Hay libros que están cargados de tantas frases para el recuerdo que no sabes ni con cuál quedarte. Pues bien, este es uno de esos libros. Si hubiese sido mío (lo cogí en la biblioteca) habría terminado lleno de post-its, o subrarayado casi entero. ¡Toda una delicia!

Para no llenar la reseña de frases y hacerla eterna, abro otro post de Apuntes Literarios para hacerlo aquí:

 

«La lengua de una mujer […] es el único instrumento de filo que se va afilando a medida que se usa»

 

«Ruth continuó mirándome durante un tiempo que me pareció largo (cuatro o cinco latidos de corazón, me imagino)»

 

«El pobre ciudadano de la tercera edad tiene dos alternativas: retirarse y estar al margen de esa cultura hostil refugiado en algún patio donde jugar a la rayuela en un clima suave o reducir su autoestima e ir convirtiéndose poco a poco en ese número que constantemente le recuerdan qué es.»

 

«Con el movimiento de los árboles azotados por el viento nocturno, la luz de la luna se cuela a través de la habitación y alcanza la cama de Ruth y luego se escabulle hacia atrás hasta las ventanas como si tuviera miedo de despertarla»

 

«Envejecer es como estar en una cola larga y lenta. Sólo te despiertas para salir del letargo y arrastras los pies en el momento en que la cola te acerca un paso más a la ventanilla.»

 

«Ya es algo haber encontrado […] un pájaro compañero al que puedes cuidar y buscarle gusanos y semillas; uno que te curará las magulladuras y te alisará las plumas alborotadas y llorará contigo las penas si por descuido vuelas por algo que no eres capaz de dominar.»

 

Creo que me va a costar mucho escribir la reseña de este libro.