Abril ha sido un mes atípico. He tenido unos días de vacaciones, pero apenas he descansado. He leído menos que de costumbre y no estoy segura de haber aprovechado bien mi tiempo libre. Sin embargo, he cumplido algo que llevaba años queriendo hacer: he anotado y catalogado todos mis libros. Ha sido una labor titánica, mucho más de lo que pensé cuando me embarqué en ella. Pero el resultado ha sido muy satisfactorio. Espero, sobre todo, que me sirva para no comprar tantos libros repetidos. Y ya si consiguiese leérmelos sería un sueño.

Vamos con el resumen.

 

Lecturas de Abril:

El número de libros terminados es un escaso. Pero no me preocupa en exceso porque se debe en parte a la cantidad de libros que tengo a medias. A ver si en Mayo acabo algunos de ellos. Esta es la lista:

 

El perro enamorado de las estrellas, de Takashi Murakami (Ponent Mon, 2013).

El santo al cielo, de Carlos Ortega Vilas (Dos Bigotes, 2016).

El lagarto negro, de Edogawa Rampo (Salamandra, 2017).

La escalera de caracol, de Ethel Lina White (Mateu).

 

Adquisiciones:

 

Suerte, resultado de buenas búsquedas y alguna que otra oferta, han hecho que acabe el mes con una cantidad de adquisiciones inmensa. Más que ningún otro mes que recuerde. Tantos, tantos, que incluso siento cierto pudor por enseñar todos los libros que me he comprado este mes. Precisamente por ello, os traigo solo algunos de ellos.

 

En mi defensa diré que he encontrado gangas tales como un libro que adquirí en una subasta por internet a 0,25€.

 

Un nido de víboras, de Andrea Camilleri (Salamandra, 2017). Aún tengo pendiente la entrega anterior de Montalbano, pero los libros de Camilleri siempre son perfectos para momentos de cierto bajón lector por la velocidad a la que se leen. Siempre hace falta tener libros así en la estantería.

Bull Mountain, de Brian Panowich (Siruela, 2017). Una de mis lecturas actuales. Aunque tengo pendiente las novelas de Craig Johnson, de la misma editorial y de una temática similar, recuerdo cuánto me gustó Los huesos del invierno de Daniel Woodrell. Y tiene pinta de ser más o menos parecido. En breve, reseña en Revista Calibre. 38.

Piel de topo, de Jon Arretxe (Erein, 2017). Nueva entrega de las aventuras de Touré, con un personaje en esta novela inspirado en un amigo mío. Muchas ganas de ponerme con ella.

Los casos del detective Kogoro Akechi, de Edogawa Rampo (Satori, 2017). Con esta inquietante portada nos presenta Satori 3 historias de uno de los personajes más carismáticos del escritor Edogawa Rampo. El Lagarto Negro está protagonizado por Akechi también, y ya os adelanto que me ha encantado. Así que no tardaréis en ver la reseña por El Peso del Aire.

Canción Dulce, de Leila Slimani (Cabaret Voltaire, 2017). Novela ganadora del reconocido Premio Goncourt de la que todo el mundo habla maravillas. La edición es pequeñita y muy cuidada, así que espero poder hacerle un hueco muy pronto.

 

Cuentos Completos, de Flannery O’Connor (Lumen, 2005). Una de las gangas de este mes. Hace tiempo que quiero leer algo de esta autora, y las ediciones de Lumen reconozco que me fascinan, especialmente las de hace unos años. Tapa dura con sobrecubierta y con un contenido de lujo.

El misterio de Layton Court y El crimen de las medias de seda, de Anthony Berkely (Lumen, 2010 y 2011). Dos de los tres casos que ha publicado Lumen del detective Roger Sheringham. Los dos adquiridos a muy buen precio. A ver si tengo suerte y pronto consigo hacerme con el que me falta.

Asesinato en la catedral y Trabajos de amor ensangrentados, de Edmund Crispin (Impedimenta, 2016 y 2014). Este mes de Mayo Impedimenta publica una nueva entrega de las aventuras de Gervase Fen. Eso me hizo empezar a buscar algún ejemplar de sus entregas anteriores y de momento me he hecho con estas dos. Quizá este verano me anime a ponerme con la serie.

 

Lecturas actuales:

 

Aunque me gustaría haber leído más novelas de Ethel Lina White en Abril, no ha podido ser. Eso sí, ya os adelanto que La escalera de caracol me ha parecido excelente. Además de leer a esta autora, me encuentro inmersa en la lectura de los relatos de Thomas Hardy. Va a ser una lectura prolongada, porque la edición de Alba es de casi mil páginas. Aunque como lo he pedido de préstamos interbibliotecario no podré alargarlo más de seis semanas. Como os decía más arriba, también estoy con Bull Mountain de Brian Panowich. Sobre literatura japonesa, estoy con un par de ensayos sobre la vida y obra de Yasujiro Ozu y prosigo lentamente mi lectura de Soy un gato de Natsume Soseki. Como veis, aunque no haya terminado más libros, ¡no significa que no lea!

 

 

Proyectos varios:

 

Tras abordar la filmografía y la vida de Kenji Mizoguchi ahora le ha llegado el turno a Yasujiro Ozu. De momento llevo pocas películas vistas, por lo que no puedo opinar. A ver si este mes me pongo las pilas y veo alguna más.

 

En cuanto a lecturas, como os decía el mes pasado, he adoptado a Ethel Lina White, y como quiero hacer las entradas bastante seguidas (en un par de semanas o así), esperaré a tener leídos todos o casi todos sus libros para publicarlas.

 

Por otro lado, quería compartir con vosotros una brevísima entrevista que me han hecho en la radio en el programa de Marta Robles, “Entre comillas”. Han inaugurado recientemente una sección para hablar con lectores, con blogueros, con libreros, y aún no sé bien cómo, fui una de las escogidas. Son tan solo un par de minutos, a partir del minuto 26. Con lo que me gustaría a mí colaborar con algún programa de radio… Este tipo de cosas solo hacen que alimentar las ganas.

 

 

Reseñas/Entradas del mes:

 

Poquitas, muy poquitas. La catalogación de mis libros me ha robado más tiempo del que pensaba, y lo ha pagado el blog.

 

Kenji Mizoguchi, el director de lo etéreo: perfección.

El santo al cielo, de Carlos Ortega Vilas. (Dos Bigotes, 2016)

La joven Emma, de William Henry Davies. (Defausta, 2016)

El perro enamorado de las estrellas, de Takashi Murakami. (Ponent Mon, 2013)

 

Películas:

 

Este mes también ha sido un tanto flojo en cuanto a cine. Aparte de las primeras películas que rodó Ozu (de las cuales no se conserva ni la imagen de la cartelera), tan solo he visto las tres de la imagen: Ghost in the Shell, Ex Machina y Kuro Tokage. A pesar del chasco de Ghost in the Shell, Ex Machina me convenció bastante más (aunque el final era demasiado previsible), y Kuro Tokage fue diversión en estado puro: adaptación de la novela El lagarto negro con guión de Yukio Mishima. Ya os hablaré de ella en la reseña de la novela.