En 1954 se produjo la famosa visita de Marilyn Monroe a los soldados combatientes de la guerra de Corea. La intención era animar a las tropas, que por un rato se olvidasen de por qué estaban allí: su país les había enviado a una guerra sangrienta y absurda para que muriesen por unos ideales que no eran suyos. Así se puede resumir esa guerra y todas las que acontecen en este absurdo planeta.

 

En 1957, sin desmerecer a la enorme Marilyn, Carmen Sevilla fue enviada en Nochevieja a Sidi Ifni para animar a los soldados en fin de año. Para que se sintiesen un poco menos solos, para que pudieran soñar con sus piernas, con su cuerpo, y olvidar que probablemente morirían en unos días, en unas semanas. También enviaron al grandísimo humorista Miguel Gila para cubrir otro tipo de entretenimiento, con ese humor tan negro sobre la guerra, contando verdades como puños y colocando en la palestra un tema tan delicado y molesto como es una contienda bélica.

 

Este es el escenario que ha escogido de manera soberbia David Torres para ambientar una novela de trama criminal. Tal ha sido su osadía que el propio Gila se verá envuelto en el desarrollo de la historia hasta el punto de ser sospechoso de asesinato. Y es que en Sidi Ifni Gila se topará con el sargento Armendáriz, un insolente personaje que no solo es capaz de humillar a todo un capitán sino también de tratar de fusilar a nuestro humorista. Por este tipo de cosas no es una gran sorpresa cuando aparece el cadáver del susodicho Armendáriz al día siguiente.

 

Así transcurrirá la investigación de ese asesinato, entre fiestas navideñas cargadas de calor, de tedio, de espera y de soledad. Soldados que apenas son hombres, alejados de sus casas y sus familias, por una guerra contra gentes que hace nada habían sido paisanos suyos. Hombres intentando comprender ese extraño concepto de desembarcar en un lugar e intentar hacerlo suyo por la fuerza, recibiendo órdenes de una serie de superiores que nunca sabrán lo que es ponerse frente a un igual para arrebatarle la vida, para dejar a unos niños sin padre, a una mujer sin esposo, a una madre sin hijo.

 

La mejor forma de abordar este tema tan peliagudo es la misma que empleó el propio Gila: dosis de humor entremezcladas con la descripción de una absurda realidad. Esta misma fórmula es la que adopta Torres, intercalando pasajes que nos hacen sonreír (más por el reconocimiento de los monólogos que todos conocemos de Gila que por lo gracioso del tema) con realidades que las guerras traen consigo y que nos siguen haciendo estremecer:

 

“En la academia solo nos hablaban del honor y el coraje. No decían nada de las mutilaciones, las narices arrancadas, las manos y orejas cortadas, las mujeres violadas, los niños degollados, las aldeas quemadas y pasadas a cuchillo. A cambio, nos contaban la defensa heroica del Alcázar, la despedida del coronel Moscardó la última vez que habló por teléfono con su hijo, la historia de Ochoa, a quien tuvieron que desalojar de su escondite de un morterazo, antes de darle por muerto. “

 

Esta novela me ha traído a la memoria la novela de David Peace Tokio, Año Cero. En ambas se investiga un asesinato en medio de una guerra. Al igual que me ocurrió con la lectura de aquella novela no deja de sorprenderme la ironía que supone investigar un asesinato en un lugar colmado de cadáveres, un escenario donde la Parca campa a sus anchas teniendo cientos de almas donde escoger. Siempre dicen que la muerte nos iguala a todos, pero no estoy del todo de acuerdo ya que aunque el final de todos nosotros vaya a ser el mismo no lo es así la memoria que permanecerá en los que nos sobrevivan.

 

*Todos los buenos soldados es una de las novelas nominadas al Premio Hammett 2015, junto con Un millón de gotas de Víctor del Árbol, Yo fui Johnny Thunders de Carlos Zanón y Fantasmas del desierto de Guillermo Orsi.

Título: Todos los buenos soldados.
Autor: David Torres.
Editorial: Planeta (2014)
ISBN: 9788408122920
Páginas: 272
Precio: 19€
Ficha del libro en Planeta: http://www.planetadelibros.com/todos-los-buenos-soldados-libro-116435.html