Sandino es taxista en la ciudad de Barcelona. Recorre su calles, lleva y trae a clientes, charla con sus compañeros de profesión en las paradas. Cada mañana lleva a dos niñas al colegio, como si fuese su chófer privado. Sandino no tiene hijos pero tiene mujer, Lola. O solía tenerla. Tiene un padre, una madre, un hermano, y hasta hace poco tenía una abuela. Ahora tiene unas cenizas. También tenía a Verónica, pero se fue, o la mataron. Y a Cristina. Y le gustaría tener a Llámame Nat. Y a Helena.

 

Sandino también tiene un insomnio severo. Uno de esos que tan solo te permiten dormir algunos minutos seguidos, que distorsionan tu realidad, y que no te dejan pensar con claridad. Y tiene miedo. Miedo a la falta de emociones, a no volver a vivir primeras veces, a no volver a enamorarse. Quizá por ello lleva una vida tranquila en apariencia en la que comete muchos errores. Sandino no piensa en el futuro, no quiere hacerlo. Quiere vivir el momento, no reflexionar acerca de cómo le afecta cada paso que da, no medir las consecuencias. Tan solo le preocupa la inmediatez, no perderse un segundo de lo que pasa ahora. Porque mañana quizá sea demasiado tarde.

 

Por el camino de Taxi, Sandino ayudará a una anciana despistada, a una amiga que ha cometido un terrible error, a una mujer que ha perdido a su hijo. Ayuda una y otra vez a desconocidos, pero no logra ayudarse a sí mismo. Gracias a esas historias breves, a esos pasajeros de su Taxi, a las conversaciones en la barra del bar, Zanón hace un retrato de la Barcelona reciente, una Barcelona que parece quedar muy lejos de la que vemos hoy día en las noticias pero que seguramente no lo está tanto. Taxi habla de personas, de situaciones, de calles, de viviendas, de familias, de sentimientos, de sensaciones. De ricos y de pobres, de gente nacida aquí y allí, de la muerte y de la vida, del amor y del dolor, del engaño, del placer. De la soledad.

 

Carlos Zanón (fuente: eldiario.es)

A pesar de que uno de los múltiples hilos conductores que nos narra está relacionado con los bajos fondos y el mundo de la droga, es cierto que como afirma el propio autor no es una novela negra. Aunque es oscura. Sandino realiza un viaje durante la novela para buscarse a sí mismo, para tratar de saber qué quiere en la vida. Trata de encontrarse en distintas camas, con distintas compañeras, pero siempre añorando a aquella con la que no está en ese preciso momento. Busca algo que no encuentra, y en algunos momentos no sabe bien lo que busca.

 

Es difícil resumir el argumento de Taxi porque es un libro que va de todo y de nada. Sí, Zanón nos cuenta anécdotas que abarcan unas pocas páginas e historias que abarcan toda la novela. Pero la importancia de sus novelas radica en su estilo, en su prosa, en qué palabras escoge para expresar, para remover, para hacer sentir. Consigue que hagas del texto tu texto, que recuerdes aquel beso que se parece a uno que él te cuenta, que visites esa plaza a la que él te lleva, que veas las luces de los coches en la noche, los aviones sobrevolando la playa, que sientas el dolor de los golpes, el calor de un baño, el tacto de la piel de otra mano. No emociona tanto por el conjunto de la obra en sí, sino como por la elección de cada frase, de cada palabra. No sobra nada, no falta nada. Con eso no digo que sea perfecto (aunque se le aproxima bastante), pero es exacto, es preciso y certero, consigue su objetivo.

 

Taxi está plagada de referencias literarias, musicales, cinematográficas y culturales. Pero que no se asuste nadie: la sutileza de la introducción de estas referencias está tan conseguida que un profano en esos temas puede disfrutar igualmente de la novela. Quizá su lectura no resulte tan rica, pero no le resta capacidad de interpretación. Y eso es algo muy complicado de lograr.

 

Es difícil explicarle a alguien que aún no se ha aproximado al estilo de Carlos Zanón cómo es el estilo de Carlos Zanón. Para muestra, un botón:

Se te rompe un tanto la voz. Eso es todo. ¿Qué tal tratar de llorar cuando sólo estás preparado genéticamente para lloriquear?
¿Acaso la quieres?
La quieres, claro.
Por eso no quieres que lo que no tenéis se acabe.
Quizá puedas llorar.
Todo el mundo llora: ¿por qué tú no?
[…]
¿Llorar porque la quieres?
Y si la quieres, ¿por qué no estás con ella?
Y cuando estás con ella, ¿por qué no te sacia? ¿Por qué no te basta con la armonía? ¿Con el cobijo, con los ojos cerrados? ¿Por qué no consigues ser feliz si no estás a punto de perderlo todo, de perder nada, porque no tienes nada cuyo valor no sea el mantenerlo?
Eres un adicto, pero aún no sabes a qué.

 

 

Título: Taxi.
Autores: Carlos Zanón.
Editorial: Salamandra (2017).
ISBN: 9788498388190
Páginas: 368.
Precio: 20€.
Ficha del libro en Salamandra: http://salamandra.info/libro/taxi