Es un hecho el que se considere a Dashiell Hammett como padre de la novela negra. Pero por desgracia, por lo que me comentáis por redes cuando reseño algo suyo, pocos somos los que hemos leído su obra completa (de hecho, yo hasta hace muy poco tampoco lo había hecho). Por ello, siempre es una buena noticia que se reedite alguna de sus obras para que las veamos en las mesas de novedades y nos pique la curiosidad. Eso es lo que ha sucedido con La llave de cristal, que Serie Negra le ha quitado el polvo y la ha puesto de nuevo en el punto de mira.

 

Si no supieseis que Dashiell Hammett está bajo suelo en Virginia desde hace 54 años y os hablase del argumento de esta novela, podría venderosla como una novela recién escrita. Y es que, por desgracia, trata temas demasiado en vigor. Ned Beaumont será nuestro protagonista. Narrada esta vez en tercera persona (muchas de las historias de Hammett están escritas en primera persona), veremos los juegos de poder que se desarrollan en una ciudad sin nombre. Su jefe, Paul Madvig quiere ser reelegido como gobernador, estamos en época de elecciones. Paul y Ned son grandes amigos. Determinadas conversaciones y detalles nos hacen intuir que Paul es corrupto, pero Ned es el primero que mira para otro lado mientras le es posible. Madvig parece tener en el bote la reelección, pero algo sucede en la ciudad que parece trastocar el panorama: el hijo del senador que apoya a Paul en las votaciones aparece muerto en medio de la calle. Y para colmo, Paul está enamorado de la hija de dicho senador.

 

Ned es quien encuentra el cadáver, y ya la forma de comunicárselo a Paul nos hace sospechar de que algo huele mal: Paul no parece sentirse impresionado con la noticia. Ned comienza a husmear, pero nadie parece interesado en resolver dicho crimen: algo así puede arruinar la carrera política del culpable. Y es que parece ser que hay alguien empeñado en dirigir todas las miradas hacia Paul Madvig, y lo hace enviando a unos a otros notas anónimas con 3 preguntas, 3 preguntas incómodas que hacen reflexionar a quien las recibe sobre quién es el asesino. De este modo, los rumores corren como la pólvora.

 

Como siempre sucede en las novelas de Hammett tendremos un héroe, nuestro querido protagonista Ned Beaumont, que tratará de resolver el caso a pesar de trabas y de que sea probable que el culpable sea su jefe y gran amigo Madvig. Ned trata de buscar ayuda en el fiscal pero este sabe que debe ralentizar la investigación por lo que pueda pasar. Si el asesinato se resuelve una vez pasadas las elecciones, y el asesino es uno de los elegidos, este tendrá inmunidad y no habrá problema para él. Por ello, no quiere problemas y prefiere alargar la investigación todo lo posible.

 

Corrupción, ocultación de pruebas, asesinatos, mentiras, engaños, pactos. Parece que estamos ante una de las páginas de los periódicos de hoy en día. Pero no, estamos en 1931, y qué triste resulta ver lo poco que han cambiado algunas cosas. No sé si fue el primero que señaló este tipo de cosas con el dedo, pero al menos fue de los valientes que lo hicieron y que han perdurado en el tiempo. Su estilo es muy bueno, aunque no siempre exquisito: le encanta introducir decenas de personajes de relleno que en ocasiones solo crean confusión, y en algunos puntos se atropella la trama. Pero sus diálogos son audaces, sabe cómo transmitir más a través de ellos que con las descripciones, por la forma de hablar y de expresarse, por las cosas que los protagonistas dicen y también por las que no dicen.

 

Cada novela de Hammett da un paso más. Más solidez en la trama, personajes bien construidos, historias más redondas y a la vez más perturbadoras. Es curioso cómo el cine influye en la fama de los autores en los que se inspiraron dichas películas, porque durante años he adorado El halcón maltés, pero ahora considero que La llave de cristal es aún mejor.

 

Una puntualización importante que puede influenciaros en la lectura de esta novela: las distintas ediciones y traducciones: Hace ya meses que tenía en mi estantería la edición de Alianza. No era una edición que me gustase especialmente, pero es cierto que el tamaño emula los bolsilibros de la época y lo veía como un plus. Comencé a leerlo, y algo no funcionaba. Tuve que releer ciertas páginas y la trama era confusa y la narración enrevesada, quizá demasiado. Aprovechando que ha salido hace nada, me bajé el adelanto para Kindle de la edición de Serie Negra y comparé ambos inicios. Nada que ver. He ido comparando ambas, y la traducción de Luis Murillo Fort para la edición de RBA es infinitamente mejor. No es tanto un problema de mala traducción (aunque es cierto que hay varias palabras o expresiones directamente mal traducidas) sino de adaptación. Ese tipo de traducciones que crujen, en las que no te hace falta comprobar el texto original en inglés para ver que algo se está perdiendo, que las expresiones escogidas no son las adecuadas.

 

Juzgad vosotros mismos con el párrafo de arranque, un párrafo sin mayor trascendencia, pero ya con errores desde las primeras frases. Os copio la versión original en inglés, la de Alianza, y la de Serie Negra, por ese orden:

 

– Green dice rolled across the green table, struck the rim together, and bounced back. One stopped short holding six white spots in two equal rows uppermost. The other tumbled out to the center of the table and came to rest with a single spot on top.

– Los dados verdes rodaron sobre la mesa verde, chocaron juntos contra el borde y rebotaron hacia atrás. Uno se detuvo en seguida mostrando dos filas parejas de seis puntos blancos en la cara superior. Los otros dos fueron a detenerse en el centro de la mesa, y cada uno mostró un solo punto blanco.

– Rodaron dados verdes sobre la mesa verde, golpearon el borde al unísono y rebotaron. Uno paró en seco mostrando la cara superior con seis puntos blancos en dos hileras iguales. El otro fue rodando hasta el centro de la mesa y se detuvo finalmente con un solo punto en la parte de arriba.

 

La-llave-de-cristal-peliculas

 

Acerca de las adaptaciones al cine tenemos dos adaptaciones y una que podríamos llamar inspiración. La primera de 1935, bajo la dirección de Frank Tuttle con guión adaptando la novela de mano de Kathryn Scola y Kubec Glasmon. George Raft, a quien algunos ya hemos visto en la adaptación de Scarface de 1932, interpreta a Ed Beaumont magníficamente, para mi gusto mejor que en la famosa versión de 1942. Famosa sobre todo por contar con el increíble porte de Veronica Lake en pantalla, una actriz minúscula de tamaño (tan solo 1,50 m) pero muy grande en todo lo demás. Sensualidad en estado puro.

 

Esta adaptación de 1942 tiene algunos cambios, pero está bastante bien llevada. Dirigida por Stuart Heisler con guión de Jonathan Latime. Aunque muchos hablan maravillas del actor que interpreta a Beumont, Brian Donlevy, a mí no terminó de convencerme.

 

Y por último, la más renombrada quizá por estar bajo a batuta de los hermanos Coen: Muerte entre las flores (1990). Alguna escena robada a la novela, pero poco más. Más bien, como indicaba más arriba, una inspiración en el ambiente podrido y corrupto del momento, la estética, los diálogos mordaces de Hammett. Desde luego, una obra maestra lo mires como lo mires, pero en cuanto a adaptación… pues poco tiene. De hecho, podríamos decir que hay una confluencia de aspectos de Cosecha roja y de La llave de cristal. Una buena elección al fin y al cabo la de exprimir las ideas del bueno de Hammett para crear una película magistral como esta.

 

Título: La llave de cristal (The glass key)
Autor: Dashiell Hammett.
Traductor: Fernando Calleja.
Editorial: Anagrama (2011)
Año de publicación: 1931.
ISBN: 9788420653570.
Páginas: 304
Precio: 10,20€
Ficha del libro en Alianza: http://www.alianzaeditorial.es/libro.php?id=2904815&id_col=100500&id_subcol=100503

 
 
Título: La llave de cristal (The glass key)
Autor: Dashiell Hammett.
Traductor: Luis Murillo Fort.
Editorial: Serie Negra – RBA (2015)
Año de publicación: 1931.
ISBN: 9788490066645.
Páginas: 368.
Precio: 9,95€
Ficha del libro en RBA: http://www.serienegra.es/articulo/novelas/clasicos_novela_negra/1421/llave_cristal.html