Una mañana extremeña, Faustino, un porquero, descubre gracias a la ayuda de sus gorrinos y de su perro el cadáver de una niña. Aparece vestida tan solo con un camisón blanco que desentonaba con los moratones que poblaban su cuerpo. Ojos color aceituna cubiertos de una película lechosa, líneas suaves en su cara, cuerpo flaco. Y pinchazos en las yemas de los dedos. Todo esto y mucho más es lo que observa el capitán Arturo Andrade en una población albaceteña en la época de la postguerra española. Como bien nos indican en la contra del libro, este descubrimiento será tan solo la punta del iceberg de toda una serie de delitos e incluso de perversiones que se esconden tras la protección del régimen.

 

Con la narración en tercera persona de la investigación de Andrade se intercalan unos pequeños fragmentos en primera que ponen voz a las niñas con una especie de diario de una de ellas. De una forma escalofriante, en tan solo un par de páginas consigue que nos metamos en la piel de las pequeñas y vivamos sus experiencias como nuestras. Los castigos de las monjas y el miedo a cometer algún acto que las enfurezca será el hilo conductor de parte del terror que siente nuestra narradora. Pero según avanza la lectura descubriremos que lo peor aún está por llegar.

 

El drama de las pequeñas viene ejecutado por la mano del poder. Tendremos a republicanas en prisión a las que les arrebatan a los niños, familias adineradas y de buena posición dispuestas a acoger a los pequeños, una estructura en el poder dedicada a borrar todo rastro de la transacción realizada. Pero cuando para colmo se cruzan también la prostitución y la pederastia, el cóctel es explosivo en exceso.

Ignacio del Valle

Soles negros es la cuarta entrega de la serie de Arturo Andrade y no me ha quedado otro remedio que saltarme todas mis reglas para llegar a leer todas las novelas nominadas a los Premios de la Semana Negra de Gijón. No me gusta saltarme entregas de las series, pero en ocasiones reconozco que leerlas aisladas tiene un punto a su favor: puedes comprobar hasta qué punto el autor ha sido capaz de crear una novela que funciona de manera independiente. Y esta ha soportado el reto. Es cierto que en algunos puntos intuimos que la mochila de Andrade llega muy cargada de piedras, y que su forma de afrontar la vida y de ver el mundo son consecuencia de experiencias vividas en novelas anteriores. Sin embargo, en vez de ser un factor perjudicial es un revulsivo: consigue que tengas ganas de rebuscar en tu librería y hacerte con las entregas anteriores.

 

De hecho, esta forma de encarar la vida empapará toda la novela de un toque de melancolía que resulta perfecto para el ambiente decadente y depresivo de la postguerra de nuestro país. La trama es atractiva, el tema escogido bien afrontado, pero donde realmente brilla la novela y la prosa del autor es en la ambientación. Las descripciones de los lugares, los diálogos con esa forma tan castiza de expresarse, las costumbres de las viviendas, los secretos a voces, las mentiras necesarias. El ejercicio de reflexión al que te lleva al texto es inevitable: hemos cambiado muy poco en 70 años. Esa desconfianza y esa envidia al vecino se instalaron en nuestro ADN haciendo que sean algunas de nuestras características más intrínsecas.

 

Ignacio del Valle es el claro ejemplo de que asociar la literatura de género a literatura de baja calidad ha quedado en el pasado. Con Soles Negros nos encontramos con una novela reposada, de ritmo lento, en la que los personajes se deleitan en sus recorridos y especialmente en sus diálogos. Conocemos su forma de pensar a través de sus palabras y sus gestos más que por las descripciones que nos aporta el narrador. Y es probable que sea el tipo de novela que un amante del género tacharía de lenta. La acción es comedida, los giros son escasos y precisos, pero la utilización del lenguaje de del Valle es tan exquisita que no puedes hacer otra cosa que avanzar página tras página hasta llegar al final. No tanto para conocer cómo termina o por saber a dónde quiere llevarte. El objetivo considero que se halla más apegado al deleite del proceso, al disfrute del camino. Así que, señores viajeros, disfruten del viaje; porque las vistas son espectaculares.

 

Título: Soles negros.
Autor: Ignacio del Valle
Editorial: Alfaguara (2016)
ISBN: 9788420416465
Páginas: 368.
Precio: 18,90€.
Ficha del libro en Alfaguara: http://www.megustaleer.com/libro/soles-negros-capitan-arturo-andrade-4/ES0142753