Arthur Outhwaite, abogado del despacho de “Robinson & Outhwaite”, camina a paso ligero por la esquina de la neoyorquina calle Cincuenta en una tarde de otoño. Repentinamente, una niña desde lo alto de la escalinata de una vivienda le pide ayuda encarecidamente. Su abuelo se haya muy enfermo y Outhwaite no puede resistirse a la dulce carita de la niña. El abogado entra en la casa a toda prisa y la niña le conduce a una estancia donde encuentra a un hombre de avanzada edad agonizando. El hombre se encuentra de pie con una mano oprimiendo su pecho y la otra tratando de alcanzar unas hojas mecanografiadas sobre la mesa. Outhwaite se acerca al anciano y este le tiende una carta que aprisiona entre sus dedos, mientras le suplica que se la entregue a aquella persona que va destinada. Segundos después, el hombre fallece y el letrado observa la misiva. Sabe que su misión será entregarla a su destinatario, sin embargo en la hoja de papel no hay nada que indique quién es esa persona.

 

Este es el gran arranque de Uno de mis hijos de Anna Katharine Green, la madre de la novela de detectives como es conocida. A partir de este punto nos adentraremos en el domicilio de la familia Gillespie. Descubriremos que en la vivienda no se encontraban tan solo el fallecido Archibald Gillespie, famoso corredor de bolsa y magnate del ferrocarril, y su nieta, sino que había más familiares del fallecido en diferentes habitaciones de la casa. Entonces, ¿por qué la niña salió en busca de un desconocido antes que avisar a alguno de sus parientes? ¿Quizá porque el magnate no confiaba en ninguno de sus familiares para entregar esa misteriosa carta?

 

La introducción del personaje de Arthur Outhwaite es perfecta para el lector. Perfecta porque la historia estará narrada en primera persona por él e iremos descubriendo a cada uno de los personajes de este libro con nuestro pasivo observador. Resulta curioso como, a pesar de tratarse de un desconocido para todos y haber sido quien ha descubierto el cadáver de Gillespie, nadie parece sospechar de él y enseguida todos parecen señalar con el dedo a sus tres hijos, a cada uno de ellos por diferentes motivos.

cornelius-vanderbilt-mansion

Mansión en la 50ª avenida de Manhattan en la época en que está ambientada la novela.

Para los que como yo estamos más acostumbrados a tramas en las que la intriga policial es el centro de la historia, a veces este tipo de novelas nos resultan un poco “descafeinadas”. Pasiones desatadas, cambios constantes de sospechosos, deducciones de los hechos a través solamente de pruebas visuales… Todo parece excesivamente basado en las conjeturas y poco en los hechos. Pero no debemos olvidar que los métodos de investigación criminal aún estaban en pañales y que pocos eran los recursos de los que disponía la policía para dar con los culpables.

 

Quizá uno de los puntos fuertes de esta narración es la coralidad de la misma, saltando de un personaje a otro e indagando en los recovecos más oscuros de sus vidas. Es muy habitual en las novelas de misterio de corte clásico que sea un detective quien lleve las riendas de la historia y que vaya saltando de interrogatorio en interrogatorio conociendo a los personajes tan solo por lo que este actor nos muestra de ellos. Sin embargo, Green va más allá. Para probar la inocencia (o culpabilidad) de cada uno de los sospechosos se tomará la molestia de desentrañar sus más oscuros secretos, haciendo que viajemos a los bajos fondos de la sociedad neoyorquina de la época. No obstante, no debemos olvidar que nos encontramos con una novela de corte victoriano. Con esto lo que quiero decir es que se trata de un texto edulcorado en las formas, aunque el fondo sí que muestra las miserias más recónditas de los personajes que la pueblan.

 

Como colofón a una edición impecable y acompañada de ilustraciones como sucedía en la época original de publicación, no puedo dejar de destacar el excelente prólogo de Juan Mari Barasorda, coordinador desde que nació hace más de dos décadas el festival Bruma Negra. Barasorda es una enciclopedia andante en cuanto a género negro, especialmente en cuanto a novela clásica se refiere. Y en este prólogo hace buen alarde de ello, no solo repasando la vida, obra y milagros de Green, sino de muchos otros autores que componen las raíces del árbol genealógico del género de misterio. Enhorabuena por tu texto, Juan Mari.

 

La editorial dÉpoca es quien nos ha rescatado este año Uno de mis hijos, una de las obras más exitosas de la autora después de haber publicado en 2014 El misterio de Gramercy ParkSon ya varias las historias clásicas rescatadas del olvido por Susanna González y Bernardo García-Rovés González, directores de esta pequeña-gran editorial, con el objetivo claro de poner de nuevo en las mesas de novedades de las librerías grandes títulos olvidados de la historia de la literatura. Para ello, se preocupan de revisar las traducciones, lavar la cara a las magníficas estampas originales de las obras, aportar prólogos o epílogos que den un valor añadido al texto y que ayuden al lector a comprender el justo valor de lo que tienen en sus manos… Y para colmo, tienen un mail al que poder escribirles como buzón de sugerencias y recomendarles posibles obras a rescatar. No se puede pedir más.

 

Título: Uno de mis hijos (One of my Sons)
Autor: Anna Katharine Green.
Traductor: Rosa Sahuquillo Moreno.
Editorial: dÉpoca (2016)
Año de publicación: 1901.
ISBN: 9788494363467.
Páginas: 368.
Precio: 23,90€.
Ficha del libro en dÉpoca: http://www.depoca.es/novedad_Uno-de-mis-hijos.html