Tras días y días de reescribir esta lista, he conseguido dejarla en tan solo 12 libros. Inicialmente quería que fuesen 20, algo similar a lo que hice el año pasado. Pero así como en 2016 tenía unas características perfectamente definidas, con categorías y demás, este año tan solo quería una lista de los libros que más me han gustado.

 

Ha sido difícil, y hay 6 libros que han entrado y salido de esta lista en repetidas ocasiones, pero quería que tan solo fuesen 12, así que esta es la lista final. La ordenación he decidido hacerla por fecha de publicación original. Sería imposible para mí ordenarlos por puntuación, porque algunos están en una escala muy similar para mí.

 

 

 

Nunca podré dar las gracias lo suficiente a la editorial Alba por haber rescatado este año La dama desaparece, y descubrirme así a esta escritora. Esa es una magnífica novela, pero para mí la mejor de White es La escalera de caracol con creces. Este es un claro ejemplo de cómo un final que no te satisface por completo no influye en absoluto para el recuerdo que perdura de un texto en ti. La escritora galesa era una maestra en la invención de ambientes opresivos y de personajes femeninos fuertes y con carácter. Ojalá alguna editorial se anime a devolver esta obra a las estanterías de nuestras librerías.

 

 

 

Lucia Holley es y será durante mucho tiempo uno de mis personajes favoritos de la literatura. Una mujer que se ve involucrada en un homicidio que nos regala brillantes monólogos interiores reflexionando sobre el papel de la mujer en la vida doméstica, en la familia y en la sociedad. Una mujer que dejó todo por el hombre que amaba, que dedica su vida a cuidar a sus hijos, y que no comprende por qué es tan poco valorada por ello. Una de las novelas más feministas que he leído en años, ¡y fue escrita en 1947! Imprescindible.

 

 

 

Como soy una inconsciente me lancé a leer este libro sin pensar demasiado. Esto trajo consigo diez días de dormir mal, pesadillas y comeduras de cabeza importantes. No es una novela de terror, pero para mí fue peor que si lo fuese. Como todo en esta vida, el bagaje de cada uno influye a la hora de enfrentarse a lo que se te pone delante, y el mío me hizo pasar unos días horribles. La adaptación a la televisión es magnífica, pero muchísimo más amable debido a la fortaleza que demuestra la protagonista. La novela sin embargo es devastadora. Pero no por ello menos necesaria. Por algo está en esta lista.

 

 

 

Cuando me acercaba al ecuador de esta novela sabía que esta podía llegar a ser una de las novelas del año 2017 para mí. Y aquí está. La capacidad de Roszak para intercalar el mundo real con lo que imagina para nosotros es extraordinaria. Consigue de una manera nítida que las películas que no existen aparezcan nítidas en nuestra mente. Los personajes son fabulosos pero donde brilla con luz propia es en los diálogos. Estos son los que aportan la agilidad que este libro necesita. Todo parece tan real que hasta he dudado de si Max Castle existía o no. Perfecta para los amantes del cine y para descubrir todo aquello que el ojo humano no llega a ver cuando nos sentamos en una butaca de cine.

 

 

 

Una de las novelas de las que todo el mundo ha hablado este año, y que sigue levantando las pasiones de todos los que se acercan a ella. Aún recuerdo los dos días que me pasé completamente obsesionada con la segunda parte de este libro, y cuántos días han vuelto a mi mente las imágenes mentales que se crearon con él. Como en el caso de Canción Dulce, una narrativa medida al milímetro para tratar de transmitir a través de todas y cada una de las frases de este libro.

 

 

 

Casi un año completo ha pasado desde que terminé este libro, y algún tiempo más desde que leí las dos primeras entregas de la serie. Debido a que no dejé demasiado tiempo entre una novela y otra, la historia forma una visión de conjunto en mi cabeza y no sé bien dónde empieza una y donde termina otra. Lo que sí recuerdo es ese tono de melancolía y de final de una era que transmitía el narrador, las pequeñas pinceladas de vidas que componían la novela, ese final. Estoy deseando leer lo que me queda de Lehane, que no es poco precisamente.

 

 

 

Novela opresiva y dolorosa. El argumento es el que te impulsa a seguir leyendo, pero lo que te deja completamente atrapado es la prosa de la autora. Su uso del lenguaje es preciso y exquisito. No sobra ni una coma y cada palabra ocupa el lugar que le pertenece. Una de esas novelas en las que puedes observar un enorme trabajo de pulido y retoque para hacer que cada frase sea perfecta y que cada capítulo tenga la duración exacta. Una obra de ingeniería narrativa.

 

 

 

Con este autor he empezado por el final. Hace años ya que se publicó y que tengo por casa El diablo a todas horas. Luego llegó Knockemstiff, y esta ha sido la última en publicarse. Sin embargo, tenía tantas ganas de leerla que me he saltado todos los protocolos. La buena noticia es que dicen que no es la mejor, por lo que me queda muchísimo deleite por delante. Una obra divertida y descarnada a partes iguales que os hará pasar buenos ratos y que os arrancará más de una sonrisa. Los personajes y el perfil que de ellos crea el autor es lo mejor de la novela. Un western noir para aquellos que gustan de las (buenas) mezclas de géneros.

 

 

 

No, no son suficientes. Aún siguen haciendo falta novelas que aborden la Guerra Civil española porque este año hemos visto la cantidad de heridas que permanecen abiertas. La grieta que se abrió en nuestro país no se ha llegado a cerrar jamás, y es necesario que este tipo de obras nos hagan pensar en lo que llegar a una situación como una guerra puede hacer en nuestra sociedad, en nuestra familia, en nuestra propia casa. Una novela sobre el amor, la fraternidad, la complicidad y la amistad. Y sí, con la Guerra Civil como trasfondo.

 

 

 

Rosa Ribas es una de esas autoras a las que te acercas por cómo escribe mucho más que por lo que escribe. Pero es que para colmo es magnífica ideando historias que logren tocar el corazón de sus lectores. Nunca sales indemne de una novela de Rosa Ribas, se trate del género que se trate. La Luna en las Minas para mí vendrá siempre unida de un viaje y de horas de lectura en un avión y en un tren. Y de decenas y decenas de lágrimas. Cuánto me conmovió esta historia. Sigo recomendándola en cuanto tengo ocasión, así que hacedme caso y leedla.

 

 

 

Cuando leí Subsuelo de Marcelo Luján me quedé francamente impactada. Hacía años que no leía algo que me dejase tan noqueada, y sabía que tardaría en volver esa sensación. Este año el podio en ese particular se lo ha llevado Taxi. No me he olvidado de Subsuelo, pero Taxi me ha hecho sentir tantas cosas… Quizá es que me he sentido identificada con Sandino, quizá es que soy como él una persona que no acaba de encontrar su lugar en el mundo. En cualquier cosa, sentí que Zanón me hablaba a mí a través de esta novela, y me desgarró un poquito por dentro con algunos fragmentos de ella. Zanón ha conseguido posicionarse en ese lugar en el que todos esperaremos el tiempo que haga falta por una nueva novela suya. Así que toca esperar por la siguiente mientras paladeamos aún el buen sabor que nos ha dejado esta.

 

 

 

Escrito en negro estuvo entre mis lecturas favoritas en 2015, y Olmos repite en mi top de 2017. Asumámoslo: de Martín Olmos hay que leerse hasta la lista de la compra. No solo por la meticulosidad de sus libros, por la dedicación, la capacidad de síntesis, la búsqueda incansable de personajes extraordinarios que regalarnos. Sino porque el resultado es perfecto. Sin fisuras, sin carencias, sin necesidad de añadidos. No importa que escriba 20 páginas o 200. La calidad se mantiene inalterable. Hacedme caso y leed a Martín Olmos. Me lo agradeceréis.