Enero-2014

Primer mes del año finiquitado. Enero siempre ha sido un mes duro: te haces propósitos que van cayendo por el camino, en mi caso es un mes de muchísimo trabajo, y encima hace un frío de mil demonios. Pero tiene algo positivo: acaba de empezar el invierno, los días comienzan a crecer poco a poco y vamos camino de la primavera. Y eso sí que es una buena noticia.

 

Lecturas de Enero:

 

A pesar de que mi tiempo libre ha sido escaso, la verdad es que ha estado bien aprovechado. Los fines de semana han sido principalmente para leer e intentar descansar la mente, y qué mejor manera que con un libro.

 

Mi propósito en Goodreads de este año es de 60 libros, he bajado el listón porque tengo en mente libros muy gorditos para leer, así que de momento llevo bien el propósito: Llevo 5 de los 60, con lo que según Goodreads “I’m on track!”

 

En proceso:

 

Pues aparte de mis eternos comenzados, sigo con: Magia para Lectores, de Kelly Link; Periferia Negra, de Luis Arribas; y Máscara, de Stanislaw Lem.

 

Recién comenzado tengo Pálido Criminal, de Philip Kerr. Llevo muuuucho tiempo queriendo leerlo, pero Aramys y yo nos habíamos propuesto leerlo juntos, ¡y me ha costado convencerle! Llevo muy poquito aún, pero es una delicia como Violetas de Marzo.

 

Me había propuesto leer un ensayo y un libro en inglés cada trimestre. De momento no he empezado ningún ensayo ni ningún libro en inglés. A ver si me pongo las pilas.

 

Adquisiciones:

 

Aunque no puedo decir que no tenga ningún libro nuevo, no tiene nada que ver con la locura de los dos últimos meses. También he de decir que hoy estoy recién aterrizada en Barcelona para la BCNegra, y entre eso y que haré visitas a librerías y mercadillos… ¡Miedo me doy!

 

– Los cuatro primeros de la foto más que libros son revistas, magazines de hace muchos muchos años, y que son una maravilla: relatos de intriga y terror, con el sello de selección Hitchcok. Los encontré cacharreando por internet un día, a 3€ cada uno.

 

La fragilidad del neón, de Juan Laborda Barceló. Memorizad este título, este autor, y esta portada en vuestras retinas, porque os aseguro que vais a ver este libro en muchos sitios. El gusto de Alrevés a la hora de escoger autores y novelas es exquisito. A la maravilla Respirar por la herida me remito, de Víctor del Árbol. Conozco vía Twitter a Juan hace tiempo, y las ganas de leer este libro son enormes. Prometo reseña muy protito.

 

Tokio Año Cero, de David Peace. Tomad nota: tener una lista de deseos en algún sitio a la vista, funciona para que te regalen libros que deseas. Esto fue lo que pasó con este libro, que llegó de regalo de Navidad tardío – Reyes adelantados. No he leído aún a Peace y todo el mundo me habla maravillas. Lo he hojeado y leído alguna frase perdida y pinta genial.

 

– Añado, aunque no salga en la foto, la maravillosa edición de El perro de los Baskerville, de Arthur Conan Doyle, de Nórdica Libros para iPad. El día 7, un día después del cumpleaños de Sherlock, nos hicieron este regalo, la descarga gratuíta de este libro ilustrado, con las ilustraciones de Javier Olivares. Podéis ver un pequeño video para poneros los dientes largos:

 

Películas:

 

Sigue siendo otra de mis tareas pendientes. Este mes ha sido poco cinéfilo y poco seriéfilo, ambas cosas extrañas en mi. A ver si lo soluciono en Febrero.

 

Fatalidad, de Josef von Sternberg (1931) Ver una película de Sternberg siempre es un placer visual, pero encima las que realizó con la grandísima Marlene Dietrich tienen ese añadido que ella les daba. La cámara la adoraba, era fotogénica a más no poder. En esta, el binomio actuación – dirección resulta un tanto forzado en algunos planos, pero el conjunto es exquisito. En Fatalidad, Marlene es una espía. El Servicio Secreto Austriaco la recluta, sacándola de la prostitución, para infiltrarse en el bando ruso. Su trabajo será exquisito, hasta que surge el amor. Demasiados tintes románticos para mi gusto, pero geniales recursos en la inventiva para el espionaje, filtrando la información entre otros medios a través de partituras y notas musicales.

 

Teatro:

Aunque el cine ha sido escaso, al menos una noche de cine la he sustituido por una de teatro, y Macbeth fue la obra escogida. Con pocos recursos, este grupo de 4 actores (sí, solo 4), representaron toda la trama con una magnífica maestría. La escenografía me pareció brillante. Todos los elementos escogidos tanto en vestuario como en decorados estaban basados en el mundo de la costura: rollos de tela, decenas de metros para crear cortinas, collares para indicar rangos, y el asombroso recurso de un rollo de tela con decenas de siluetas humanas para simular el avance del enemigo. Y una batería para crear la banda sonora. A pesar de lo arriesgado del proyecto, creo que cualquiera que no haya leído la obra o no la haya visto representada antes, podría entender a la perfección toda la historia. Por cierto, la compañía es El callejón del gato.