del medievo, y una de mis obras de arte favoritas.

 

 

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