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Hay títulos o portadas de libros que se me incrustan en la retina. Eso me pasó con este título, “La suave superficie de la culata”, qué bueno me parece. La portada reconozco que no me encanta, pero el título se me metió entre ceja y ceja desde la primera vez que vi el libro por internet. Y por fin ha sido mío. Y por fin lo he leído. En 4 días me lo he ventilado. Si, en 4 días (por si no os habéis fijado, mi blog se llama Leersinprisa…)

 

Sobre gangters sé lo mismo que podéis saber cualquiera de vosotros y por las mismas fuentes: el cine y las novelas. Quien haya visto El padrino sabe de qué estoy hablando. Dudo que alguien haya borrado de su mente la escena del caballo (no digo más por si alguien no la ha visto). El cine nos ha enseñado que lo que dice la familia, es sagrado. Que la familia te ayuda cuando lo necesitas, pero que se acabará cobrando la cuenta y tendrás que hacer algo por ella. Que ellos deciden cuándo y dónde debes morir si es necesario, y quién prosperará en la familia debido a los sacrificios que se hace por ella. Y si eres una oveja descarriada, está claro que no saldrás bien parado.

 

Eso es lo que le sucedió a Vincenzo Santino. Santino, o Sunny para los amigos, jugó con fuego en un par de ocasiones, y su venganza se sirvió fría: acabó con sus huesos en la cárcel condenado por asesinato. 15 años nada menos. 15 años son muchos, pero se llevan mejor si la mafia tiene comprada a todo el personal que trabaja en la prisión.

 

Las pruebas fueron concluyentes, encontraron a Sunny en casa de Lucy Lee, con su pistola y con el cadáver de Lucy. Blanco y en botella. Pero a pesar de la claridad de la condena, le conceden la libertad condicional al poco tiempo. Nadie da nada a cambio de nada. ¿Y qué quieren de él? La CIA quiere su ayuda para que les ayude en un complot: nada más y nada menos que el asesinato de Fidel Castro. Sunny pasó unos años desterrado en Cuba y tiene buenos contactos en la isla. Necesitan a alguien que conozca a gente de confianza en la isla, para meter las armas con que le asesinarán, y para salir sanos y salvos de Cuba.

 

Desde ese momento, Sunny acudirá a Las Vegas y Antonio Manzanera despliega sus alas. Nos contará cómo funcionaban los casinos, el sistema de control legal del dinero y de las fichas, tomaremos cócteles con Sunny y su escolta Roger, fumaremos innumerables Luckys, viajaremos a bordo de un Dodge 440 blanco con tapicería roja, sentiremos cómo nos respira en la nuca el FBI, jugaremos al blackjack… Detalles y detalles que te hacen ver en tu mente a los gangters de traje, con sus sombreros, sus zapatos bien pulidos y sus coches elegantes.

 

Quien piense que la mafia sobrevivió y se mantuvo tantos años por su propio pie, es un ingenuo. Como sigue sucediendo hoy en día, para que haya una mafia corrupta que blanquea dinero, que estafa a hacienda y que se enriquece a cada momento, es porque hay un policía corrupto que mira para otro lado, un jefe de policía que cobra por no fisgar donde no debe. Pero es que en este caso, la corrupción toca a todos y cada uno de los estratos del poder, llegando tan tan alto, que toca al presidente Kennedy.

 

La trama se complica a cada página, y aunque en estos casos siempre agradezco una guía de personajes, reconozco que no me he perdido ni una sola vez. Son varias las familias de las que te habla, pero el autor siempre especifica si te habla de la de Nueva York o de la de Reno. Cuando te cita a personajes, te los ubica rápidamente en su hotel o en su casino, para que sepas de quién te habla. El autor te lleva de la mano todo el libro, contándote una historia genial y cuidando mucho todo para que no tengas la sensación de perderte. Y en este tipo de novelas con tantas subtramas, es algo que se agradece mucho.

 

Es una novela muy clásica del género de gánsters. Si me la hubiesen dado sin autor y sin portada y me dijesen que se escribió en los 60, me lo habría creído a pies juntillas. Y un punto a favor para el autor por romper con uno de los estereotipos de este tipo de novelas: aquí no tenemos a la chica. Sí, esa mujer fatal que encandila a uno de los implicados y por la que se va todo al traste. Alguna mujer aparece en la novela, pero no hay trama sexual, no hay ese tipo de tensión. Y no deja de ser arriesgado prescindir de ello, porque los puristas del género lo echarán de menos. Pero es una novela 100% de hombres en cuanto a la trama. En las familias mafiosas las mujeres no tenían más peso que el de ser esposas o madres, y esa ausencia de personajes femeninos en la novela está presente y muy bien llevada.

 

Como conclusión de la novela me quedo con una frase que explica a la perfección todo que nos cuenta sobre la mafia y la corrupción, y que por desgracia es más que válido hoy en día:

 

La mafia no es nada sin su corrupción. La corrupción de ustedes, del Gobierno.

 

 

Título: La suave superficie de la culata.
Autor: Antonio Mazanera.
Editorial: Umbriel.
ISBN: 9788492915385
Páginas: 318
Precio: 16,50€