Parece ser que los guionistas han entrado en mi vida para quedarse. Ya desde principios de año he sufrido y disfrutado el apasionamiento por Nic Pizzolatto con la enorme True Detective, guionista y también estrenado novelista en nuestro país con Galveston. Hace nada os traje por aquí El honor es una mortaja, de Carlos Bassas, guionista y novelista también. Y ahora, Sascha Arango, un guionista con una trayectoria muy longeva que se estrena también en la novela.

 

No es que se haya puesto de moda. O sí. Pero vamos, que esto no viene de hoy ni de ayer. Que autores tan grandes como Cain, McCoy, Burnett o Chandler trabajaron a la vez como novelistas y como guionistas, no nos olvidemos. Y es que tanto la industria del cine como la novela llevan décadas bebiendo una de otra. Y reconozcámoslo: el cine llega a más recodos del planeta tierra y es una catapulta enorme para impulsarse. La pregunta en los casos de estos creadores sería, ¿qué fue antes, el guionista o el novelista?

 

En el caso de Arango está claro que el guionista. No solo porque sea guionista de una serie que lleva en antena desde 1970 (por dios, que yo ni había nacido…) sino porque en muchos autores se nota esa contaminación del mundo del cine o la televisión. Contaminación que no tiene por qué ser mala, que nadie se confunda, que no lo digo despectivamente. Pero el ritmo tan cerrado que marca un guión a veces no es necesario en una novela.

 

Henry Hayden es el típico escritor con el que todos los escritores podrían soñar ser. Tiene un éxito brutal con sus libros, conduce un Maserati, tiene una casa espléndida y una mujer más espléndida aún. Y por si fuera poco, tiene una amante con la que saciarse. ¿Qué puede torcerse? Pues todo, absolutamente todo. Betty le anuncia de repente que está embarazada, se entiende que de Henry, y que debe confesar todo el pastel a su esposa Martha. Henry, frío y calculador, parece convencido de decírselo todo a Martha. Pero hay un problema: es un mentiroso patológico. La mentira forma parte de su ser tanto como sus huellas dactilares. Y si le confesase la verdad a Martha perdería la magnífica vida que tiene con ella… y alguna cosa más que no puedo desvelaros.

 

El asunto es que hilvanará mentira tras mentira, creando una madeja de la que es difícil escapar. Dicen que para que una mentira sea buena debes acabar creyéndotela. Pero el problema cuando por tu boca solo salen mentiras es que es difícil acordarse de todas ellas.

 

La verdad y otras mentiras no es una novela negra. Quizá de intriga, pero negra no. Hay muertes, hay asesinatos, hay policías y hay asesino. Pero no sigue el esquema de una novela negra. Un pro muy grande que le he visto a la novela es lo amena y ágil que es. Es la típica novela que puedes leerte de un tirón sin complicaciones, pasando las páginas a toda velocidad, porque te la devoras en un momento. Y es una novela colmada de giros argumentales, por lo que la fluidez en estos casos siempre se complica. No tiene demasiados personajes y se centra en los principales, lo que es otro punto a favor.

 

Pero tiene un par de contras para mi gusto. Primero, que no profundiza demasiado en los personajes. Henry tiene una historia detrás con mucha miga, y desde mi punto de vista no está lo suficientemente explotada. Creo que el autor le podría haber sacado mucho más partido. Y lo mismo con Betty y sobre todo con Martha, la esposa del protagonista, que creo que es uno de los personajes más interesantes de la novela (y es que con ese nombre no esperaba menos…)

 

En segundo lugar, aunque la novela es muy buena y la he disfrutado mucho, le falta un punto de brillantez. Es correcta, está bien escrita, con una buena estructura, se lee muy bien, pero le falta ese “qué novela más buena” que se te escapa en voz alta cuando terminas algo que te ha llenado por completo. Aún así, es magnífico leer una novela en la que dejarte llevar, con la que disfrutar y divertirte, porque tiene algún que otro punto muy divertido (hay un fragmento con una muñeca hinchable que no ha podido dejar de recordarme al Wilt de Sharpe)

 

El tema de la imagen usada para la portada me intrigaba una barbaridad. No tenía ni idea de qué relación tendría con la historia, pero tiene un significado más que justificado. El cual, por supuesto, no os desvelaré para que leáis el libro si queréis descubrirlo.

 

La novela ha vendido los derechos en más de 20 países y se está cerrando la venta de los derechos cinematográficos. Las cifras abruman, la campaña de publicidad ha sido enorme. Y es lo que tiene que el autor sea tan mediático. Quizá tanta publicidad en ocasiones perjudique a la venta de la novela, provocando reticencias entre los lectores. Pero está claro que si la novela es conocida, hay más probabilidades de que te la compres. No nos engañemos: el mundo editorial es un negocio como cualquier otro, y quien quiera vivir de esto tiene que comer.

 

*Por si no os he terminado de convencer, os dejo la opinión de dos grandes, de gente que sabe de verdad de lo que habla, y que son las dos críticas que más me han gustado de esta novela:

 

– Crítica en El País por Carlos Zanón:
 http://cultura.elpais.com/cultura/2014/09/04/babelia/1409846831_773130.html
– Crítica en el blog de Alexis Ravelo:
https://alexisravelo.wordpress.com/2014/11/24/la-verdad-y-otras-mentiras-galveston-triunfadores-perdedores/

 

Título: La verdad y otras mentiras (The Truth and Other Lies)
Autor: Sascha Arango.
Traductor: Carles Andreu.
Editorial: Seix Barral (2014)
Año de publicación: 2014.
ISBN: 9788432222955.
Páginas: 312.
Precio: 18,50€
Ficha del libro en Seix Barral:
http://www.planetadelibros.com/la-verdad-y-otras-mentiras-libro-162020.html