He estado a puntito de no hacer esta entrada, porque es bastante desmoralizadora. Enero se ha pasado y no sé muy bien cómo he empezado libros y libros y más libros… pero el número de los terminados es bastante triste. En mi defensa diré que Enero ha sido un mes muy dedicado al cine, y era uno de mis propósitos para este nuevo año. Así que he compensado una cosa con la otra. Vamos con el resumen.

 

Lecturas de Enero:

 

No valen las excusas: es cierto que ahora mismo estoy con un número enorme de lecturas a la vez, que he dedicado muchísimo tiempo a leer e investigar sobre mi autora adoptada Elisabeth Sanxay Holding, pero dos son muy poquitos libros. Y sí, tan solo dos han sido los libros finalizados si me fío de mi estantería de Goodreads. Aunque tengo la cabeza a tantas cosas que a veces creo que se me ha escapado apuntar alguno.

 

 

Miasma, de Elisabeth Sanxay Holding (Lumen, 2011).

 

La mansión de los gatos, de Jirô Akagawa (Quaterni, 2016).

 

Adquisiciones:

 

Si ya resulta doloroso haber terminado tan pocos libros este mes, lo es aún más debido a la gran cantidad de libros que he comprado. Y me temo que Febrero vaya por el mismo camino. Las librerías de segunda mano son mi perdición, y por culpa de webs como Iberlibro aún más.

 

 

El crimen de Orcival, de Émile Gaboriau (dÉpoca, 2015). Por culpa de que mi amigo Juan Mari prologa esta novela me hice con ella. Y por culpa de comprar esta, tuvo que caer también:

 

El caso Lerouge, de Émile Gaboriau (Península, 1972). No sé qué tal será el texto, pero la edición me tiene enamorada.

 

Los amores de una envenenadora, de Émile Gaboriau (Revista Literaria, 1932). Y buscando la anterior apareció esta en la misma librería. Me tiene loca la edición, y me parece increíble lo barata que me salió para ser de la fecha que es (poco más de 3€ y es de 1932).

 

 

Desde la terraza, de John O’Hara (Plaza & Janés, 1969). Ya os conté en esta reseña que me había quedado maravillada con O’Hara. En pocos días Contra publica nuevo libro suyo, pero mientras llegaba ese momento encontré en una subasta este libro por 1€. Los gastos de envío tampoco fueron muy elevados, así que creo que fue una buena compra después de todo.

 

Mujeres de la “Rive Gauche”. Paris 1900-1940, de Shari Benstock (Lumen, 1992). Llevo mucho tiempo detrás de este libro, pero tan solo había alguno desperdigado a 90€. En cuanto me llegó el aviso de que había uno disponible por 30€ me lancé de cabeza. Solo puedo decir que tiene una pinta sublime y que solo el hecho de haberlo conseguido es un subidón.

 

El secreto de Lady Audley, de Mary Elizabeth Braddon (Ediciones del Bronce, 2000). De nuevo por culpa de Juan Mari Barasorda y este magnífico artículo tenía este libro en mi lista de pendientes y lo encontré bastante barato en una librería de Barcelona.

 

 

Dark Power (Black Cat, 1945) y The Death Wish (Popular Library, 1949), de Elisabeth Sanxay Holding. Dos maravillosas joyas, primeras ediciones en EEUU, que no pueden ser más bonitas. Nada fáciles de encontrar.

 

 

 

Diario de un resurreccionista, de James Blake Balley (La Felguera, 2016). Edición de auténtico lujo, regalo de mi amigo Juan Mari.

 

Un asesino en escena, de Ngaio Marsh (Siruela, 2017). Segunda entrega de la serie de Roderick Alleyn que empecé con esta reseña y una edición ilustrada chulísima.

 

 

 

 

El lagarto negro, de Edogawa Rampo (Salamandra, 2017). Nuevo libro de Edogawa Rampo, así que no pude resistir ir a por él en cuanto salió a la venta.

 

Ese mundo desaparecido, de Dennis Lehane (Salamandra, 2017). Tercera entrega de la serie compuesta también por Cualquier otro día y Vivir de noche. La primera de la serie la leí este verano y ya estoy con la segunda. A ver si remato las tres en breve y os las traigo por aquí.

 

Películas:

 

No os voy a hablar en profundidad de las películas que he visto, porque eso lo dejo para otro momento. Pero no quería dejar de citároslas y de recomendaros que si no conocéis aún el cine de Mizoguchi, busquéis un rato para visionar alguna de sus cintas. Son poesía hecha cine, así que no importa la antigüedad de las mismas: merecen la pena (¡y mucho!)

 

 

Passengers, de Morten Tyldum (2016). Una historia de amor espacial más que una historia sobre el espacio. Visualmente tiene algunos momentos muy chulos, pero se queda en un quiero y no puedo.

 

Oyuki, la Virgen, de Kenji Mizoguchi (1935).

 

Las amapolas, de Kenji Mizoguchi (1935).

 

El hilo blanco de la catarata, de Kenji Mizoguchi (1933).

 

Hijos de los hombres, de Alfonso Cuarón (2006). Un mundo apocalíptico en el que hacen décadas que no hace un solo bebé en nuestro planeta. Hasta que una mujer aparece embarazada de 8 meses. Buena premisa, pero para mi gusto le ha faltado un poco de fuerza narrativa.

 

Osen, el de las cigüeñas, de Kenji Mizoguchi (1935).

 

Elegía de Naniwa, de Kenji Mizoguchi (1936).

 

Las hermanas de Gion, de Kenji Mizoguchi (1936).

 

La venganza de los cuarenta y siete samuráis, de Kenji Mizoguchi (1941).