Malcolm Drake no está pasando su mejor momento. Ha regresado de la guerra tras defender a su país en la marina, y el hecho de haber sido responsable de la muerte de uno de sus compañeros de tripulación le atormenta noche y día. Volver a la normalidad no es tan sencillo como creen sus familiares, y la adicción a los barbitúricos que se trajo de Trinidad no consigue mejorar la situación. Sus cápsulas centran toda su atención, y sus debates internos acerca de cuántas debe ingerir y cuántas ha ingerido nos posicionan en el lugar en el que Drake realmente se encuentra: no puede dormir sin su dosis, si se encuentra nervioso sabe que con una todo resulta más sencillo, y tiene una decena de botes escondidos por su habitación para no quedarse nunca sin ellas.

 

Pasa sus días en casa de su hermano Arthur y la esposa de este, Helene. Junto con ellos también reside la hermana de Helene, Virginia. Y la tía Evie, la mujer que prácticamente crió a Helene y a Virginia, pasa largas temporadas con ellos. A pesar de su avanzada edad, tía Evie es una mujer increíblemente vital y cree fervientemente que una actitud positiva ante la vida puede solucionar cualquier tipo de problema. Por ello invita constantemente a Malcolm a que paseen juntos por el campo, algo que cree que despejará la mente de su sobrino y le ayudará a acallar sus demonios.

 

Una tarde, la tía Evie debe visitar a su amiga, la señora Kingscrown, una mujer viuda de la que Malcolm enseguida se siente atraído. Charlan todos juntos, Malcolm bebe un poco de whisky, y todos atacan su actitud por mezclar sus medicamentos con el alcohol. Harto de la situación, Malcolm insta a la tía Evie a que beba una copa y descubra que no es tan grave como parece. La anciana mujer, que nunca había probado el alcohol en su vida, accede furiosa a la petición de Malcolm… y la pobre mujer termina cayendo al suelo. Muerta.

 

A partir de este punto, la vida de Malcolm se descontrola por completo. Todo parece apuntar a que su insistencia en que tía Evie bebiese ha sido la causa de su muerte, pero él está convencido de que la cantidad ingerida no podría haber matado ni a un bebé. Todo se complica, todos parecen estar convencidos de su culpabilidad. Malcolm no soporta estar en casa de Arthur, ver cómo le miran de forma acusadora, y tratando de demostrar su inocencia se topará de nuevo con otro cadáver en su camino.

En Nido de arañas, Elisabeth Sanxay Holding nos demuestra una vez más su maestría a la hora de abordar los monólogos interiores. No importa que escoja una protagonista femenina, o que se atreva con una voz masculina: dudo que nadie vea reprochable esta elección y que pueda afirmar que su personaje no es convincente. Las dudas, los miedos, la incertidumbre que sobrecoge a Malcolm hará que el lector dude tanto como el propio protagonista acerca de todo lo que le sucede, llegando a pensar en más de una ocasión que lo que ve es producto de una imaginación desatada por efecto de las drogas que consume.

 

Como viene siendo habitual en la trayectoria de la autora, no tenemos policías ni investigadores privados que resuelvan el caso, sino que son los propios protagonistas los que desharán la madeja para desentrañar los misterios de la novela. Debido a que no se trata de sucesos en exceso extraordinarios, resulta admisible que no sea un detective el que descubra si la muerte de tía Evie es culpa o no de Malcolm, y que sean los mismos protagonistas quienes busquen pistas para resolver los crímenes que acontecerán tras esta muerte. En realidad, la mayor intriga de la historia reside en descubrir si todo lo que ocurre alrededor de Malcolm es real o producto de su imaginación.

 

Quizá de las novelas que he leído de la autora es la que ha envejecido peor, pero eso no implica en absoluto que carezca de calidad. A lo mejor este punto de vista se encuentra cegado por cuándo me ha fascinado La pared vacía (que veréis muy pronto por aquí). En cualquier caso, es intolerable que una autora de la magnitud de Elisabeth Sanxay Holding se encuentre tan olvidada y no sea recordada entre los grandes del género negro, porque merece estar ahí. En ocasiones me pedís consejo a la hora de leer alguna novela de misterio que no sea tan púramente de género, para lectores menos amantes del género. Y sí, las novelas de Sanxay Holding creo que son perfectas para todo tipo de públicos.

 

Esta entrada pertenece al proyecto Adopta una autora.

 

Título: Nido de arañas (Net of cobwebs)
Autores: Elisabeth Sanxay Holding.
Traductor: Matuca Fernández de Villavicencio.
Editorial: Lumen (2008).
Año de publicación: 1945.
ISBN: 9788426416391.
Páginas: 205.