Hace unos meses llegué una noche del gimnasio a casa y no pude dejar de comentar veladamente por Twitter lo que acaba de sucederme. Muy cerca ya de mi casa, a un par de calles, en una plaza bien iluminada y con gente paseando a pesar del frío, un hombre se me acercó en su bicicleta para preguntarme por una dirección. Aunque es cierto que casi llevo una década viviendo en este barrio no me conozco el nombre de más calles que la mía, y tan solo pude disculparme por no poder ayudarle. Sin embargo el hombre insistió, parecía apesadumbrado. Debía llevar un buen rato dando vueltas y al parecer tenía una cita importante a la que estaba claro que llegaba tarde. Sin saber muy bien cómo, terminó contándome que se estaba divorciando, que estaba pasando un momento muy duro, que estaba en el paro y que veía que se le venía el mundo encima. Me generó ternura, no sé, cierta compasión al verle tan afectado. Quizá por eso seguí escuchando su historia varios minutos, una historia que acabó desembocando en la cita de esa noche. “He quedado con una profesional, no sé si me entiendes. Llevo mucho tiempo solo, necesito un poco de contacto y de cariño esta noche.” Creo que me quedé tan pasmada con la confesión que no lo vi venir. No porque recurriese a los servicios de dicha profesional sino porque se lo contase a una extraña sin más. Sin saber muy bien cómo, debido a que no encontraba el piso de esa mujer aquel hombre me ofreció dinero a cambio de un rato de sexo, o de “calor humano” como él lo llamó.

 

No puedo explicar bien cómo me sentí ni la angustia que me abordó cuando llegué a casa. Pensaréis que es una soberana tontería. No me pasó nada y además él era muy educado y respetuoso (dentro de lo que cabe, claro). Pero quizá lo peor de todo es lo avergonzada que me he sentido todo este tiempo (y aún me siento) al confesar que un desconocido (él) me ofreció (él) dinero a cambio de sexo (él). Yo no hice absolutamente nada, tan solo volver a mi casa un día más paseando por un barrio bastante seguro.

 

En Los hombres me explican cosas, Rebecca Solnit nos habla de este tipo de sucesos y de cómo la sociedad sigue estando infectada de un machismo preocupante y severo. Por el mansplanning, como ella lo llama (man = hombre + explaining = explica). El libro es un compendio de textos que la autora ha ido publicando en diferentes medios a lo largo de los últimos años, y hace que se te pongan los pelos de punta. Tenemos hombres que tratan con condescendencia a las mujeres solo por el hecho de serlo, datos y estadísticas acerca de cuántos hombres asesinan a mujeres y lo poco que sucede al revés, historias de acoso sexual y la importancia que tiene denunciarlo. Y cómo a pesar de todos esos datos en que los hombres son los culpables de todos esos actos seguimos siendo nosotras las que nos avergonzamos de que nos ocurran y seguimos siendo nosotras las que tenemos que poner los medios para tratar de evitar que nos agredan.

 

Seguro que más de uno se lleva las manos a la cabeza con algunas de las declaraciones que aparecen en el libro pensando que son exageradas, pero datos como que los maridos son la principal causa de muerte entre las mujeres embarazadas de los Estados Unidos o que cada 6,2 minutos se denuncia allí una violación (se denuncia, no se produce) es para pararse a pensar. Por supuesto que Solnit es consciente de que no toda la población masculina es violenta por definición, pero también expone la brutal diferencia numérica de agresiones (verbales y físicas) de hombres a mujeres que de mujeres a hombres.

 

Creo que lo más interesante que plantea este libro son preguntas. Infinidad de ellas que te rondan en la cabeza durante días acerca de las medidas y las políticas para tratar de ponerle freno a todo esto. Por supuesto que habrá muchos (he oído esta afirmación en más de una ocasión) que dirán que la mayor dificultad es distinguir entre cuándo una mujer está diciendo la verdad y cuándo no, que han sido muchas las que les han arruinado la vida a sus maridos por un testimonio falso. No lo dudo, pero ¿qué sucede con todas esas mujeres que se han quedado sin una vida que poder arruinar por morir a manos de sus parejas, de sus maridos, de un hombre que no soportó que le dijese que no?

 

Otra de las preguntas que te asaltan es por qué sigue habiendo tantos hombres que, tras sobradas demostraciones en contra, siguen pensando que somos menos inteligentes o menos válidas por el simple hecho de haber nacido con unos órganos reproductores diferentes a los suyos. Que asumen que nuestro papel en la vida es tan solo el de traer hijos al mundo, llevar una casa y cuidar de nuestras familias. Que no podemos optar a puestos de responsabilidad y que si logramos llegar no lo haremos tan bien como podría hacerlo una persona de género masculino. Y que levante la mano quien no haya conocido a alguien que piense así en su vida.

 

Lo que está claro es que Solnit se moja con aseveraciones un tanto fuertes con las que puedes no estar de acuerdo del todo, pero que desde luego no te dejarán indiferente. Creo que aporta puntos de vista muy interesantes para generar debate y que se hable de estos temas, porque es necesario hablar de estas cosas y asumir que nos rodean constantemente en nuestro día a día. Por supuesto que el panorama ha mejorado en muchos aspectos, pero también es cierto que la juventud de hoy en día es preocupantemente machista. En mi entorno laboral las afirmaciones más tajantes y sexistas suelen venir de gente de menos de 35 años. Y no es que sea excusable en personas de más edad, pero es cierto que mis padres no han vivido las mismas cosas que yo y que sus puntos de vista jamás podrán ser iguales al mío.

 

Los hombres me explican cosas es uno de esos libros necesarios. Molestos, pero necesarios. Los ejemplos que nos plantea son historias reales, por lo que el sentimiento de identificación del lector es aún mayor. Es un libro que apenas llega a las 150 páginas, que se lee de un tirón y que merece mucho la pena. Gracias a Paula Martín (punto a favor de aparezca su nombre en la portada) por traducírnoslo así de bien y a Capitán Swing por decidir publicarlo.

 

 

 

Título: Los hombres me explican cosas (Men Explain Things to Me).
Autor: Rebecca Solnit.
Traductor: Paula Martín.
Editorial: Capitan Swing (2016).
Año de publicación: 2014.
ISBN: 9788494548147.
Páginas: 152.
Precio: 16€.
Ficha del libro en Capitan Swing: http://capitanswing.com/libros/los-hombres-me-explican-cosas/