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Carroll John Daly. Carroll John Daly. No, no es un error de tecleo. Os repito el nombre para que memoricéis y busquéis a Carroll John Daly. El padre del hard-boiled, ahí es nada.

 

Seguro que muchos pensáis que me he vuelto loca. ¿Pero el padre del hard-boiled no fue Dashiell Hammett? Eso pensaba yo hasta hace unos meses. Pero en mi afán investigador para traeros relatos recónditos y novedosos, me puse a buscar por Internet sobre el tema. En páginas en español no encontraba mucho más allá de referencias a Hammett y a Chandler, pero las Black Mask de la época estaban plagadas de relatos negros, y por estadística es muy raro que sólo dos autores fueran destacables, ¿no? El caso es que web tras web empecé a toparme con Carroll John Daly, hasta el punto de leer en varios sitios que era el padre del hard-boiled y el “inventor” de los detectives privados de dicho género. Sí, ya sé que existía Sherlock Holmes, entre otros, pero el género negro norteamericano poco tiene que ver con la elegancia y la sutileza del personaje de Doyle.

 

Parece ser que nuestro ya amigo Carroll John Daly publicó este magnífico relato, The False Burton Combs, en la revista Black Mask de diciembre de 1922. Esto nos sitúa nada más y nada menos que un año antes del Arson Plus de Hammett, publicado en octubre de 1923.

 

Todos sabemos cómo funcionan estas cosas, no se inventan por un autor solo en un solo momento. El surgimiento del hard-boiled se palpaba, era algo que venía influido por la aprobación de la Ley Seca en 1920, con el consiguiente tráfico de alcohol y el surgimiento de muchas mafias en torno a este negocio. Esto influyó en la corrupción de la policía, y en el ensalzamiento de la figura del detective privado. Nada nuevo bajo el sol.

 

El asunto es que en nuestro país solo algunos han oído hablar de Carroll John Daly, y todo el mundo conoce a Dashiell Hammett. La carrera de Daly fue mucho más prolífica que la de Hammett, con muchas más series de detectives e infinidad de relatos publicados. Toda una eminencia. Quiero confiar en que la calidad en conjunto de su obra sea menor que la de Hammett y de ahí que sea tan desconocido, pero sorprende que ni siquiera nos hayan llegado sus obras más destacadas.

 

Acerca de The False Burton Combs, sinceramente esperaba algo de menor calidad. Pero me he quedado maravillada. Sí, el primer relato con un detective arquetípico, con ese humor ácido y esa jerga tan características de la novela negra clásica norteamericana. Cliché tras cliché. Muchos estaréis hartos de estos arquetipos, en mi caso reconozco que no he llegado a cansarme todavía. No he leído demasiada novela negra clásica, pero he crecido viendo decenas de películas de cine negro donde he mamado toda esa iconografía que me fascina: el modo de vestir, los sombreros, los peinados de ellas, los claroscuros de la imagen, la sutileza a la hora de mostrar la violencia…

 

Carroll-John-Daly

Quitando el tema de la sutileza con la violencia, porque no es lo mismo la violencia de un modo visual que descrito, todo eso es The False Burton Combs. Con un narrador en primera persona, el detective protagonista nos cuenta cómo en un viaje en barco se le acerca un tipo extraño que le propone compartir camarote. Nuestro protagonista sospecha y se ofrece a buscarle uno, pero el tal Burton Combs lo que busca es protección, alguien que le vele mientras duerme: no está seguro de si le han seguido a bordo del barco, y lleva dos días sin pegar ojo. Tras momentos de charla en el camarote, le ofrece a nuestro detective que suplante su identidad en uno de los hoteles de su padre que tiene previsto visitar, para cubrirle las espaldas, de ahí el falso Burton Combs del título. Como no podía ser de otro modo, también tenemos a la chica, a Marion, una jovencita que encandila a nuestro falso Burton Combs. Para saber cómo se desarrolla toda la trama, tendréis que leerlo.

 

Su lectura en inglés no ha sido fácil para mí. Mi nivel no es todo lo bueno que me gustaría, y una de las características de este género es el gran uso que se hace del argot, de frases hechas, o de comentarios plagados de ironía y sarcasmo difíciles de traducir. Por ejemplo, los tipos que persiguen al supuesto Burton Combs son llamados rum-runners, que era el modo en que se llamaba a aquellos que transportaban alcohol de modo ilegal. Ejemplos de ese tipo hay varios, y hacen que su lectura sea más trabajosa que en otro tipo de lecturas. Pero el esfuerzo merece la pena. Es un relato no demasiado largo, sobre 35 páginas más o menos, y cargado de mala leche.

 

Como os imaginaréis, estoy completamente en pañales con este autor, todo lo que os cuento ha surgido de buscar y rebuscar en varios sitios para intentar traeros datos lo más fiables posible. Con esto os quiero decir que si alguno de vosotros tiene más información que quiera compartir con el resto, u observa que algo de lo que cuento no es del todo cierto, añadiré vuestros comentarios y aportaciones con mucho gusto.

 

*Y sí, parece ser que he encontrado el relato que os traigo hoy, por si he conseguido picaros la curiosidad y queréis echarle un ojo: http://thenostalgialeague.com/olmag/daly-the-false-burton-combs.html**Mil gracias a Gonzalo por toda la ayuda que me presta en las búsquedas intempestivas que hacemos por Internet. Sin él esta entrada no sería posible.