Perdida-leersinprisa

“A ver, con una mano en el corazón: levante la mano quien nunca pensó en matar a la persona que más ama en todo el mundo”

 

Esta argumentación de Rodrigo Fresán en el apéndice de Perdida es la que podría dar sentido a toda la argumentación de la novela. Seamos sinceros: la vida en pareja puede llegar a ser un verdadero infierno. Todo depende de cuánto estés dispuesto a soportar del querido amor de tu vida, y cuántas cosas estés dispuesto a callarte. Flynn en esta novela solo corrobora algo que todos pensamos: las mujeres somos extremadamente perversas y los hombres son extremadamente descuidados. Sé que no es bueno generalizar, pero así son las estadísticas.

 

North Carthage, a orillas del río Mississippi. Verano. Quinto aniversario de bodas. Amy desaparece de su casa. Todo el escenario apunta a que alguien se la ha llevado: la puerta abierta de par en par, muebles tirados, cristales rotos… Todo muy típico. Todo menos Nick, el apesadumbrado marido. ¿O no está apesadumbrado? Pasan las horas, su adorada esposa no está, pero no parece que se encuentre en un estado de desesperación ni tristeza. Incluso parece sonreír…

 

Ya lo dicen las estadísticas: el culpable siempre es el marido. Porque, ¿quién puede tener motivos más poderosos que el marido? Harto de la vida marital, quiere deshacerse de la esposa; o descubre que está embarazada y decide matar dos pájaros de un tiro; o resulta que él tiene una amante, y matándola cubre su seguro de vida. Podéis hacer todas las cábalas que se os ocurran: nadie tiene motivos más de peso que el marido. Del amor al odio hay solo un paso, no lo olvidéis.

 

Todo comienza, como cada año, con la búsqueda del tesoro que cada año Amy le prepara a Nick. Es su juego favorito: hacer que exprima su mente para adivinar las pruebas a las que ella le somete. Es un juego, y es divertido. Excepto cuando la búsqueda es contrarreloj y puede que te abra las puertas a saber algo más de la desaparición de tu mujer.

 

Como ya he adelantado en Goodreads al terminar la novela, hay dos aspectos que al terminarla y reflexionar sobre ella me han llamado la atención. Primero, la enorme tela de araña que teje Flynn. Eso viene sustentado por el punto de vista “femenino” de la novela. No porque sea una novela femenina, o destinada a mujeres, no lo veo así. Sino por lo enrevesado de la mente femenina, que llega a dotar a la novela de múltiples recovecos sin fin. Los hombres son más crueles, pero nosotras somos infinitamente más malignas. Y en segundo lugar, el hecho de que haya logrado que me lea casi 600 páginas del tirón, cuando ni uno solo de los personajes me ha caído bien. Ni de lejos. Casi siempre empatizas con alguno de los protagonistas, o te identificas con ellos en algunos aspectos (podría contaros cómo Jo Nesbo logró hacerme llorar y que tirase el libro de un impulso en El muñeco de nieve). Pero en este libro, con ninguno. Amy me ha parecido una pija redomada, malcriada y consentida, acostumbrada a conseguir siempre todo lo que quiere. Y Nick un pusilánime sin voluntad ni personalidad, tan tonto que no es capaz de ver una evidencia aunque la tenga delante. Ni los secundarios ni los principales, todos ellos me han caído mal.

 

Las situaciones están llevadas tan al extremo, los personajes son tan irritantes, que al final… te das cuenta de que estás rodeada de gente así. Como las vecinas que acuden al socorro de Nick para consolarle, o como los padres de Amy, tan egoístas y oportunistas que parece que solo quieren recuperar a su hija para sacar tajada. Todo el mundo tiene tendencia a pensar siempre mal, a juzgar antes de conocer los hechos, a tacharte de algo que no eres solo porque es lo que toca, lo que la sociedad sugiere. Estamos en la era de la comunicación, y eso hace que la sobreinformación nos haga prejuzgar todo lo que nos rodea. Y es uno de los argumentos que defiende la novela: que no importa lo que alguien haya hecho, sino lo que opinen los demás que ha hecho.

 

Y eso es lo que Flynn hace también con nosotros: Nick es el malo, Nick es el bueno, Amy es la mala, Amy es la buena, una y otra vez durante toda la novela. Haciéndote cambiar, buscando que empatices con uno y con otro, esperando a ver de qué lado cae la tostada. Y haciendo eso es muy buena.

 

Sobre el final… Bueno, mucha gente critica el final de la novela. No me ha entusiasmado, pero sinceramente. ¿De qué otro modo podría acabar? Fue una de las cosas que más me tenían en vilo durante la lectura, cómo narices iba a cerrar el círculo. Y cuanto más lo pienso, más veo que no podía ser de otro modo. Que al final, todos obtienen justo lo que merecen.

 

Lo peor de la novela en mi caso ha sido la sobreinformación. He tardado demasiado en leerla, ya había leído demasiadas opiniones, y todas ellas opuestas. O a unos les había encantado, y a otros les había dejado cabreados por considerar que el final es una ilusión creada por un mago. Creo que es lo mejor que le puede ocurrir a una novela: que de una forma u otra a nadie le deje indiferente, que la ames o la odies, pero que se hable de ella, aunque sea mal.

 

Está claro que hay novelas de género mucho mejores, con una narrativa que las hace ser poderosas, y con tramas mejor narradas que estas. Pero las comparaciones son odiosas. Siempre habrá novelas mejores y novelas peores, que se lean mejor y otras más sesudas. Pero Perdida está muy bien escrita, muy bien elaborada, y muy bien contada, con todos esos recursos del best-seller, sí. Pero con un equilibrio muy bien medido.

 

*Mención especial a la magnífica traducción de Óscar Palmer, añadiendo eso que tanto reclamamos muchos lectores: notas explicativas antes de traducciones aventuradas. Un diez.

 

 

Título: Perdida
Autor: Gillian Flynn
Editorial: Random House Mondadori
ISBN: 9788439726821
Páginas: 576
Precio: 17,90€
Ficha del libro: http://www.megustaleer.com/noticia/681/perdida-gone-girl-de-gillian-flynn