Arvelo va camino de casa de su tía en Los Galguitos, por el bosque, cuando descubre que no está solo. Ha visto una camisa blanca entre la arboleda, y un tanto asustado da una voz al observador para que sepa que le ha visto. El hombre que se esconde entre las frondas es Agustín Santos, maestro en otro tiempo de Arvelo, un niño no tan niño ya al que el campo y sus trabajos le han dado andares de arriero y mañas de viejo. Don Agustín se esconde, lleva varios días en el monte porque días atrás tuvo que escoger entre verse arrestado o tratar de huir no se sabe bien hacia dónde.

 

 

“El 18 de julio de 1936, La Palma, una de las islas occidentales del archipiélago canario, se mantuvo fiel al Gobierno de la Segunda República durante un periodo de siete días que luego sería denominado la Semana Roja. Tras el desembarco de tropas del bando nacional y de voluntarios falangistas, los milicianos de izquierda huyeron a los montes para evitar una confrontación que habría involucrado a civiles.”

 

Estamos en la isla de La Palma, isla poco conocida para los peninsulares, donde tuvo lugar una de las semanas más importantes y desconocidas de nuestra Guerra Civil: la Semana Roja. Este es el escenario que Alexis Ravelo escoge para contarnos un triángulo amoroso. Por un lado, tendremos a Agustín Santos, el maestro, el comunista, el progresista, casado con Emilia Mederos, una mujer de buena cuna a la que ama más que a su propia vida. Y precisamente de este amor surge el odio de Floro el Hurón, un pretendiente de Emilia que se vio rechazado no solo por otro hombre, sino por un rojo. Floro es falangista, y su odio por Agustín le dará la excusa perfecta para iniciar una persecución encarnizada tras ese hombre que solo ha cometido el pecado de amar a su esposa y de pensar de forma distinta a él.

 

Así, Santos recorrerá los montes de la Palma tratando de huir de guardias y falangistas, adentrándose en una isla que se hace enorme cuando no tienes qué comer ni dónde dormir. En su periplo por el Cubo de la Galga, el Pico de las Nieves, la caldera de Taburiente, el Pico de la Cruz, la Caldera, el Roque de los Muchachos, sufrirá para su pesar unos de los inviernos más crudos que recogen los anales de La Palma. Como las penas compartidas parece que se llevan mejor, Ravelo le proporcionará a Santos un compañero: a Juan Padilla, el Malhablao. Ambos compañeros de viaje compondrán un binomio con algunos de los mejores diálogos de la novela para mi gusto. Debates y discusiones acerca de “los buenos”, de “los malos”, de los anarquistas, de los republicanos, de cómo en este país solo hay una derecha pero múltiples izquierdas que hacen que sea tan difícil que rememos todos en la misma dirección.

Caldera de Taburiente (La Palma) 

Desde la capital, Emilia, sufre la ausencia y la falta de noticias de Agustín, junto con su familia y las familias del resto de personajes. Como bien apuntaron en la presentación de este fin de semana en la Librería Intempestivos en Segovia, el sargento Vidal y Rosita (madre de Floro) aportan ese punto de equilibrio entre lo negro y lo blanco, dotando de varios tonos de gris a la vida. Ambos son personajes neutrales, con un gran sentido del deber y del honor, sin importarles quién mandé o qué mande. Ellos tan solo se rigen por el sentido común, por la moralidad, por el sentido del deber, por lo que está bien y lo que está mal sin importarles ideologías, colores o bandos.

 

Como ya nos tiene acostumbrados Ravelo, Los milagros prohibidos es una novela de personajes. A pesar de centrar la trama en tres protagonistas, son numerosos los participantes que nos muestran pinceladas de la forma de vivir o de pensar del momento. Un matrimonio que acoge y esconde a Agustín una noche, un niño que le da de comer, un idealista sin miedo a morir siempre que se lleve a un enemigo por delante, una madre que trata de salvar a su hijo que ha escogido el camino equivocado.

 

Precisamente por todo esto, no considero que Los milagros prohibidos sea una novela histórica. En ella el peso de los acontecimientos históricos no es más grande que el peso de los corazones de sus protagonistas. Aunque el telón de fondo es poderoso y marca los pasos que deben dar cada uno de los personajes, lo que importa de verdad son cada una de las pequeñas historias personales que introduce. Cómo los vecinos terminaron luchando unos contra otros, cómo un hombre tiene que terminar matando a aquel antiguo compañero de escuela, cómo dos hermanos terminan en bandos contrarios. Los libros de historia solo cuentan el relato de los vencedores. En esta novela tendréis la historia de los vencidos, de los perdedores.

 

Los milagros prohibidos muestra la miseria, el hambre, el rencor, la ira, el dolor, la desesperanza, y sí, también el amor. A lo largo de la lectura haces tuyos cada uno de los personajes, poniéndote en su piel e inevitablemente reflexionando sobre el momento que nos ha tocado vivir a nosotros. La crispación actual, la disparidad de criterios, el miedo y la necesidad nos están llevando a puntos extremos de las ideologías de cada uno de nosotros. ¿Qué haríais si hoy en día se iniciase una Guerra Civil? ¿Qué bando escogeríais? ¿Seríais capaces de matar a vuestros vecinos, amigos, compañeros de trabajo por pensar diferente a vosotros? Esta es una novela peligrosa porque os hará reflexionar no solamente sobre el pasado sino también sobre el presente. Sobre vosotros mismos. Avisados quedáis.

 

 

Nadie mejor que el propio Ravelo para hablaros de la novela (a partir del minuto 16):

 

 

Los milagros prohibidos.
Autor: Alexis Ravelo.
Editorial: Siruela (2017).
ISBN: 9788416964277.
Páginas: 332.
Precio: 18,95€.
Ficha del libro en Siruela: http://www.siruela.com/catalogo.php?id_libro=3351&completa=S