Otoño-2013

Mes tranquilo y reposado. ¿A que no os lo creéis? Pues si, ha sido un mes en el que he hecho tan pocas cosas que a ver de dónde saco material para el Document your life de este mes. El frío ya me ha hecho hibernar, y quitando para ir a trabajar o al gimnasio, han sido contadas las ocasiones que he salido de casa.

 

Literariamente ha sido un mes genial, bastantes lecturas y con muchas novedades editoriales que quiero tener en cuanto vaya pudiendo comprarme. Tuve una experiencia genial: la búsqueda de Vonnegut perdido. La Editorial Malpaso organizó un juego con varias librerías. Escondieron dos tarjetones entre los libros de esas librerías. Con uno de ellos conseguías una bolsa de tela y con el otro el libro La cartera del cretino, que acaban de publicar. Tras revisar media librería escaleras arriba y abajo encontré el tarjetón de la bolsa de tela. ¡Pero no desistí! Al día siguiente volví dispuesta a recorrer la otra mitad de la librería… pero se me habían adelantado. Me fui con un chasco tremendo, pero al menos me llevé la bolsa y el recuerdo de una tarde muy divertida charlando con las libreras.

 

Lecturas de Noviembre:

 

Como digo, he pasado largas tardes en casa encerrada leyendo, tapada con mi manta, y arropada por mis dos gatas. El resultado han sido 7 libros, aunque 3 de ellos son cómics:

– No podrás salir, de Damien Wake.
– El nuevo Calvin & Hobbes clásico, de Bill Watterson.
– Piero, de Edmond Baudoin.
– Snoopy y Carlitos nº5: 1959-1960, de Charles M. Schulz.

En proceso:

 

Pues a mayores de los que tengo empezados hace mucho, y que tendré que pensar seriamente retomar algún día, tengo empezados 3 más: Magia para lectores, de Kelly Link; Hic sunt dracones, de Tim Pratt; y La suave superficie de la culata, de Antonio Manzanera. Los dos primeros son de relatos, por lo que me lo estoy tomando con calma y los estoy compaginando con más lecturas. El de Magia para lectores me está resultando un tanto raro, pero con los otros dos estoy disfrutando muchísimo. Espero terminarlos muy pronto y traerlos por aquí.

 

Adquisiciones:

Este mes me he portado muy bien, y sólo 2 han sido los libros que he comprado en papel. Lo que pasa es que por circunstancias he recibido bastantes libros este mes, por regalo de amigos, de autores y editoriales, y por concursos, cosa a la que no estoy nada acostumbrada y ha sido toda una sorpresa para mi.

En papel:

Adquisiciones-noviembreMagia para lectores, de Kelly Link.
La niña que amaba las cerillas, de Gaétan Soucy.
Noche salvaje, de Jim Thompson.
La promesa, de Friedrich Dürrenmatt.
Nadie llora al muerto, de Deborah Crombie.
Cien años de perdón, de Claudio Cerdán.
Crímenes exquisitos, de Vicente Garrido y Nieves Abarca (este lo empezamos a leer hoy varios twitteros, ¡por si os animáis!)
Martyrium, de Vicente Garrido y Nieves Abarca.
Máscara, de Stanislaw Lem.
La suave superficie de la culata, de Antonio Manzanera.
En digital:
– Primeros casos de Poirot, de Agatha Christie.
– Ad Astra, de Peter Watts.

Películas:

 

Después del chasco que me llevé el mes pasado al ver que no había visto ninguna película en todo el mes, no podía dejar las cosas así. ¡Así que este mes me he resarcido!

 

Los pájaros, de Alfred Hitchcock. Hay películas que podría ver mil veces, y me pasa, entre otras muchas, con las de Hitchcock. Sé cómo terminan, pero siempre consigue crearme ese punto de tensión de cuando desconoces el final. Un genio, y esta, una de sus obras maestras.

 

Sin perdón, de Clint Eastwood. Aunque el western no es mi fuerte, hay clásicos que hay que ver sí o sí. Este era uno de los que tenía pendientes. Aunque me gustó mucho, y tiene escenas realmente brillantes, me esperaba más debido a todo el boom que hubo y aún hay con esta película. Es muy buena, pero pensé que era aún mejor.

 

Street Scene, de King Vidor. En mi afán por verme todas aquellas películas clásicas de los inicios del cine negro, me topé con esta de 1931. Con una trama de asesinato, pero que no es el hilo conductor de la historia. Podría ser perfectamente una obra de teatro. Nos narra las vidas de unos vecinos de Nueva York, contadas por ellos mismos desde las escaleras de entrada en la calle. Se topan unos con otros, nos cuentan sus desventuras y penurias, ese desánimo que dejó el crack del 29, ese pesimismo por la vida. Una verdadera delicia que recomiendo a todo el mundo.

 

El enemigo público, de William A. Wellman. ¿Cuántas películas hay con este título? Muchas, y esta fue una de las primeras, en 1931. Cine negro y de gánsters en estado puro. Tramas muy elaboradas ya y con unos diálogos brillantes. El género negro era ya una realidad.

 

Amor, de Michael Haneke. Más que conocida y premiada, entré a esta película a ciegas, sin saber nada de su argumento. Me hizo pasar una noche de tristeza y angustia considerable, pero qué buena es. George y Anne son un matrimonio francés, de 80 años. De repente un día ella se queda paralizada sin hablar ni parpadear. Cuando vuelva del hospital traerá medio cuerpo paralizado, y nos contarán la historia de su deterioro físico y neuronal, la lucha de su marido por mantener su estado de ánimo lo más arriba posible, las dificultades con las que se encuentra. Una preciosa historia de amor y de dolor.

 

Renoir, de Gilles Bourdos. Tenía unas ganas locas de ver esta película, pero no llegó a estrenarse en León en su día. Un ciclo de cine de versión original me ha permitido verla por fin… y qué chasco. Creo que El artista y la modelo me creó unas expectativas muy altas sobre este tipo de películas biográficas sobre la vida de un artista, y no han sido cubiertas. El artista y la modelo es infinitamente mejor. En esta, aparte de algunas frases del genial pintor impresionista, poco más se nos aporta. Sí, ver su vejez, sus enfermedades y dolores, y poco más. Una lástima.

 

El sueño eterno, de Howard Hawks. Poco más puedo decir de esta película y el libro en que se inspiró, os dejo el enlace a mi reseña, aquí.

 

A Roma con amor, de Woody Allen. Aunque no dejaba de leer malas reseñas de esta película, soy como una polilla que acude a la luz de Allen. No puedo evitar ver todo lo que filma, así que he tenido que verla. Aunque es bastante pobre, sigue sin desbancar para mi a Vicky, Cristina, Barcelona como la peor. La idea argumental no es mala, pero no acaba de encajar: qué pasaría si por una serie de malentendidos y casualidades hubiéramos podido escoger nuestra vida en función de nuestros sueños. Ser famosos, ser cantantes de ópera, poder acostarnos con un actor famoso, poder experimentar con otras mujeres, y todo bajo la batuta de una historia de amor fallida. Tiene puntos divertidos y buenas intenciones, pero ya. Por cierto, si os animáis a verla, por favor, en versión original. El doblaje es nefasto.

 

Teatro:

 

La semana pasada tuve la oportunidad de ver escenificada Mucho ruido y pocas nueces, y además gratis. Me gusta mucho el teatro, y voy demasiado poco. En León es escaso y suele ser caro, a no sé que sean obras clásicas como esta. Con alguna modificación sobre la obra original, disfruté mucho. Dos puntos muy positivos de la representación: el cambio de escenario, logrado solo con 3 cajones de madera puestos en una u otra posición, y la representación de Mar Almar en el papel de Beatriz y de Ruth Oblanca como Hero y como el alguacil. Un trabajo excelente de representación y de dirección.