Si Enero pasó volando lo de Febrero ha sido como un huracán. Que alguien me explique a mí dónde narices se han ido los últimos 28 días, porque no me he enterado. Eso sí, parece que he cogido ritmo de publicaciones en el blog y fuera de él. Vamos con el repaso.

 

Lecturas de Enero:

 

Aunque el recuento final es bajo, es cierto que este mes es más corto, que estuve de viaje en Barcelona y que he seguido volcada con la filmografía de Mizoguchi.

 

Las adivinaciones de Kala Persad, de Headon Hill (Ardicia, 2016).

Vivir de noche, de Dennis Lehane (Serie Negra, 2013).

Ese mundo desaparecido, de Dennis Lehane (Salamandra, 2017).

Kenji Mizoguchi, de Noël Simsolo (Cahiers du cinéma, 2003).

Kenji Mizoguchi, El héroe sacrílego, de Juan A. Hernández (J.C. Clementine, 2015).

 

Adquisiciones:

 

Ha sido un gran mes en cuanto a adquisiciones. Tanto por la cantidad, como por la calidad, y pasando por el precio. He encontrado buenas gangas de segunda mano, y eso siempre es motivo de alegría para mi bolsillo.

 

Mil perdones por la calidad de la foto, no me di cuenta cuando la saqué.

Los asesinos las prefieren rubias, de Juan Carlos Martín (Círculo de Lectores, 1974). Regalito de mi amigo Sergio Vera por sacarle de un apuro con su blog de Las Casas Ahorcadas. Él sabe que no hacía falta, pero siempre se agradece que se acuerden de una cuando piensen en asesinar a alguien 😉

La estación de la calle perdido, Los últimos días de nueva París de China Miéville (Nova, 2017), y La historia de tu vida de Ted Chiang (Alamunt, 2016). Los tres, regalitos del librero más perverso de toda la red. Sabe como nadie hacerte sentir incómoda con un regalo y también hacerte sentir idiota por creerte que un libro es complicado de encontrar cuando no lo es tanto cómo él te ha hecho creer. Al menos en compensación por este desagravio se ha llevado una botella de whisky de 15 años. Sí, lo sé. Soy más tonta de lo que parezco incluso.

Mis compritas de Alrevés

La revolución secreta, de Claudio Cerdán (Alrevés, 2014). Aunque todavía tengo pendiente de lectura su última novela, tenía pendiente hacerme con esta. Ahora ya las tengo todas (creo, porque la lista ya es larga).

Aguas de venganza, de Miguel Pajares (Alrevés, 2016). Ya le había echado el ojo a esta novela cuando salió a la venta, pero después de la presentación en BCNegra supe que tendría que ser mía. Algún capítulo ha caído ya, y no pinta mal.

Tres minutos de color, de Pere Cervantes (Alrevés, 2017). Una novela que no tardaré en leer porque sé que es una novela muy especial para el autor y tengo curiosidad por lo que me deparará el viaje de su lectura.

Entre dioses y monstruos, de Joan Lluis Goas (Alrevés, 2016). Otro de los libros a los que le eché el ojo en cuanto salió. Y en cuanto vi el interior no pude resistirme. Una edición que todo cinéfilo debería regalarse.

47 Ronin, de Tamenaga Shunsui (Satori, 2016). Tras ver la adaptación de la historia por parte de Mizoguchi no pude resistirme a llevarme este libro en mi visita a Gigamesh.

La extraña historia de la Isla Panorama, de Suehiro Maruo (Ecc, 2016). Impresionante adaptación al manga de la novela de Edogawa Rampo de la que ya os hablé aquí. Es una preciosidad, no tardará en caer.

Más allá de la contienda y Los precursores, de Romain Rolland (ContraEscritura, 2017). Un buen día la editorial nos propuso un juego, un reto: comprar a ciegas un libro. Sin saber cuál era, un regalo, una forma de patrocinar la editorial y de tener un ejemplar del que solo existen en el mundo 30 volúmenes. Y ahí fui yo como una polilla a la luz.

Las últimas noches de París, de Philippe Soupault (Jüs, 2016). Menudo alegrón me llevé cuando vi que Jüs recuperaba este libro de uno de los impulsores del dadaísmo. Y por lo que llevo leído es tan bonito por dentro como lo es la edición tan bonita que ha hecho la editorial. En breve, reseña.

Mujeres, mujeres y más mujeres.

Del viaje como arte. Travesías por España, Francia, Italia y el Mediterráneo (La línea del horizonte, 2016). De Edith Wharton. Cuando salió este libro me llevé una alegría tremenda, pero se salía de mi presupuesto. Suerte que lo he encontrado de segunda mano, y en perfecto estado.

Mi vida, de Alma Mahler (Tusquets, 1987). Después de los Recuerdos y Cartas de Gustav Mahler tenía pendiente esta autobiografía de una de las mujeres más fascinantes de comienzos del siglo XX.

Submáquina, de Esther García Llovet (Salto de página, 2009). En 2014 di la paliza con Mamut lo que no está escrito, a pesar de que nadie me hizo caso. Me fascinó la autora y me fascinó la novela. Así que toca repetir con ella.

Las cosas que perdimos en el fuego, de Mariana Enriquez (Anagrama, 2016). Si un ganador del Premio Hammett, que ha escrito una de tus ya novelas favoritas en lengua castellana, te recomienda un libro, tú obedeces. Y punto.

El efecto dominó, de Olivier Norek (Grijalbo, 2017). No os voy a mentir: este libro no me atraía nada de nada, pero he empezado a leer un montón de buenos comentarios y un grandísimo lector me lo recomendó de primera mano. Así que, a por él.

Texas, de Jim Thompson (Ediciones B, 1989). Unos de mis Thompson pendientes y difícil de encontrar además. Así que, encantada.

Muerte de un fantasma, de Margery Allingham (Novaro, 1968). Aunque ya tenía otra edición de esta novela no pude resistirme cuando la vi en Sant Antoni 2 euritos.

La muñeca sangrienta, de Gaston Lerous (Bruguera, 1983). Otra ganga de Sant Antoni a 2 €. Ese mercadillo es una ganga.

El anochecer, David Goodis (Versal, 1987). David Goodis siempre es una buena compra. Y esta la tenía pendiente.

Los difuntos, de Jorge Carrión (Aristas Martínez, 2015). Una de esas compras compulsivas fiándome de la editorial y de la edición, ambas de fiar.

 

Lecturas actuales:

 

Como os dejaba caer un poco más arriba, estoy con Las últimas noches de París de Philippe Soupault, un libro muy muy especial. Y otra de mis lecturas actuales es El santo al cielo de Carlos Ortega Vilas. En Marzo salen tres libros que espero mucho mucho. Uno de ellos, el nuevo de Alexis Ravelo (que ya está a la venta, por cierto). Y los otros dos, dos recuperaciones de autoras de misterio clásicas a las que les dedicaré más de una entrada. Ojalá consiga despertar vuestro interés.

 

Proyectos varios:

 

Ya os comenté el mes pasado que estaba enganchada al visionado de cine del director nipón Kenji Mizoguchi. Todo empezó como un reto personal, ya que la media docena de películas que había visto del cineasta me habían parecido sencillamente brillantes. Así que me propuse ir viendo poco a poco todas las que cayesen en mis manos. Como mi jefe en El peso del aire, Alexander Paez, es un instigador nato y una de las personas más entusiastas que conozco, me sugirió hacer alguna reseña de las películas, y poco a poco la idea de elaborar una serie de artículos que abordasen su vida, obra, estilo y aportaciones fue cobrando forma en mi cabeza.

 

El primero de esos artículos, acerca de su etapa de cine mudo y sus comienzos, ya está disponible en este enlace. Espero que os paséis y nos deis vuestra opinión. Y sobre todo, sobre todo, que os animéis a ver alguna de las películas del director.

 

Y por si a alguien se le escapó, no quería dejar de recordar el maravilloso artículo invitado de este mes del experto en la Golden Age Juan Mari Barasorda. Un verdadero honor que posase sus palabras en este espacio.

 

Reseñas del mes:

 

Este mes he sido muy aplicada.

 

Películas:

 

Mi propósito de 2017 de ver más cine va viento en popa. No descarto hacerme otro maratón de cine japonés escogiendo otro autor y siguiendo su trayectoria. Así de satisfactoria ha sido la experiencia.

 

Y dentro del cine más contemporáneo, no puedo pasar sin recomendaros The Arrival (La llegada) de Denis Villeneuve. Sencillamente bella. Una historia impactante hermosamente ejecutada.

 

The Arrival, de Denis Villeneuve (2016).

Utamaro y sus cinco mujeres, de Kenji Mizoguchi (1946).

La señorita Oyu, de Kenji Mizoguchi (1951).

Los músicos de Gion, de Kenji Mizoguchi (1953).

El intendente Sansho, de Kenji Mizoguchi (1954).

La mujer crucificada, de Kenji Mizoguchi (1954).

Inside out, de Pete Docter y Ronnie Del Carmen (2015).

La calle de la vergüenza, de Kenji Mizoguchi (1956).