“Para él la muerte consistía en ir perdiendo la costumbre de vivir”

9788415098850

Después de rebuscar entre todas las frases que he subrayado del libro, me quedo con esta que encabeza la reseña. No sé ni por dónde empezar con la reseña de este libro, quizá diciéndoos que es TAN bueno y TAN duro, que he tenido que racionarlo y leerlo a lo largo de todo el mes.

 

No sé muy bien qué contaros del argumento. Eduardo es un hombre destrozado, para el cual su vida ya no tiene valor ninguno. No lucha por vivir, simplemente sobrevive pasando los días, y esperando que llegue el día de su final. Hace 12 años, en un accidente de coche en el que él conducía, perdió a su mujer y a su hija. El causante se dio a la fuga dejando que su hija que aún estaba viva cuando sucedió todo, muriese ante los ojos de Eduardo, inmovilizado en el coche con una pierna aplastada.

 

Sólo alguien tan dolido y que ha sufrido tanto es alguien capaz de retratar almas humanas como él lo hace. Eduardo es pintor, un retratista capaz de captar la esencia de las personas como nadie. Por eso, Gloria le escoge a él para que realice un retrato muy especial: el retrato del hombre que asesinó a su hijo. Arthur, el asesino, conducía bajo los efectos del alcohol y arrolló a Ian con su coche. Gloria cree que por haber vivido circunstancias tan parecidas, Eduardo podrá comprenderla y cumplir su encargo.

 

La trama, como podéis imaginar, se complica dando varios golpes de efecto argumentales, dejándote boquiabierto en muchas ocasiones. Intervienen bastantes personajes más, marionetas del destino, que acaban entrelazándose y sufriendo las consecuencias del destino. Todo está orquestado para que lleguen a conocerse y relacionarse, encontrándose y reencontrándose algunos de ellos tras años y años de distancia.

 

Un pintor, una marchante de arte, un director de cine, un director de una gran empresa, un mercenario a sueldo, una vecina, una niña con problemas y un castrado, entre otros, componen esta sinfonía de personajes y situaciones, muy cercanos entre ellos, con destinos muy parejos y dolores insoportables.

 

Porque si hay una palabra que define a esta novela es dolor. Y es que duele leerla. A mi al menos me ha dolido mucho. Porque no hay nada que duela tanto en el mundo como la vida, vivirla y sufrirla, sobrellevarla cuando se tuerce y aprender a vivir con el dolor, con las ausencias, con las heridas, esas que Victor nos repite en varias ocasiones que necesitan abrirse para respirar a través de ellas, cuando nos falta el aliento y nos puede el desánimo.

 

Es una novela dura, precisamente por lo cercana que la hace. Podríamos ser cualquiera de nosotros los que sufriéramos una pérdida como las de los personajes del libro, y eso es lo que lo hace tan doloroso, ese sentimiento de “podría pasarme a mi”.

 

A pesar de la dureza, está tan bien escrita, y tiene una trama tan elaborada que es un placer leerla y disfrutarla. Decenas son las frases para subrayar y deleitarse con ellas, para saborearlas y recrearse en todo lo que nos hacen sentir.

 

Poco más puedo decir, sólo recomendaros que la leáis en cuanto tengáis oportunidad porque merece mucho la pena.

 

* Desde aquí, un gran agradecimiento a 24symbols y a Libros.com, por organizar este club de lectura y permitirnos a todos lo que hemos querido la lectura gratuita de este libro. El club de lectura está activo hasta fin de mes, así que aún estáis a tiempo de leerla desde aquí.

 

 

Título: Respirar por la herida
Autor: Víctor del Árbol
Editorial: Alrevés
ISBN: 9788415098799
Páginas:528
Precio: 20 € (en mi caso, lectura gratuita)