Anna Karlatos se encuentra subyugada dentro de una red de trata de blancas, y ha llegado al límite. Tiene muy claro que solo le quedan dos opciones: huir o morir. Una noche ve la oportunidad de escapar y la aprovecha, pero sus planes no salen tan bien como tenía pensado. Poco después nuestros protagonistas descubrirán que Anna llevada desaparecida desde hacía dos años, y que esta historia tiene demasiadas ramificaciones para llevar a cabo la investigación por los métodos convencionales. Todos sospecharán de todos, la información se contendrá y serán unos pocos los privilegiados que accedan a ella.

 

Si en las dos entregas anteriores la intriga era lineal, en esta tenemos más de un golpe de efecto logrando que al lector se le caiga el libro de las manos del impacto. Considero que es con diferencia la que más me ha sorprendido en cuanto a giros, habiendo algunos que no habría sido capaz de adivinar jamás. También, debido a ello, es la novela más dura de todas ellas. No solo por el tema escogido, sino por la forma de plantearlo.

 

Lorenzo Pino en su trayectoria ha demostrado que no teme llamar a las cosas por su nombre. Si nuestra pareja trata de forzarnos en la cama contra nuestra voluntad, eso es una violación. Si te encuentras secuestrada por una organización criminal que te obliga a prostituirte, eso es una violación. Parece mentira que siga costando tanto llamar a las cosas por su nombre, que siempre busquemos excusas y medias tintas para situaciones en las que legalmente todo debería estar cristalino. Pero mientras el sexo siga utilizándose como moneda de cambio, este mundo estará lleno de cuartos oscuros en los que siempre habrá un dominado y un dominante.

 

 

Que no os engañe la reducción del número de páginas respecto a las novelas anteriores de la serie (en esta encontramos unas cien páginas menos). Eso no implica que no posea complejidad o que la trama no esté tan desarrollada. Es debido a que encontramos todo ello mucho más concentrado. De nuevo volvemos a conocer un poco más de los protagonistas, aunque es cierto que en esta obra el factor personal tiene menos peso que en las obrass anteriores. El desarrollo de la historia se centra en Eider, Jon Ander y Juncal, y aunque seguirá habiendo comidas familiares de Eider con Vanesa , visitas de Jon Ander a su hijo, confidencias, citas…, es cierto que en esta novela pesa más la investigación policial. El texto está sembrado de guiños a los que hemos leído las tres entregas, con personajes que reaparecen e historias personajes que se perpetúan libro tras libro. Pero que eso no eche a nadie para atrás: puede leerse a la perfección de manera independiente. Desde luego si tuviese que quedarme con una de las tres, lo haría con esta. Creo que aparte de si la trama te atrae más o menos, o te convence la resolución de cada una de las tramas, es la más trabajada y con una estructura más sorprendente.

 

Son muchos los que afirman que Psicosis es una película imprescindible dentro de la historia del cine por la ruptura que marcó a nivel estructural: a mitad de la película la protagonista es asesinada y todo el argumento inicial respecto a un robo de dinero queda anulado gracias a que Hitchcock se centró en Norman Bates y su extraña madre. Corazones negros me arriesgaría a decir que va a marcar un antes y un después dentro de la trayectoria de Noelia Lorenzo Pino. Deja atrás la estructura clásica de crimen — investigación — desenlace para abordar una forma de estructurar el texto con asesinos revelados en un comienzo, giros argumentales y cambios de rumbo. Cada vez arriesga más, y cada una de las veces sale del paso con éxito. Qué gusto da tener tan buen producto nacional.

 

Título: Corazones negros.
Autor: Noelia Lorenzo Pino.
Editorial: Erein (2018).
ISBN: 9788491092667.
Páginas: 344.
Precio: 19,50€.
Ficha del libro en Erein: http://www.erein.eus/libro/corazones-negros