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¿Qué criterio sigues para escoger tu próxima lectura? A veces lo tienes claro, pero otras veces no sabes por dónde tirar. En esos casos, es cuando me doy una vuelta por la Biblioteca y me dedico a vagar por las estanterías. Aún así, no es fácil, claro. Por eso me dejo guiar, y cada vez más, de las editoriales. En cuanto a género negro se refiere, lo tengo claro: RBA es una apuesta segura.

 

Así que me traje este “La mirada del observador” sin saber nada del libro ni del autor. Aunque en la solapa leí algo que me atrajo: el autor fue guionista de la película Charada de Stanley Donen.

 

Cuál ha sido mi sorpresa al leerla y descubrir que es una tremenda joya del género. Es breve, apenas 240 páginas, pero me da que va a ser de estas novelas que se han grabado en mi retina y que no olvidaré fácilmente.

 

El narrador de la historia es el Ojo. Sí, lo que leéis. El Ojo. No tenemos nombre de nuestro investigador en toda la novela más que este. Un matrimonio le pide que investigue a su hijo. Por lo visto está saliendo con una mujer que no conocen y de la que se fían más bien poco. Desde el momento en que empieza a seguirles, queda completamente prendado de esa mujer. Tanto, que observa asombrado cómo se casa con el hijo del desdichado matrimonio, y cómo le mata esa misma noche para robarle todo cuanto posee.

 

Fascinado por la mujer, la seguirá. Comprobará como cambia de apariencia: peluca nueva, ropa diferente e incluso gestos distintos que hacen que adopte una nueva personalidad.  Emprende la búsqueda de una nueva víctima: un nuevo hombre al que corteja, se asegura de que tenga su fortuna a mano, y le mata.

 

Así durante decenas de pretendientes, amantes y esposos. Durante decenas de nombres, pelucas y personalidades diferentes. El Ojo está fascinado con esta hermosa mujer que siempre parece salirse con la suya. Tanto… que empieza a ayudarla a escondidas de ella escondiendo cadáveres y ocultando pruebas.

 

¡Dios Todopoderoso! Era indeciblemente encantadora. Su belleza lo golpeó. Se quedó allí sentado, su caricia de escorpión lo paralizaba con arrobo, su veneno le calentaba la sangre. ¿Quién demonios era aquella chica? Tenía los ojos verdes, gris azulados. Llevaba una cabra colgada de una cadena alrededor del cuello. A menudo posaba con las manos en las caderas. Comía peras. Fumaba Gitanes. Creía en las estrellas. Y había nacido el veinticuatro de diciembre.

 

La narración es increíblemente ágil, en un capítulo podemos encontrar un cadáver o dos. Al final perdí la cuenta de los muertos y de los nombres de nuestra hermosa protagonista. El narrador, este Ojo tan singular, apenas nos da datos de sí mismo. Tan sólo conocemos dónde trabaja, que es un apasionado de los crucigramas y que lleva con él siempre una fotografía de unas muchachas que le hacen revivir la desaparición de su hija una y otra vez.

 

Quizá de ahí le venga el instinto paternal de proteger a nuestra asesina, de no quitarle ojo, y hasta de compartir su vida con ella en la distancia. El retrato que llega a hacer de ella es el más completo que nadie podría hacer, porque conocemos a las personas sólo durante unas horas al día, o incluso minutos. Pero el Ojo no, el Ojo llega a conocer cada acto y cada pensamiento de esta mujer porque pasa día y noche observándola, y es capaz de predecir cuál será su próximo movimiento. Lo que le ayudará a anticiparse a ella y forzar sus decisiones…

 

Con todos estos cambios de personalidad y de ciudad, la novela se convierte en una Road Movie a lo largo de toda la geografía de los Estados Unidos, en coche o en avión, intentando ir siempre un paso por delante de la justicia. Una historia de amor, en el fondo, aunque en una sola dirección: el amor de él por ella. Un amor tan incondicional en el que no le importa que el objeto de su amor sea una despiadada y sangrienta asesina.

 

– ¿Sí? – voceó un hombre -. ¿Qué hay?
– ¿Puedo entrar un minuto, por favor? – preguntó Joanna.
El Ojo miró por la ventana. Ella estaba de pie frente a la puerta, con una mano detrás de la espalda. La puerta se abrió y el hombre sonrió abiertamente.
– ¡Vaya, por supuesto, entre! – exclamó -. ¡Venga, adelante!
El Ojo oyó el exaltado ¡poooooof! del silenciador cuando ella le disparó en la cara. El cuerpo cayó hacia atrás con estrépito en la habitación. Fue al apartamento de al lado, y llamó a la puerta.
– ¿Qué pasa? – gritó otro hombre.
– Por favor, déjeme pasar – suplicó ella.
Aquella noche mató a siete hombres.

 

Es una pena que este autor sea tan desconocido. Yo desde luego buscaré “La doncella de hielo” y “La reina de la noche”, que sin ser consideradas tan buenas como esta seguro que no se quedan muy atrás.

 

*Por cierto, por el título de estas dos, y el argumento de la que os traigo hoy aquí, parece ser que las mujeres juegan un papel importante en sus obras, ¿no? Otro punto a su favor, ya que en este género la mujer suele ejercer más el papel de amante o compañera que el de protagonista.

 

 

Título: La mirada del observador
Autor: Marc Behm
Editorial: RBA
ISBN: 9788498679236
Páginas: 23
Precio: 18 €