El juez Crowdy Lobbet ha visto la guadaña de la Parca en cuatro ocasiones ya, y las cuatro ha logrado esquivarla. La primera vez su secretario murió de un disparo por sentarse en su silla. La segunda, su mayordomo fue envenenado por hacer uso y disfrute del whisky de su señor. La tercera, su chófer fue víctima de un misterioso accidente. Y la cuarta, un compañero de paseo murió por una piedra caída en su cabeza desde lo más alto de un edificio. Claramente cada una de esas intentonas iban dirigidas al juez, pero parece ser que se trata un hueso duro de roer.

 

Debido a este peligro inminente, Lobbet decide viajar de Nueva York a Londres hasta que se apacigüen los ánimos de sus atacantes y se lleva con él a sus hijos Marlowe e Isopel. En el viaje en barco hacia el viejo continente una de las noches es amenizada con un espectáculo de magia, representaciones del todo irresistibles para el ánimo del juez. Por ello, en cuanto piden un voluntario para la función se ofrece de buena gana. Sin embargo, otro caballero del público quiere utilizar una pequeña mascota que lleva consigo para la desaparición: un ratoncito. Tras una leve diferencia de opiniones, el ratón salta dentro de la cabina en la que se debería efectuarse el truco… y muere electrocutado. Y ya van 5.

 

Afortunadamente el dueño de dicho animal resulta ser el protagonista de la serie que os traigo hoy: Albert Campion, un afamado investigador londinense. Marlowe Lobbet, el hijo del juez, decide contratar sus servicios para proteger a su padre, porque está claro que huir de Nueva York no ha servido de mucho en cuando a esquivar los intentos de asesinato. Para ello, a Campion se le ocurre un plan: pasar unos días en el caserón de unos amigos en Mystery Mile. Es un sitio ubicado en la costa este, apartado y solitario, donde será fácil localizar a cualquier desconocido. El plan parece funcionar y todos pasan una estancia agradable en el lugar. Hasta que el juez desaparece misteriosamente del laberinto que tienen construido en el jardín.

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Con Mystery Mile nos encontramos casi más con una novela de aventuras que con una novela negra. Eso sí, con detective y todo. Tenemos un cadáver como no podía ser de otra manera, pero la investigación principal no gira en torno a la aparición de este muerto sino a descubrir quién está tras los intentos de asesinato del juez Lobbet. Desapariciones, misterios, códigos encriptados y hasta arenas movedizas, harán que Allingham nos mantenga en vilo hasta la última página, logrando así que la resolución del caso no sea tan interesante como lo es el viaje que nos regala con su historia.

 

Quizá aquellos devotos de la “secta hardboiled” (entre los que me incluyo) encontréis este tipo de novelas enigma un tanto más descafeinadas. Desde luego, no esperéis descubrir un arquetipo narrativo como el de Dashiell Hammett. En las novelas de Allingham hallaremos historias más amables, diálogos más correctos y descripciones menos sangrientas que las que hacía el padre del hardboiled. Sin embargo, la intriga se mantiene viva a lo largo de toda la historia y los diálogos son uno de los puntos fuertes de la novela. Los comentarios ácidos que intercambian Campion y su ayuda de cámara Lugg son de lo mejor de todo el libro. E imaginarles tan estirados y tan correctos tiene su punto de gracia.

 

“Viendo Londres, ¿eh? Después de la Torre, siempre he pensado que lo más importante de ver soy yo.”

 

Un punto que me ha sorprendido gratamente es la aparición de personajes femeninos fuertes en la historia. Con los ojos de una lectora del s. XXI no puedo evitar buscar este tipo de detalles en mis lecturas, aunque fuesen escritas en 1930 como esta. Frente al arquetipo de la damisela en apuros Allingham nos presenta a Biddy Paget, una de las propietarias de Mystery Mile, que nunca duda a la hora de colaborar en la investigación. Es una mujer valiente y decidida, con la que no obstante Campion se muestra paternalista y sobreprotector, tratando de frenarla a toda costa pensando que será más una carga que una ayuda. Pero ella no se dejará amedrentar y será la primera en la línea de fuego cuando haya que hacer frente a un problema demostrando así que es tan válida para este tipo de retos como lo puede ser su hermano.

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Margery Allingham

Mystery Mile es la segunda entrega de las aventuras de Albert Campion. Lamentablemente la primera (The Crime At Black Dudley, 1929) no está traducida a nuestro idioma y de momento nadie parece animarse a ello. Si exceptuamos El tigre en la niebla, publicado en 2011 por Serie Negra de RBA, y la recientemente recuperada El signo del miedo por Impedimenta, sus obras no son fáciles de localizar fuera de librerías de segunda mano o mercadillos de libros usados.

 

Margery Allingham es una las autoras más destacables de la Golden Age de la novela de misterio, conocida por ser una las cuatro reinas de esta época dorada junto con Ngaio Marsh, Agatha Christie y Dorothy L. Sayers. Como podemos leer en el magnífico blog Mis detectives favoritos, “Creció rodeada de escritores: Su madre escribía historias en revistas femeninas, su padre fue editor de periódicos y un conocido autor de folletines, los fines de semana les visitaban escritores. Su padre la enseñó a escribir y a los 8 años publicó su primera historia en una revista editada por su tía.”Mystery Mile fue publicada cuando Allingham contaba con tan solo 26 años, y ya llevaba varios relatos y cuatro novelas a sus espaldas. Fue una autora que se inició temprano en la escritura, y eso se transmite en la pericia que demuestra tanto en la elaboración de la trama de intriga como en los magníficos diálogos con los que cuenta el libro.

 

*Para los frikis de las adaptaciones al cine o a la televisión de este tipo de historias, os dejo la versión para televisión de 1990 con Peter Davison en el papel de Campion. La adaptación es una de las más fieles que he visto jamás, casi punto por punto.

 


 

 

Título: Mystery Mile (Mystery Mile).
Autor: Margery Allingham.
Traductor: Manuel Suárez.
Editorial: Aguilar (1964) (Volumen recopilatorio de cinco de las novelas de Margery Allingham).
Año de publicación: 1930.
Páginas: 1282.