The Secret Cell es un relato publicado en septiembre de 1837 en The Gentleman’s Magazine por William Evans Burton. Se nos cuenta la historia de un policía londinense que ha conseguido resolver el secuestro de una joven, un buen ejemplo temprano de una narración policíaca en que el investigador depende del trabajo encubierto, de la recolección de pruebas y de una buena lógica deductiva para resolver el misterio. Quizá el motivo de traeros aquí esta narración se deba a su fecha de publicación: cuatro años antes de Los crímenes de la Rue Morgue. El descubrimiento de tantas historias previas a la de Edgar Allan Poe consigue que reflexionemos acerca de los orígenes del género y que descubramos que este tipo de publicaciones no surgen en una fecha concreta sin más.

 

La cámara secreta es una historia contada por el investigador del caso, que desgrana los pasos que tratan de dar con el paradero de la hija de 17 años de una antigua lavandera. Burton recurrirá a un amigo del departamento de policía londinense, consiguiendo de este modo la dualidad tan utilizada posteriormente de Sherlock y Watson. Quizá uno de los puntos fuertes de esta historia sea la importancia que se da a la investigación en sí frente a la deducción. A pesar de escoger caminos erróneos en varias ocasiones, nuestro detective no se rinde en ningún momento y es capaz de recurrir a disfraces y distintos dialectos para tratar de resolver la intriga. Hasta llega a recurrir a su esposa para que indague sobre determinados aspectos a los que ella tiene más fácil acceso.

 

 

Esta narración se inscribe dentro de la tradición de los casebooks, narraciones cortas en primera persona que simulaban ser relatos de crímenes reales. Siempre eran contados por los propios protagonistas, describiendo cada uno de los pasos que les llevaban a dar con el culpable. Esta elección resultaba una herramienta magnífica para que el lector no supiese nunca con certeza si lo que estaba leyendo era un caso real o uno ficcionado, y en las décadas de 1850 y 1860 alcanzaron una enorme popularidad. Una clara influencia de esta manera de narrar nos la dan los casos reales que Eugène-François Vidocq describió en sus Memorias en 1828.

 

No es por pensar mal de Poe, autor al que idolatro desde que descubrí sus relatos en mi adolescencia, pero mientras Burton vivía en Filadelfia fundó The Gentleman’s Magazine en 1837, donde publicó The Secret Cell. Curiosamente, el coeditor con el que contó para esta publicación fue un tal Edgar Allan Poe. Y curiosamente también Los crímenes de la Rue Morgue fueron publicados en esta misma revista en 1841, historia deudora de este The Secret Cell que vio la luz cuatro años antes de la narración fundacional del género policíaco. No es un plagio, porque la historia narrada es por completo diferente, el detective de Poe tiene más protagonismo, y la grandeza de la historia es mayor. Pero claramente el relato de Burton tuvo que influirle.

 

Tras todo esto, y tras haber leído algún casebook más de la década de los 60 no puedo dejar de sorprenderme con la fecha de publicación de esta The Secret Cell. Un adelantado a su tiempo con una historia de gran calidad.

 

*Para una información más extensa y detallada no podéis perderos este maravilloso artículo de Juan Mari Barasorda: https://es.scribd.com/document/386880805/CUANDO-POE-Y-DUPIN-SE-ENCONTRARON-EN-LA-CALLE-MORGUE-Juan-Mari-Barasorda-IV-Semana-Negra-en-la-Glorieta-pdf

 

Título: La cámara secreta (The Secret Cell).
Autor: William E. Burton.
Traductor: Catalina Martínez Muñoz.
Editorial: Este relato puede encontrarse en el volumen “Cuentos de detectives victorianos” de la Editorial Alba (2014)
Año de publicación: 1837 en la revista Gentleman’s Magazine.