No sé si sabéis que odio los martes. Es un día que está ahí, en el medio de todo. Ni es el horrible lunes, ni miércoles que ya es mitad de semana. Y hoy es uno de esos horribles martes negros de mi vida.

 

Cuando iba al instituto sufrí un insomnio severo durante dos cursos más o menos. Dormía un promedio de 2 a 3 horas al día. Y ese estado de inconsciencia nunca estás dormido del todo ni despierto del todo, llegando a confundir los sueños con la realidad, viviendo en un mundo irreal del que no sabes discernir al 100 % la realidad que te rodea.

 

Ya que no podía dormir, me aficioné mucho a escuchar la radio, una de mis grandes pasiones desde entonces. Y gracias a ese navegar por las ondas descubrí el maravilloso programa Sobrenatural de la mano de Juan José Plans. Gracias a Plans, pasé noches de terror acurrucada bajo las sábanas, con esa voz tan brillante y esa forma de comunicar. Descubrí a Edgar Allan Poe, a Sheridan Le Fanú, a Mary Shelley, a Robert Louis Stevenson, a Bram Stoker… A decenas y decenas de autores brillantes. Tal fue mi pasión, que me leí en un fin de semana todos los cuentos de Poe y desde ese momento le profesé amor eterno. Leí sus poemas, y en aquellos tiempos en que no tenía dinero para libros, copié de un libro de la biblioteca decenas de cuentos para tenerlos y releerlos. Hasta ese punto llegó mi entusiasmo.

 

De ahí salté al resto, a Mary y Percy Shelley, a Oscar Wilde, a Lovecraft, a Bram Stoker… Descubrí mi devoción por el romanticismo tanto en literatura como en pintura, y rebusqué en la escasa biblioteca de mi ciudad todo lo que pude. De aquella no había Internet, pero mi cuaderno de apuntes no dejaba de crecer con todo lo que encontraba. Tan grande fue esa semilla que germinó en mí, que sigo comprando libros de aquellos que descubrí en aquella época en cuanto me encuentro con ellos, teniendo una preciosa edición de El vampiro, de John William Polidori, origen de los vampiros en la literatura.

 

Recuerdo los nombres y apellidos de decenas de autores y hubo épocas en que podía recitar párrafos enteros de sus libros. Y todo, gracias a la labor de Juan José Plans. Gracias a él también creció en mí la pasión por el Radioteatro y los Audiolibros, que sabéis que sigo consumiendo siempre que puedo. Y voy transmitiendo mi amor por ellos a todo el que quiere escucharme.

 

Años después llegó Historias, del mismo carácter que Sobrenatural, pero con escenificaciones de radioteatro mucho más elaboradas, y con interpretaciones brillantes que aún hoy siguen en mi iPod.

 

Como podréis imaginar, esto que os cuento es sólo un pequeño arrebato que no alcanza a explicar lo que he sentido al enterarme hace unos minutos de la muerte de Juan José Plans, hoy 25 de Febrero. Con él se va una parte fundamental de mi vida, el descubrimiento del amor por la literatura y por la radio, el descubrimiento de tanto y de tantos. De verdad que por más que lo intente no tengo palabras para agradecerle a él y a todo su equipo lo que hicieron por mí aquellos años de soledad y desorientación.

 

El mejor homenaje que podemos hacerle es seguir escuchando su obra y disfrutando de todo lo que nos dio a tantos, y lo que podrá seguir dando gracias a la magia de la radio y los podcast que nos han podido permitir revivir tantas historias.

 

Gracias, Juan José Plans. Y gracias a RNE por permitirnos haber podido disfrutar de él