La semana pasada ya os aventuraba que no iba a tardar mucho en leerme la segunda entrega de la saga de Eladio Monroy, y ya veis lo que he tardado. Corroboro que adoro a este hombre.

 

En esta ocasión, el libro es algo diferente al anterior. Es igual en el punto de que la acción tarda un poco en aparecer, lo que no hace desmerecer a la historia, porque vas sumergiéndote poco a poco en ella. Sin embargo, en esta entrega aparecen más personajes y la trama quizá está más enrevesada (en el buen sentido). Como más trabajada. Y también he notado algo que me ha llamado la atención: Eladio sigue siendo un gran tío que mira por los suyos, pero en esta entrega le he visto algo más asustado que en la anterior. Echado para adelante sigue siéndolo, por su puesto, pero le he visto algo más temeroso de que le sucediese algo malo. ¿Será que está enamorado?

 

El caso es que esta historia enlaza con la primera que se narra en el otro libro. No sé si recordáis que al principio de Tres funerales para Eladio Monroy le hacían un encargo a Eladio para que protegiese a un tipo. En esa historia, estaba Eladio como protector y teníamos a dos matones pisándoles los pies. Pues enlazamos con esos personajes y ahora le encargan que busque a un hombre en la isla. Por lo visto, Héctor, que así es como se llama el hombre que debe buscar, ha dejado recientemente su trabajo en una multinacional en Madrid, y es un tipo importante. Tanto que sabe muchos secretos de la empresa, demasiados. Y a pesar de que ha firmado un contrato de confidencialidad, la empresa está mosqueada porque se ha ido sin dejar rastro. Han podido rastrearle hasta allí pero más allá de eso no dan con él. La multinacional teme que venda todo lo que sabe al mejor postor y les deje “con el culo al aire”.

 

Por lo tanto, Eladio comienza su búsqueda y como es más listo que el hambre no tarda en dar con él. Se acerca y hasta entablan una relación. Eladio descubre el verdadero motivo por el que Héctor ha dejado todo para irse a las islas y redacta su informe tranquilizando a la multinacional.

 

Pero claro, la cosa no queda ahí. Me encantaría destriparos más cosas y contaros las cosas que más me han gustado, pero os fastidiaría el libro, claro. Sólo deciros que el pastel que se va a descubrir es muy grande, que aparecerá una farmacéutica y unas vacunas defectuosas.

 

Y es que esta es una de las grandes virtudes de la novela negra: que es una novela social, de denuncia, de actualidad. Toca temas que en la narrativa no siempre se tocan, y generalmente son los más bajos de la humanidad. Quizá por eso me gusta tanto este género. No solo por las tramas ágiles y la intriga de cómo se desarrollará la trama. Sino porque trata temas delicados y no con medias tintas.

 

Sobre los personajes, seguimos teniendo al vecino, al cantinero, al mecánico, al ayudante del mecánico, al policía… Y a la chica. De la cual no os hablé el otro día, pero ya suponéis que tiene que haber una chica. Se trata de Gloria, una vecina que vive dos pisos más arriba que Eladio, librera y muy sensual. Eladio quiere mantener las distancias, y en la primera novela no aparece tanto el personaje de Gloria. Pero cada vez se está convirtiendo más en un pequeño escudero. No de las intrigas sino de confidencias. Ese personaje con el que el protagonista se desahoga. Y claro, quizá por el cariño que le está cogiendo a Gloria, Eladio se ha vuelto algo más precavido que en la historia anterior. Eladio ya no es un crío, y sabe de sobra lo difícil que es encontrar y mantener una compañera como Gloria.

 

En fin, que en menos de una semana me he leído las dos primeras entregas. Tendré que ir dosificándolas porque sólo me quedan otras dos.

 

Título: Sólo los muertos
Autor: Alexis Ravelo
Editorial: Anroart Ediciones
ISBN: 9788492628032
Páginas: 252
Precio: 14,56 €