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Hay novelas que sabes de antemano que van a doler. Mucho. Que sabes que te van a dejar hecho polvo toda la tarde, y que tendrás varios días su sombra persiguiéndote, rememorando el sabor de boca tan agrio que te dejan. Y cuesta encontrar un momento para ellas. Pones excusas, adelantas otras lecturas, pero te topas con el libro cada vez que te levantas hasta la estantería a por uno. Eso es lo que me ha pasado con Por mal camino.

 

Wild busca un motel en el que refugiarse. Paga por adelantado, como le han pedido, y se esconde en su habitación. Pasan los días y pierde la noción del tiempo. Hasta que un día, llaman a su puerta. Ya me han encontrado, piensa. Pero no, es la propietaria del motel donde se hospeda, que le insiste para que vaya a ayudar a un tipo a otra habitación. ¿Por qué debería ayudarle precisamente yo? Bueno, eres médico, ¿no?, le insta ella. Wild no quiere saber nada del asunto, pero Sylvia, la dueña del motel, no se lo va a poner tan fácil. Sé quién eres, le dice. Te he reconocido por las fotos de los periódicos, y vas a ayudar a ese tipo, o llamaré a la policía.

 

De ese modo, Wild se ve con su maletín en la habitación de Lee. Lee está sobre la cama, lleno de sangre y retorciéndose de dolor. Le han pegado un tiro en un costado. Wild le inspecciona, pero la bala no tiene orificio de salida, por lo que no puede hacer nada. Wild sólo es (sólo era) médico de familia. Pero Sylvia le asegura que sí. Que o le ayuda o que está perdido. Que se lo lleve donde quiera, pero no quiere tipos muertos en su motel. Y así arranca el viaje de Wild y Lee. Recorreremos el país en busca de ayuda, en dirección hacia la casa de un médico que Wild conoce y que podrá ayudar a Lee. Pero claro, las cosas siempre se complican.

 

La trama transcurre en Australia, pero hasta casi el final de la novela, a no ser que se me haya escapado algo, no eres consciente de dónde transcurre. Y tan solo porque aparece la palabra canguro en el texto. Tiene todo esa ambientación de los moteles de EEUU, de sus carreteras, de sus coches, de sus policías, de sus cárceles.

 

Lee sabía que había muchas maneras de morir. El tarot de las agonías. Regicidio, fratricidio, parricidio, infanticidio. Muerte en las aguas o en las llamas por ahorcamiento o lapidación. Heridas de bala. Una paliza sin sentido en una calle urbana. En la cárcel había conocido a un hombre que le había enterrado una botella rota en las entrañas a otro porque le derramó la copa en un bar abarrotado. Un perno sin revisar se desprende del ala de un avión y cae treinta mil pies a plomo hasta el océano.
Y por supuesto, por supuesto, un hombre pierde el control de su coche y se estampa contra un árbol en mitad de la noche. Accidentes y asesinato, enfermedad y terror. La fragilidad de los seres humanos, estos sacos de sangre y termillas. ¿De verdad era posible vivir hasta viejo?

 

Podría resumiros el argumento en un párrafo no muy largo. Es decir, que la trama en sí, se puede resumir en pocas palabras. Pero ahí está la magia de Womersley. Sin apenas darnos cuenta, despliega toda su maestría y pone ante nuestros ojos un enorme tapiz. Cuando comienza la historia, tan solo sabemos 2 cosas sobre Wild y sobre Lee. Pero intercalando la trama con sucesos del pasado, esos sucesos que han hecho que esa noche coincidan los dos en el motel, va tejiendo la historia de sus vidas. Sus porqués y sus cómos. A pesar de ser una acción contrarreloj, no olvidemos que Lee va desangrándose poco a poco al no extraerle la bala, una trama que transcurre en apenas unos días se convierte en la historia de sus vidas. Y no sientes esa urgencia de las tramas con hora límite, sino que todo transcurre de forma reposada y pausada, parece que el tiempo se detiene a cada paso que dan, a cada decisión que toman.

 

Esto sucede porque la narrativa de Womersley es brillante. Olvidaos que os estoy hablando de una novela negra, olvidad las etiquetas, porque esta novela va más allá. Al leer esta novela la trama pierde importancia, los personajes, el paisaje. La fuerza recae en las palabras, en las frases, en la pluma del escritor. Cuando terminas, te sientes lleno de sangre, de tierra, con sabor a plomo en la boca, a talco, con los labios resecos y la garganta destrozada por la falta de agua, con los pies doloridos y entumecidos de frío, con mal aliento, con mal olor. Y con mucho mucho dolor.

 

Quizá la magia de la novela está en que toda esa crudeza te la cuente con tanta delicadeza, con esa calma y esa tranquilidad, con esa sensación de que no pasan los días ni las horas, que te encuentras anclado y perdido, desorientado y sin saber hacia dónde ir.

 

Sosteniéndolo con cautela entre el índice y el pulgar, apuró el cigarrillo hasta la boquilla. Debería haber tenido tiempo de sobra para dormir otro par de horas antes de que amaneciera, pero algo llamó su atención mientras contemplaba el pequeño y remoto pueblo antes de volverse a la cama. Las nubes bajas habían comenzado a desmigarse y a desmoronarse. Pequeños fragmentos de nube se fueron desgajando, al principio sólo un par, pero cada vez más numerosos hasta que todo el cielo terminó quedando cubierto de esquirlas blancas. Cuajaron de blanco la calle y los aleros y se acumularon en cremosos montones sobre las azoteas. Lo rociaron todo sin sonido ni peso aparente, como movidas por su propia magia. Josef limpió la ventana con la mano para ver mejor y pegó la nariz contra el frío cristal. Una sonrisa pasó como una araña por sus labios. Nieve.

 

Si os decidís a leer esta novela, ya os aviso que no da treguas, es un golpe tras otro, y con un final de los que casi te hacen mirar para otro lado, por todo lo alto. Os la recomiendo encarecidamente, su narrativa es poética, pero no lo hagáis en un momento bajo de ánimo. Buscad un buen fin de semana, con tiempo, y sentaos a disfrutar.

 

*Dos agradecimientos en especial: a Aramys, por ser quien me regaló la novela; y a Óscar, a cargo de EsPop, por escogerla, traducirla y editarla, y por ser compinche de Aramys al enviármela.
*Artículo sobre el autor en EsPop: http://espop.es/noticias/te-descubrimos-a-chris-womersley/
*Banda sonora del libro en Spotify:
http://open.spotify.com/user/espop/playlist/7iYpHerDwpmOape8vjNUzj

 

 

Título: Por mal camino
Autor: Chris Womersley
Editorial: Es Pop Ediciones
ISBN: 9788494029868
Páginas: 316
Precio: 19,95€
Ficha del libro en Es Pop: http://espop.es/catalogo/pulpo-negro/por-mal-camino/