¿Sabéis cuando todo el mundo te dice que debes leer una novela, pero por algún motivo desoyes esas razones y dejas pasar la oportunidad de leer un clasicazo del género? A mí me pasa a raudales. En ocasiones me planteo dejar de leer novedades durante un par de años para poder leerme esa kilométrica lista de libros de DEBO leer, así en mayúsculas.

 

Dentro de esa lista estaba La noche a través del espejo, una novela que me recomendaron hace un montón de años, pero que gracias a la reedición este año por Reino de Cordelia volvió a colocarse en mi punto de mira. Y cosas de la vida, en la Semana Negra de Gijón me hice con unos de los ejemplares editados por Júcar a un precio irrisorio.

 

Con esta novela viajamos a los años cincuenta del Medio-Oeste de EEUU, a un lugar llamado Carmel City, en el estado de Illinois. Un pueblo pequeño, tremendamente aburrido donde nunca pasa nada renombrable. Uno de esos lugares en los que no importa los años que pasen, que el tiempo parece haber decidido quedarse allí, sentado en una silla, viendo los matojos pasar.

 

Y sobre este lugar tan apasionante de nuestro planeta Tierra tiene que escribir en su periódico semanal Doc Stoeger, que ser es doctor pero en literatura. Aun así es suficiente para ganarse el sobrenombre de Doc. Nuestro protagonista y narrador sueña cada semana con que suceda algo emocionante a lo largo de los jueves de su vida, ya que su periódico se publica los viernes y las noticias sucedidas días antes ya están en boca de todos cuando él llega a publicarlas. Sueña con un asesinato o algo novedoso para poder escribir sobre ello. Pero tiene dos problemas: o nunca sucede nada en jueves, o si sucede prima su humanidad sobre su trabajo como periodista y suprime noticias que pueden comprometer a sus convecinos.

 

Doc Stoeger rompe todos los tópicos de las novelas negras clásicas. Sí, tenemos a un alcohólico en persona, pero ni es investigador ni está atormentado. De hecho, todas sus inquietudes están latentes. Es un apasionado de Lewis Carroll y el universo de Alicia, sobre el que publicó algunos estudios en el pasado. Semana tras semana estructura un periódico local abocado al fracaso y con escasos lectores, pero no por ello deja de esforzarse en la redacción de sus noticias. Y nunca nunca deja de soñar con esa noticia que publicará en exclusiva y que le dará el reconocimiento que anhela.

 

Con la edición prácticamente rematada, este jueves por la noche regresa a casa y recibe una visita inesperada: Yehudi Smith, un hombre que parece conocer todo sobre su pasión por Lewis Carroll y Alicia, y que le quiere invitar a pasar una velada muy especial con otros amantes de sus mismas pasiones. Aunque de entrada Doc se muestra reticente (la explicación del significado de su nombre no es para menos: Yehudi alude a “el hombre que nunca estuvo allí”, y Smith es utilizado en la cultura anglosajona para referirse a alguien sin nombre, una especie de “Fulano de tal”), pronto se deja encandilar por las palabras de Yehudi.

 

Pero de pronto es avisado de que alguien ha escapado del manicomio de la ciudad. Suma dos y dos, y piensa que es un fastidio que ahora que por fin había conocido a alguien que le proporcionaba una conversación interesante, se trata de un loco. Sin embargo, este acontecimiento será solamente un grano en el enorme reloj de arena en el que se verá absorbido.

 

La trama transcurre en una sola noche, con un ritmo que no te da respiro y con decenas de acontecimientos. Realmente estamos ante una confluencia de géneros, mezclando tramas y giros de novela negra con auténtica novela de aventuras. La historia es realmente divertida y engancha desde un primer momento. Y la magia está precisamente en el personaje de Doc, con esos discursos en que nos introduce montones de datos aparentemente superfluos pero que son los que consiguen recrear el ambiente en el que transcurre la novela y definir a los personajes que le rodean. Te quedas con la sensación de que si te contase todo eso en persona, sería frente a la barra de un bar hablando y hablando sin parar.

 

Es muy curioso el tema de la fama del autor. Su listado de novelas negras es mucho mayor que el de novelas de ciencia ficción. En el año 1948 fue galardonado con el Premio Edgar por su novela negra La trampa fabulosa. Y a pesar de todo ello, es más conocido por sus obras de ciencia ficción que por sus novelas de misterio. Yo desde luego ya estoy buscando más cosas del autor, porque creo que el tiempo le ha tratado injustamente. Aunque La noche a través del espejo poco a poco se ha ido haciendo un hueco entre los grandes, sigue siendo una novela relativamente desconocida y un autor un tanto olvidado. Os aseguro que si le dedicáis una tarde no os defraudará.

 

 

Título: La noche a través del espejo (Night of the Jabberwock)
Autor: Fredric Brown.
Traductor: S. I. González.
Editorial: Júcar (1987)
Año de publicación: 1950.
ISBN: 9788433436570
Páginas: 185
Precio: Descatalogado en esta edición.