Siempre he dicho que cuanto menos tiempo tengo, más lo aprovecho. Esta máxima se puede aplicar a este mes de Abril en el que las horas extra en el trabajo se han comido con patatas mi tiempo libre, y aún así no doy crédito a la cantidad de cosas que he conseguido hacer. Lo mejor del mes, sin duda, mi viaje a Cuenca a Las Casas Ahorcadas. A pesar de que haya ido a trabajar he vuelto con las pilas cargadas. Al menos, las anímicas, porque las físicas necesito reponerlas cuanto antes.

 

Lecturas de Abril:

No solo ha sido un mes productivo en cuanto a lecturas terminadas, sino que he proseguido con mis lecturas comenzadas. No todo lo que me gustaría, pero no ha estado mal. Quizá lo más sorprendente es el número de páginas leídas: cerca de 3.000. Seguro que a muchos no os parecerán tantas, pero para mí es una barbaridad.

 

– El asesinato de mi tía, de Richard Hull (Alba, 2018).

Conduce rápido, de Diego Ameixeiras (Akal, 2017).

Macbeth, de Jo Nesbo (Lumen, 2018).

El refugio de los canallas, de Juan Bas (Alrevés, 2017).

La mujer en la ventana, de A. J. Finn (Grijalbo, 2018).

Las lágrimas de Claire Jones, de Berna González Harbour (Destino, 2017).

Nunca mires atrás, de Claudio Cerdán (Menoscuarto, 2018).

– El samurái errante, de Carlos Bassas del Rey (Quaterni, 2018).

 

Adquisiciones:

 

Abril es sinónimo de compra de libros de manera indiscriminada. Sé que es el día del libro, pero buscando los datos del año pasado fue el mes que más libros compré. Este año no he comprado tantos como el año pasado (record histórico), pero la pila ha crecido considerablemente. Peligrosamente. Menos mal que voy leyendo a buen ritmo, al menos así no crece tanto la pila de pendientes.

 La posada Jamaicade Daphne du Maurier (Alba, 2018). Seguimos con la buena racha de publicaciones de Daphne du Maurier, y le ha tocado el turno a otra de las adaptadas por Hitchcock, y ni he leído la novela ni recuerdo haber visto la película. A ver si puedo hablaros pronto por aquí de ambas.

 La sangre se esparce rápidamente, de Ed Wood (Caja Negra, 2015). Autoregalo de el Día del Libro. Desconocía la existencia de este libro de relatos del cineasta, pero echando un vistazo a los títulos de algunos (Pechugas en bandeja, El día que la momia regresó o Calamity Jane ama a Hosenose ama a Cattle Anne), no pude resistirme.

 A la deriva, de Penelope Fitzgerald (Impedimenta, 2018). Que A la deriva vuelva a estar disponible en las librerías es un notición. Si os gustó La Librería, no podéis dejar escapar esta novela porque es una maravilla. Os dejo mi reseña de otra edición aquí.

 El arte de la ficciónde James Salter (Salamandra, 2018). Regalito de Sant Jordi al que me muero por hincarle el diente. James Salter hablando de escritura. OMG.

 Quédate conmigo, de Ayòbámi Adébáyò (Gatopardo, 2018). La culpa de esta compra es de John V. Mirgnēsie del blog https://bienvenidanarrativa.wordpress.com/. Aunque la idea original era unirme a la lectura conjunta que han realizado, las fechas me venían muy mal y he tenido que aplazarlo, pero al menos ya me he hecho con el libro. Y menuda pinta tiene. Eso sí, no me pidáis que pronuncie el nombre de la autora en voz alta porque sería incapaz.

 El amor comienza, de Marie Luise Kaschnitz (Hoja de Lata, 2018). El catálogo de Hoja de Lata suele gustarme mucho, pero lo de este año es de locura. Y tras este viene Luisa Carnés. El caso es que estoy leyéndome los libros de relatos de la autora y me tienen loca. Me recuerda a Elia Barceló, así que si sois fans de la autora española, esta os encantará.

 El ojo del observador, de Laura J. Snyder (Acantilado, 2018). Le eché el ojo a este libro en cuanto lo vi en la librería hace unas semanas. Dudé si comprarlo o no, y gracias a un golpe de suerte lo encontré de segunda mano a buen precio. Todos los comentarios que he visto sobre él son positivos, así que hay ganas de hacerle un hueco.

 De matasanos a cirujanos, de Lindsey Fitzharris (Debate, 2018). Como el de Ed Wood, autoregalo del Día del Libro por impulso completamente. No conocía el libro, pero me llamó muchísimo la atención en cuanto lo vi en la librería. 

 El samurái errante, de Carlos Bassas del Rey (Quaterni, 2018). Nueva aventura de Aki de la mano de mi amigo Carlos Bassas. Aunque me gusta más su faceta de escritor de novela negra, sus escapadas japonesas también me gustan mucho, y este ya os adelanto que está a la altura de los anteriores.

 Ríos de celuloide, de Jesús Lens (Almed, 2018). Ya veis: sacar cuatro fotos a Lens con su nuevo libro en Cuenca me ha servido para que quiera regalármelo. Y aunque hace tiempo ya que no acepto libros, de los amigos hay que acogerlos con cariño. Ríos y cine. Tiene muy buena pinta, y como cuente las cosas como lo hace en las charlas, este libro promete.

 Nubes flotantes, de Hayashi Fumiko (Satori, 2018). Desde que vi que Satori iba a traducir a Fumiko estaba como loca. Aunque no lo reseñaré para El Peso del Aire porque ya lo ha hecho magníficamente mi compañera Isa, es probable que os lo traiga por aquí.

 Lincoln en el Bardo, de George Saunders (Seix Barral, 2018). Aunque reconozco que me da cierto respeto este libro por todo lo que he oído y leído de él, ha podido la curiosidad a la prudencia y cayó el Día del Libro también.

 Macbeth, de Jo Nesbo (Lumen, 2018). Desde que vi que Lumen iba a publicar este libro estaba como loca por leerlo. Nesbo adaptando mi obra favorita de Shakespeare. Sí, al principio pensé que qué aberración era esta, pero he disfrutado como una niña con esta versión siglo XX de Nesbo. No apto para no amantes de Nesbo.

 Eroguro, de Jesús Palacios Ed. (Satori, 2018). Sé que este volumen no es para todos los públicos. Y si lo hojeáis en la librería, quizá menos aún. Pero a mí me atrajo una barbaridad según lo vi. Lo tengo en lo más alto de la pila porque estoy deseando empezarlo ya esta semana.

 La mujer en la venta, de A. J. Finn (Grijalbo, 2018). El libro del que todos hablan, la nueva “La chica del tren”. Pues eso, otra chica del tren.

 

Lecturas actuales:

 

La verdad es que estoy en un momento un poco caótico de lecturas. Por un lado, sigo con varias que tenía empezadas, con las que avanzo, pero que no he terminado aún. Por otro lado, empiezo casi cada nueva adquisición para ver cuál priorizo. Por último, me he convertido en adicta a los avances de Amazon, especialmente para descartar novelas que puedan atraerme en un principio pero que luego no me convencen por lo que cuentan o cómo lo cuentan. No podría decir una lectura con la que esté más centrada que con otra, porque suelo leer un capítulo o dos y cambiar de libro.

 

Reseñas/Entradas del mes:

 

 Ya no quedan junglas adonde regresar, de Carlos Augusto Casas (2017). 

 El asesinato de mi tía, de Richard Hull (1934)

 Conduce rápido, de Diego Ameixeiras (2017). 

 Macbeth, de Jo Nesbo (2018). Reseña para El Periódico.

 El refugio de los canallas, de Juan Bas (2017).

 Las lágrimas de Claire Jones, de Berna González Harbour (2017).

 

Películas:

Mes muy flojito en cuanto a cine. Tan solo he visto Ascensor para el cadalso de Louis Malle (1958) como deberes tras haber asistido a Las Casas Ahorcadas de Cuenca. Una de las mejores bandas sonoras de cine negro de la historia. Por lo demás, he visto la serie The night of escrita por Richard Price y que me tuvo pegada a la pantalla hasta el capítulo final. Lástima que HBO no tenga aplicación para la televisión, porque aprovecharía mucho más la suscripción.