Como bien sabemos todos, estamos en un momento difícil en la economía de cada uno de nosotros, y cada vez se está poniendo más difícil esto de viajar, ¿verdad? Este año que termina pensaba viajar unos días al extranjero pero no me ha sido posible.

 

Pero tenemos otra opción, al alcance de todos, y una opción que solo entendemos los amantes de la lectura: viajar a través de los libros. No he comentado nada en ninguna de mis reseñas, pero algo que intento seguir como pauta es escoger determinados libros por el hecho de estar ambientados en un país o una cultura diferente, para poder aprender un poco más y conocer mundo desde mi sofá. Por ejemplo, me pasó con Cometas en el cielo, un libro que no me entusiasmó pero me ayudó a conocer más sobre la forma de vivir y pensar en Irak.

 

Así que este es mi mapa viajero de este año. No está mal del todo, ¿no? Al ir cubriéndolo he descubierto que hay sitios que son recurrentes y a los que he visitado varias veces este año. Sobre todo, Japón, Nueva York y Londres, y no me había dado ni cuenta.

 

Algunos de los puntos, son orientativos, ya que la novela no deja claro donde se desarrolla, como me ha pasado con El país de las largas sombras, que discurre en el Polo Norte, pero no queda muy claro donde.

Está claro que mis grandes cuentas pendientes son África, Sudamérica y Australia, pero por ejemplo Asia también me queda muy coja. Lo que más he abarcado por lo que veo es novela europea o ambientada en este continente.

 

Si ha sido un año de estar en casa, de viajes de corto trayecto, de mil planes viajeros rotos por el motivo que sea, os animo a reflexionar sobre todos los sitios que sin daros cuenta habéis recorrido, llegando a patear sus calles, a sentir sus olores, a ver las caras de sus gentes… Porque la lectura nos aporta eso y mucho más.