Históricamente, las musas eran diosas de la antigua Grecia que inspiraban en las principales artes (música, poesía, artes, ciencias…) Pero a lo largo de la historia se ha atribuido el papel de musa a muchos seres de carne y hueso.

 

Y es que no es tan disparatada la idea de que alguien de nuestro entorno nos inspire y nos anime a crear algún tipo de arte, o simplemente a realizar algún tipo de esfuerzo que consideramos costoso. Todos tenemos alguna musa, alguna “mosca cojonera” si se me permite la expresión, que nos alienta cuando más desanimados estamos, que nos empujan a seguir y a coger las riendas de nuestra vida.

 

Lo que pasa que cuando hablamos de artistas, el concepto romántico de la musa puede embargarles y cegarles, asignándoles propiedades milagrosas de inspiración que no son tales. Simplemente son personas que despiertan algún tipo de pasión en sus almas que les alientas con su capacidad creadora.

 

Pues bien, en este libro es lo que se nos narra. 9 magníficos ejemplos de musas reales, que intencionadamente o no alentaron a sus artistas a crear y a ser tan magníficos como fueron, desde el amor, la pasión o la admiración. Esta es la lista escogida por la autora:

 

– Hester Thrale, musa del escritor Samuel Johnson
– Alice Liddell, musa del escritor Lewis Carroll, inspiradora del personaje de Alicia en el país de las maravillas.
– Lizzie Siddal, musa del pintor prerrafaelita Dante Gabriel Rossetti.
– Lou Andreas – Salomé, musa de los filósofos Friedrich Nietzsche y Paul Rée.
– Gala Dalí, esposa y musa del pintor Salvador Dalí.
– Lee Miller, fotógrafa y musa del artista Man Ray.
– Charis Weston, musa del artista Edward Weston.
– Suzanne Farrell, bailarina y musa del coreógrafo George Balanchine.
– Yoko Ono, artista y musa de John Lennon.

 

Estas son las elegidas en este libro, pero está claro que hay muchas más. Dentro de las historias que nos narran, me quedo con las de Alice Liddell, Lee Miller y Suzanne Farrell. Han sido las que más atractivas me han resultado y de las que voy a leer más. De hecho, hice una parada en este libro para leer Alicia en el país de las maravillas y A través del espejo, de Lewis Carroll.

 

Sobre todas ellas nos cuenta aspectos de sus vidas, cómo marcaron a los artistas y lo fuerte que fue el impacto en sus vidas. También analiza lo cruel del papel pasivo de musa, que en algunos casos hizo que se coartara la creatividad de la musa, como con Lee Miller o Yoko Ono, más famosas casi por sus parejas que por su propio trabajo.

 

Pero todas, de un modo u otro, han pasado a la posteridad, reflejadas en una fotografía, un cuadro, una canción o un libro. Gracias a ellas podemos deleitarnos con magníficas obras y lo que nos suscitan, independientemente de que conozcamos quiénes son y cómo de importantes fueron en las vidas de sus artistas. Es la genialidad y la crueldad del papel de musa: quien pasa a la eternidad como creador, es el artista, no la musa. Pero gran parte de la carga emotiva de esas obras nos la transmiten ellas, al igual que se lo transmitieron a ellos.

 

Como podéis comprobar, el libro me ha encantado. Es una buena forma de acercarse a la vida y obras de los artistas que os enumero arriba, a su modo de ver el mundo, el arte, sus musas y su propia genialidad, cómo percibieron la influencia de esas mujeres que estuvieron a su lado y cómo ellas les apoyaron (o no) para que desplegasen toda su magia.

 

Título: Vidas de las musas
Autor: Francine Prose
Editorial: Del Bronce
ISBN: 9788484531609
Páginas: 424
Precio: 22,50 €