Aunque a este libro no me llevó el de Vidas de las musas que os reseñé hace poco, encajaría a la perfección en ese libro. El matrimonio Fitzgerald es y fue conocido por todos. Vivieron en “los locos años 20”, años de jazz, ginebra y cultura a raudales. Los años de Picasso, Hemingway y Dalí (los que hayáis visto Midnight in Paris de Woody Allen os ubicaréis muy bien)

 

Todos conocemos a la pareja como tal, pero, ¿como creadores? Sólo se conoce a F. Scott, como escritor de El Gran Gatsby, Suave es la noche o A este lado del paraíso, entre otros. A Zelda se la conoce como a la esposa de Fitzgerald, su musa, su compañera. Pues bien, con este libro se destierra el concepto de Zelda sólo cómo compañera, ya que nos aporta 11 relatos de F. Scott y 9 de Zelda. La pena para ella es que todos ellos fueran publicados bajo el nombre de su marido en su época, apareciendo ella como colaboradora y en algunos ni eso. Como bien explica el libro, su marido era mucho más conocido y famoso, y era un reclamo más importante en aquel momento. Y debido a ello, los relatos eran mejor pagados si iban firmados por F. Scott.

 

Este libro no fue concebido como tal, es una reunión de los relatos que os comento, publicados entre 1922 y 1969 en diversas revistas, (y escritos hasta 1941, que fue cuando murió F. Scott) y se nota que están concebidos para tal fin. Son lecturas más ligeras, de extensión determinada, y con una temática también bastante clara: la juventud, la riqueza y sobre todo el amor. No destripo gran cosa al deciros que la gran parte de los relatos son de final feliz, porque se ve venir desde lejos. Recordemos que entre esos años fueron el Crack de la Bolsa del 29 y la Segunda Guerra Mundial, y la Primera Guerra Mundial estaba aún muy reciente, por lo tanto la gente necesitaba divertimentos y frivolidades para distraer su mente (lo mismo que ocurrió con los años dorados del cine de Hollywood). No por ello son peores o de menor calidad literaria, ya que personalmente siempre me han llamado la atención los escritos por encargo, sobre una temática determinada, que no salen de la propia inspiración sino de una necesidad más bien económica.

 

Una de las portadas del The Saturday Evening Post, una de las revistas donde publicaron sus relatos los Fitzgerald.

 

Sobre los relatos de Zelda han sido todo un descubrimiento. La verdad es que su estilo literario no tiene nada que ver con el de su marido, no sé cómo podían colar por suyos los relatos. En las descripciones usa muchísimos más adjetivos, la narrativa es más cuidada y las frases mucho más largas. El estilo de F. Scott es mucho más directo y a la vez más adictivo para estos relatos, para mi gusto son mucho más fáciles de leer los de él que los de ella. Una pena que no fuera reconocido su talento en su época y fuese otra de esas mujeres a la sombra de su marido. Aunque teniendo en cuenta lo tempranamente que se desarrolló su esquizofrenia quizá no le habría servido de mucho, pero al menos sí para pasar a la historia como una autora reconocida.

 

La única pega que le aporto al libro, es que varios relatos tienen una temática muy similar. Al ser un libro que cogí de la biblioteca, el tiempo apremiaba, y tuve que leerlo de un tirón más o menos. Si se intercalan los relatos con otras lecturas se disfrutan más, ya que no se hacen tan repetitivos. Y recordemos que no se concibieron para leerse juntos, sino separados en el tiempo. Así que os recomiendo que si leéis el libro, lo compaginéis con otras lecturas, para sacarle más jugo a la narración y a la narrativa.

 

*Seguro que muchos ya conocíais el dato, pero ¿sabíais que el juego The Legend of Zelda tomo su nombre de esta gran mujer?

 

 

Título: Pizcas de paraíso
Autor: F. Scott y Zelda Fitzgerald
Editorial: RBA
ISBN: 9788498673982
Páginas: 399
Precio: 22 €