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Después de años y decenas de reseñas leídas de este libro, por fin le ha llegado su momento. Todo el mundo me hablaba maravillas de él. Algunos hasta lo han calificado como la mejor novela nórdica, y creo que ese ha sido el fallo. El listón estaba tan tan alto, que al final no llegué a dicho listón.

 

Cuando aún no había terminado The Bat, y viendo el ritmo tan lento que llevaba, me decidí a abandonarlo y empezar Petirrojo. A finales de Agosto salía a la venta la nueva entrega, y quería leérmelos todos antes de ponerme con el último. Un propósito muy ambicioso por mi parte, porque podría ser que no me gustase esta serie, o que no me enamorase de Harry Hole. Cuando iba por la mitad de Petirrojo había algo que me mosqueaba mucho: Harry volvía a beber. Hasta donde yo había leído de The Bat, Harry era abstemio por un suceso muy traumático de su pasado. No me quedó otra que retomar The Bat hasta terminarla.

 

Y con toda la información volví a esta. Es cierto que tiene un inicio trepidante: una visita del presidente de Estados Unidos, un servicio de vigilancia de dicha visita, un agente sin identificar, y un Harry disparándole antes de arriesgarse a ser el culpable del asesinato del presidente americano. Afortunadamente dicho agente sólo resulta herido, porque aunque haya incumplido las normas al no notificar su posición, no era un terrorista. El departamento duda sobre qué hacer con Harry. Y juegan la baza que mejor les deja a ellos: nombran comisario a Harry para que parezca que consideran una heroicidad su prevención de un atentado. Harry no lo ve así: no ha renovado su licencia de tiro y encima ha montado un revuelo tremendo. Está convencido de que le van a echar del cuerpo.

 

Pero ese ascenso no es tan jugoso como pueda parecer: recluyen a Harry a la oficina y él es un hombre de acción. Pero no desaprovechará la oportunidad de hacer un buen trabajo: descubre que en una munición hallada en Siljan han encontrado un rifle Märklin. En el último año hay ningún rifle como ese registrado en el registro de armas en Noruega. Este rifle, según nos cuenta Harry, es un rifle de caza de fabricación alemana, semiautomático, con munición de 16 mm, es decir, de mayor calibre que ningún otro rifle. Con un par de ajustes y una mirilla, resulta una excelente herramienta de asesinar para profesionales. De hecho en 1973 se convirtió en el arma para atentados más codiciada.

 

Esto no nos llamaría la atención si paralelamente a este descubrimiento, Nesbo no nos estuviera narrando las intenciones de un anciano de cometer un asesinato.

 

Y junto a estas dos tramas nos narra las experiencias de un grupo de noruegos en la Segunda Guerra Mundial, en el bando alemán. En especial, nos cuenta la historia de Urías, uno de ellos que acabó en un hospital militar enamorado de una de las enfermeras.

 

Y nos falta la chica, ¿no? Bueno, en este caso tenemos dos. A Ellen, un personaje brillante del que me he enamorado, compañera de Harry. La típica compañera con la que llegas a tener tanta compenetración que sabe lo que estás pensando. Y por otro lado Rakel, compañera del CNI. Amor a primera vista. Con sólo 15 minutos de conversación cae rendido a los pies de Rakel.

 

Si agitamos todo esto, más un policía no muy de fiar, Waaler, tenemos Petirrojo.

 

La novela es muy buena, que nadie se confunda con lo que he dicho al principio de la reseña. Nesbo tiene un estilo impecable y una forma de narra muy cuidada. Pero le falta algo. Aún hay cosas en la trama que me resultan precipitadas. Hubo dos detalles en especial que no me gustaron.

 

La primera, que el climax de la trama no llega hasta la mitad del libro. En un libro de casi 600 páginas creo que es un error. No puedes confiar en que tus lectores vayan a estar interesados tantas páginas solo por lo que intuyen, necesitan un golpe de efecto que les haga querer saber más y que no puedan dejar de leer hasta conocer al asesino. Yo seguía leyendo porque está muy bien escrito y porque había oído que era buenísimo, pero quizá un lector que no conozca la novela abandone después de tanta “paja” (todo está ahí por algo, pero tardas en saberlo)

 

La segunda cosa que no me gustó es que desde poco más de la mitad del libro tenía claro quién era el asesino. Me resultó muy evidente, demasiado, y eso me fastidió el golpe final. Que esto no desanime a nadie: no he leído en ninguna otra reseña que sea un libro predecible. Pero para mi lo fue, y mucho.

 

Por estas dos cosas, cuando lo acabé me quedé con una sensación extraña, de que me había perdido algo que los demás veían. Y descubrí que parte de la culpa era de haber leído The Bat, donde se perfila el estilo de Nesbo y ya ves por donde pueden ir sus tramas.

 

La parte de la Segunda Guerra Mundial no me resultó especialmente atractiva, supongo que a un noruego sí, porque mete el dedo en la yaga de muchos puntos débiles de la sociedad noruega, como que el Rey de Noruega “desapareciera” y que muchos noruegos se posicionasen contra el régimen nazi cuando estaba acabando la guerra y ya estaba todo el pescado vendido. Es decir, que fueron un tanto cobardes por no haber tenido una voz más activa.

 

Como gran ventaja, que se ve la evolución de la pluma de Nesbo, y la mayor madurez como policía de Hole. Esto va mejorando por momentos, así que creo que las siguientes entregas sólo pueden ir a mejor.

 

*La numeración que estoy usando para las reseñas de Jo Nesbo es el número del libro dentro de la serie. Así que el 2 quedará vacante hasta que lo traduzcan a algún idioma que pueda leer.

 

 

Título: Petirrojo
Autor: Jo Nesbo
Editorial: RBA – Serie Negra
ISBN: 9788490069899
Páginas: 592
Precio: 12€