Siento que el cambio climático haya sido el culpable de que el verano se haya alargado tanto, pero qué gusto haber tenido tantos días de sol este mes. Sé que hace falta que llueva, que hace mucha mucha falta. Pero no puedo evitar que ver el sol cada mañana me haga un poco más feliz. Vamos con el repaso del mes, que ha venido cargado de muchas y grandes cosas.

 

Lecturas de Octubre:

En octubre he disfrutado de mi última semana de vacaciones por este año. Como viene siendo habitual desde hace 5 años, me reservo la semana para Getafe Negro, y en función de tiempo, ganas y programa, asisto más o menos días. Este año pensaba haberme ido a Madrid el miércoles, pero fue por completo imposible conseguir una noche de hotel para ese día, así que a partir del jueves y hasta el domingo estuve en Getafe. Eso me dejó 3 días completos para leer (y otras cosas) y algún que otro desplazamiento en tren para leer, algo que me encanta. Así, este mes el recuento es muy bueno, sobre todo comparado con los escasos 3 libros que terminé en Septiembre. Esta es la lista.

 

Esta es la lista:

 Clavícula, de Marta Sanz (Anagrama, 2017).

Taxi, de Carlos Zanón (Salamandra, 2017).

 La maga y otros cuentos crueles, de Elia Barceló (Cazador de ratas, 2017). (Junto con Otros cuentos crueles)

 Años de sequía, de Jane Harper (Salamandra Black, 2017).

 El discípulo del diablo, de Shirô Hamao (Satori, 2013).

 Un cadáver en la calle, de Elisabeth Sanxay Holding (Molino, 1949).

 Siempre hemos vivido en el castillo, de Shirley Jackson (Minúscula, 2012).

 El infierno de las chicas, de Kyusaku Yumeno (Satori, 2014).

 

Adquisiciones:

Septiembre, octubre y noviembre, junto con los meses previos a la Feria del Libro, son un horror para la cartera. Salen decenas de novedades apetecibles, y aunque soy muy partidaria de leer libros no tan recientes, el hecho de que muchas editoriales se estén animando a rescatar libros descatalogados, o directamente nunca traducidos, hacen la tarea de no comprar en la librería una tarea ardua. A esto le sumamos la presencia de algún autor internacional en Getafe Negro y tenemos libros con alguna que otra firma estampada en ellos. Y que por lo tanto había que comprar.

 

 Yeruldelgger. Tiempos salvajes, de Ian Manook (Salamandra Black, 2017). Una de las novelas que siento no haber leído el año pasado es precisamente la primera entrega de esta serie del comisario de Mongolia, Yeruldelgger. Sé que en el club de lectura de Las Casas Ahorcadas gustó mucho, y por eso y por la visita de Manook a Getafe, ya estoy poniéndole remedio. De momento, la cosa va bien. Así que tras esa primera entrega, caerá esta segunda.

 Años de sequía, de Jane Harper (Salamandra Black, 2017)Uno de los thrillers del año. Y no porque lo diga yo, sino por los millones de lectores que avalan este libro. Os he hablado de él este mes en El Periódico

 Pecado, de Benjamin Black (RBA, 2017). Dejé pasar esta novela cuando ganó el Premio RBA. Lo reconozco: veo una tapa dura y huyo como de la peste. Pero Banville estuvo en Getafe Negro, y no pude dejar pasar la oportunidad de charlar un ratito con él, y de llevarme su firma. A ver si la próxima vez me acuerdo de llevar uno de Banville para tener sus dos firmas. 

 El peor de los tiempos, de Alexis Ravelo (Alrevés, 2017). Cuando terminé la cuarta entrega de Eladio Monroy, creí sinceramente que me había despedido del personaje. No creí que Ravelo volviese a él, pero aquí está una nueva entrega. Siento curiosidad, tanto por cómo habrá envejecido Eladio como por cómo será volver a leer una novela negra de Alexis Ravelo. Que hace tiempo ya que no leo una nueva. 

 La japonesa calva, de Jesús Tiscar Jandra (Edaf, 2017). Esta novela, como todas las ganadoras del Premio Getafe, me despertaba mucha curiosidad. Dudaba, aunque es un premio del que suelo fiarme bastante. Ver que Marcelo Luján la recomendaba en redes sociales me quitó todas las dudas de un plumazo, y espero no tardar en leerla.

 El mal y el tiempo, de Carlos Fortea (Nocturna, 2017). Cuando los chicos de Nocturna me chivaron que había nueva novela de Carlos Fortea, me llevé un alegrón. Nunca entenderé por qué no vi más por redes Los jugadores, porque me pareció una novela magnífica y muy bien escrita. Así que en cuanto he tenido ocasión, me he hecho con ella en Somnegra.

 

 Las tres muertes de Fermín Salvochea, de Jesús Cañadas (Roca, 2017). Con las dos novelas anteriores de Jesús Cañadas disfruté mucho. Con Los nombres muertos por divertida y estar repleta de aventuras. Con Pronto será de noche, por oscura y angustiosa. Veremos qué nos tiene que contar sobre Fermín Salvochea. 

 Taxi, de Carlos Zanón (Salamandra, 2017). ¿Recordáis lo pesada que estuve con Subsuelo de Marcelo Luján? Fue una novela que me impactó. Hacía mucho que no leía nada que me impactase así narrativamente. No por lo que contase, que también, sino por la forma de estar escrito. Pues bien, Taxi es mi nuevo Subsuelo. Leedla, en serio. Me lo agradeceréis. Mi reseña, aquí.

 Cuento de viejas, de Arnold Bennett (RBA, 2011). Me deja pasmada que un libro de 2011 sea tan inencontrable. He tardado más de un año en dar con él, pero por fin es mío. Disfruté como una enana de Enterrado en vida, y buscando información del autor todas las flechas señalan esta como su mejor obra. Espero ponerme prontito con ella. 

 Solenoide, de Mircea Cartarescu (Impedimenta, 2017)Sin duda, uno de los acontecimientos editoriales del año. Tras haber tenido el placer de escuchar y dialogar con el autor, reconozco que es un libro que me impone muchísimo respeto. Sé que me llevará semanas, así que esperaré a un momento en el que le pueda prestar toda mi atención. Quizá en Navidades sea un buen momento. Gracias eternas, Laura, por haberme dado tanto la matraca con Cartarescu.

 

 La muerte espera en Herons Park, de Christianna Brand (Siruela, 2017)Me quedé sin comprarlo cuando salió, porque hay que escoger y la economía no da para todo. Así he tenido la oportunidad de pillarlo de segunda mano, aunque está un poquito machacado.

El último caso de Philip Trent, de E.C. Bentley (Siruela, 2017). Clasicazo recuperado, una de las mejores novelas de misterio clásicas según los entendidos. Ya os contaré.

La bestia ciega, de Edogawa Rampo (Satori, 2017). Satori publica un Rampo, y ahí estoy yo como un clavo para comprarlo. Por fin (¡por fin!) La bestia ciega traducida directamente del japonés. Y por Daniel Aguilar, que nos hace unos epílogos que da gusto. 

El libro de los cinco anillos, de Miyamoto Mushashi (Satori, 2015). Otro descubrimiento de segunda mano. En este caso, en magnífico estado. Así que encantada. Poco a poco, me voy haciendo con todo el catálogo de Satori. Me faltan muchos, pero voy teniendo los imprescindibles ya.

 

Lecturas actuales:

Muchas, como siempre. Sigo con Parpadeo, que he tenido que dejar a un lado por volumen y peso (para viajar no es el mejor libro del mundo, la verdad). También estoy con la primera entrega de Yeruldelgger, como os decía más arriba. Con La bestia ciega de Rampo. Con Nostalgia de Cartarescu. Estoy también empezando a preparar alguna cosilla de mis dos futuras autoras adoptadas. Y estoy con tres volúmenes de relatos escritos por mujeres. No está nada mal, ¿no?

 

Proyectos varios:

Los que me sigáis por redes sociales ya sabréis la noticia del mes para mí: he comenzado una nueva colaboración con El Periódico de Cataluña y más o menos una vez al mes os recomendaré desde allí novelas negras. El criterio será el mismo que el que empleo aquí, con la diferencia de que serán más actuales que algunos de mis “libros mohosos”. No llegaré a leerlo todo, por lo que quizá no sean las mejores de todas las que se publiquen, pero sí serán las mejores de las que haya leído. Espero que me sigáis también por allí. Cuando aparezcan mis textos los enlazaré por redes sociales, y una vez al mes, en este repaso que siempre hago, también las tendréis enlazadas. No tenéis excusas.

 

 

Este mes ha sido escaso en películas. Dos visitas al cine, una más satisfactoria que la otra. También se ha debido a que he estado viendo un par de series, y siempre que veo alguna serie veo menos películas. Por un lado, 13 reasons why, menos juvenil de lo que esperaba. Serie que te hace darle vueltas al coco, aunque tenga algunos fallos importantes, pero es una serie muy necesaria. Por otro lado, Stranger Things. Aún me quedan 3 capítulos para terminar, no me gusta ver las series del tirón, sino ir dosificándolas. Aunque a veces resulte difícil de lograrlo.

 

He descubierto que Noviembre también es conocido como el #Noirvember, así que espero ver mucho cine negro este mes. Veremos si cumplo.