El año pasado me senté delante del portátil a hacer balance del año, y fui incapaz. Me resulta muy difícil valorar un libro que leí en Enero, por ejemplo. El tiempo pasa, y además no ves igual los libros nada más leerlos que tiempo después. Ya sabéis lo que insisto con que cada libro tiene su momento, y que leer un libro en un momento equivocado puede hacer que un libro brillante no te guste nada de nada.

 

Pero cada día me llegan los feeds de vuestros blogs y me encanta ver qué es lo que más o ha gustado de vuestro año lector y ver los buenos propósitos que nos hacemos para el siguiente año. Hay gente que cree que es una chorrada, pero reconozco que soy una romántica en esos temas, y me gustan los cambios de ciclo, de año, de épocas. Es una oportunidad que nos damos a nosotros mismos para hacer borrón y cuenta nueva e intentar con más ganas aquello que el año anterior no fuimos capaces de hacer.

 

ABANDONADOS (EL FEO)

Muchos sabéis lo que me cuesta abandonar un libro. Soy excesivamente benevolente con algunos libros, y les doy oportunidades hasta la saciedad. Pero este año no he sido tan indulgente, y algunos libros los he abandonado y otros simplemente aparcado por no ser su momento:

 

– Banderas negras (cuadros de costumbres finiseculares), de August Strindberg. Lo cogí en la biblioteca por la magnífica edición en tapa dura de Funambulista, pero la historia me dejaba fría y me costaba una barbaridad avanzar. Así que entre que lo tenía que devolver a la biblioteca y que no me entusiasmaba, fue un abandono en toda regla.

 

– Stone Junction, de Jim Dodge. Empezó de fábula, muy fuerte y con una trama muy interesante, pero cuando alcanzaba la página 200 decidí dejar de sufrir. No era para mi y no lo estaba disfrutando. No me pasó solo a mi, lo leímos entre varios en el #CaféLiterario y no fue un gran éxito.

 

– Cumbres borrascosas, de Emily Brontë. ¡No me lapidéis aún! No es un abandono definitivo, sino un aparcamiento. No era su momento y me estaba costando centrarme en la trama, y con un libro como este eso no puede ser. Así que cuando esté preparada volveré a él.

 

– Las uvas de la ira, de John Steinbeck. Esto si que es una pausa en toda regla, porque me estaba gustando mucho (de hecho no hace ni 2 semanas que lo he aparcado), pero estuve enferma y me costaba mucho concentrarme, por lo que lo sustituí por lecturas más ligeras.

 

MENOS BUENOS (EL MALO)

 

Es que soy así de buena: me cuesta horrores calificar un libro como malo. Porque el que a mi no me guste, no significa que sea malo. Mi criterio es completamente subjetivo y no puedo lapidar un libro calificándolo como malo, me parece incluso egoísta por mi parte. Es más, casi siempre veréis en mis reseñas que les busco el lado positivo a todos los libros que leo.

 

– Tierra de caimanes, de Karen Russell. Me da mucha lástima meterlo en esta lista, pero con el tiempo veo que aunque no me disgustó, se me hizo más cuesta arriba leerlo de lo que habría sido lo recomendable. Creo que la escritora tiene mucho potencial, pero sería un libro que me costaría recomendar.

 

– Nada, de Janne Teller. No he sacado un hueco para reseñarlo, y no sé si lo encontraré. Cuando lo leí no me disgustó del todo, pero tenía unas espectativas muy altas que no se cumplieron para nada. ¿En serio estuvo censurado? Es cierto que te hace reflexionar, pero la trama no me resultó creíble, y fue el gran fallo de este libro.

 

CON LOS QUE MÁS HE DISFRUTADO (EL BUENO)

 

Que no es que sean los mejores, sino los que me han hecho disfrutar en su momento. Afortunadamente, estos son muchos, así que simplemente los enumeraré:

 

– Las partículas elementales, de Michel Houellebecq.

– 1984, de George Orwell.

– Las niñas perdidas, de Cristina Fallarás.

– La carretera, de Cormac McCarthy.

– Hamlet, de William Shakespeare.

– Diablos de Polvo, de Roger Smith.

– La ciudad y la ciudad, de China Mieville.

– Diario de un mal año, de J.M.Coetzee.

– Jugada de presión, de Paul Benjamin (Paul Auster)

 

Y por supuesto, los que han caído de Calvin & Hobbes, de Snoopy y Carlitos, y los de los viajes de Guy Delisle.

 

Y no sigo, ¡que sino son todos buenos! La verdad es que no me puedo quejar, ha sido un buen año lector.

 

Otro de los puntos que quiero destacar de las lecturas de este año ha sido mi retorno a ensayos de Arte o sobre artistas. Gracias a la lectura de Vidas de las musas se me ha despertado el apetito de nuevo por este tipo de libros, que no suelo reseñar aquí porque me da que no van a interesar a nadie.

 

Me es imposible quedarme sólo con uno bueno, con uno feo y con uno malo, pero ha sido el propósito de esta entrada:

 

– El bueno: No puedo elegir sólo 1, así que elijo 2: 1984, y La ciudad y la ciudad.

– El feo: Stone Junction.

– El malo: Sintiéndolo mucho, En tierra de caimanes.

 

PROPÓSITOS LECTORES PARA EL 2013.

 

Pues creo que demasiados, como todos. Uno de los que más firmemente me he hecho es leer más novela negra. Es un género que adoro y que tengo muy abandonado, pero que retomaré animándome además con un reto que publicaré por aquí los próximos días. Y además, novela negra española, que estoy descubriendo que hay mucha y buena.

 

También, leer un poco más en inglés. Este año tan sólo he leído un libro en este idioma y necesito ponerme las pilas con el inglés.

 

¡Ah! Y cómo no… ¡leerme lo que compro! Porque empiezo a padecer un síndrome de Diógenes y acumulo como si fuera Golum con el anillo… Mi tesoro….