Querido Paco:

Aunque llevabas tiempo amenazando con la noticia que nos has dado hoy, una siempre sueña con que no sería tan pronto. Mientras me sentaba esta mañana en mi puesto de trabajo, ha entrado tu mail en mi móvil y durante horas he tenido un horrible nudo en la garganta. De hecho aún lo tengo. Nos quedamos huérfanos, Paco. No he tenido tiempo aún de leer todas las maravillas que han escrito hoy de ti, espero hacerlo ahora. Pero durante todo el día mi móvil no ha dejado de sonar con notificaciones en infinidad de sitios, mostrando su cariño por todo lo que nos has dado estos años.

 

Nunca, nunca, olvidaré mi primer día en Negra y Criminal. Curiosamente no fue en la Calle La Sal, sino los astilleros de Gijón, en la Semana Negra. Acudí sola en mi primer día de mi primera Semana Negra a encontrarme por primera vez con una persona muy especial, y muy valiosa hoy en día en mi vida: mi amiga Anik. Y quedamos en tu caseta, fue la primera vez que te vi en persona. Ese mismo día os conocí a ti, a ella y a Juan Carlos, otra de las personas importantes de mi vida. Curioso ¿verdad? Y los tres sois grandes referentes para mí, mis guías, mis faros.

 

Esa misma tarde daba una charla Petros, el mismo que 3 meses después vi por fin en tu librería de la Calle La Sal. Un jueves por la tarde, creo recordar, con la calle atestada de gente. Tanto, que no pude entrar a la librería. Saludé a Maurizio, al que había conocido en Gijón y con el que había pasado horas interminables hablando. Me ofreció presentarnos, pero me sentía tan pequeña que rechacé la oferta. Aquel día acudí de observadora. Te vi saludar toda una multitud, recordando de cada una de ellas el libro que tenías pendiente entregarles. Fue impresionante.

 

La siguiente visita ya fue en mi primera BCNegra. En La Capella nos presentó Maurizio, y Pepe Correa te pidió que la charla del día siguiente fuese en castellano, debido a la ausencia de traducción simultánea, por deferencia a los canarios y la leonesa. Y no se os ocurrió otra cosa que anunciarlo a los cuatro vientos al inicio de la charla: esta charla se hará en castellano por petición de una visitante de León que no comprende bien el catalán. Me quería morir…

 

Poco a poco fui perdiendo el miedo, y el que me quedaba me lo arrebatasteis el último día de esa BCNegra en Negra y Criminal, en ese fin de fiesta que hay que haberlo vivido para comprenderlo. Decenas y decenas de personas hablando sobre literatura, recomendando libros e historias. Con gustos dispares y distintas formas de entender el género negro. Allí me firmaron libros Alexis, Claudio, Andreu, Luis. Charlé con Juan Carlos, que convirtió en tradición regalarme un libro cada vez que coincidíamos allí, con Cristina, con la que brindé con ron, con Gori, con Aramys, y con infinidad de personas más que se me quedan en el tintero.

 

En Mayo me escapé a Barcelona por otros motivos, pero cuando me enteré que ese fin de semana presentaba su última novela Víctor, no pude evitar ir de visita. Allí pasé el día con Aramys, con Cristina y con un montón de amigos más con los que organizamos una comilona que no olvidaré nunca. Viví una de las famosas presentaciones de tu librería en vivo y en directo, con la librería algo más vacía, más cercana a vuestro día a día. Las presentaciones eran breves y concisas, pero con lo mejor de todo: una larga charla entre amigos tras ella.

 

La siguiente parada fue Gijón de nuevo, ¡y cómo echamos todos en falta tu caseta!. Fue la primera vez que Negra y Criminal cerró una puerta en mi vida. Era el punto de encuentro, allí siempre que te acercabas charlabas con alguien sobre libros durante como mínimo media hora. Podías acudir sin acompañante a la Semana Negra pero nunca te encontrabas solo, porque tú y tus compañeros nos preguntabais por lo que habíamos leído, por nuestras opiniones, nos recomendabais libros que nadie más conocía, y hasta defendíais más de un libro por el que nadie apostaría. Me prometiste que en la siguiente BCNegra habría traducción simultánea y aunque al final no pudo ser, me llegó al alma que me recordases y que lo hicieses con cariño además.

 

En la última BCNegra ya había rumores sobre que querías jubilarte, que el día menos pensado cerrarías la librería… Pero a pesar de ese amargor en el ambiente el fin de fiesta fue tan mágico como el del año anterior. Conocí a los padres de Rosa, que habían atravesado esa mañana medio país con una ola de frío de espanto. Charlé con Rafa, con Alexis, con Empar, con Josep, con Santi, con Félix, con Leo, con Marcelo, con Maite. Presenté a Carlos, a Gori y a Ilya, cuando ellos aún no sabían lo que significarían los unos para los otros. Rebusqué como una idiota entre tus libros para que luego me regalasen el hallazgo. Me fui de allí con un montón de libros aunque me prometí que no compraría demasiado: ya tenía sobrepeso en la maleta.

 

La última vez que visité Negra y Criminal fue justo antes de una comida de celebración en la Barceloneta, hace pocos meses. Como en anteriores ocasiones, salí de allí con más de 8 libros, y es que me habría llevado toda la librería cada vez que la visitaba porque tenías cosas que no encontrabas en ningún otro sitio. Como un ejemplar de Prótesis, que llevaba tiempo buscando, o la magnífica edición limitada de las recetas de Montse, que tengo dedicada como si fuese un tesoro.

 

Prácticamente cada visita a Barcelona de estos últimos 2 años ha ido acompañada de una visita obligada a tu librería. Porque es un lugar mágico, un sitio con encanto. Pequeño pero plagado de sabiduría, y sobre todo de rincones donde he vivido grandes momentos. Ya ves que no hay ni un solo apellido en esta carta, porque allí nadie tenía apellido. Nadie era escritor, ni editor, ni bloguero, ni periodista. Todos éramos única y exclusivamente lectores, todos acudíamos allí buscando tu consejo y sobre todo tu cariño.

 

Precisamente ahora, en este momento en que las editoriales publican lo que publican, necesitamos aún más un faro. Alguien con las tablas y el gusto necesarios como para que nos diga con qué novelas no debemos perder nuestras valiosas horas disponibles para la lectura y a cuáles debemos prestar toda nuestra atención. No digas que no sois necesarios, porque es precisamente ahora cuando más os necesitamos. Yo soy una recién llegada, pero aún así siento que se me ha derrumbado un pilar.

 

Y sí, es culpa mía. Soy una de las culpables de que tu librería cierre. He comprado montones de libros allí, pero la distancia, la economía y el espacio han hecho que buscase excusas para no llevarme un libro más. Y quizá si todos te hubiésemos comprado un libro más no tendríamos que vivir este día.

 

Espero y deseo que no nos dejéis huérfanos del todo. Me encantaría seguir recibiendo las cartas del librero y las de la librera, recomendaciones y apuntes sobre aquellos que merecen tanto la pena y que no deben escapársenos. Pero sé que será difícil que eso pase. Espero al menos que nos encontremos en otra semana negra, o en otra fiesta, o en donde sea. Porque os queremos, y somos muchos a los que se nos partirá el corazón el 3 de octubre de este año.

 

Con todo mi cariño,

 

Marta, la de León.

 

PD: El día 26 haré mi última visita a Negra y Criminal. Espero al menos llevarme de recuerdo unos cuantos libros, un trago de vino y un abrazo enorme.