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No ha llegado aún el día en que un libro de Alexis me dure más de dos días. Y me sabe mal. Tantos meses de trabajo, tanta revisión de borradores, lecturas y relecturas, para que yo me lo zampe en un par de tardes.

 

Lo de las revisiones de los borradores lo sé de buena tinta, pero aunque no lo supiera es algo que se nota. Alexis no es solo un magnífico escritor, un brillante contador de historias, es un artesano. Un artesano de esos que conocen la técnica de su trabajo, que la aman y ponen toda la carne en el asador, que no quedan satisfechos hasta que la pieza que están produciendo queda perfecta. Y no sólo a su gusto: perfecta. Limada, pulida, sin asperezas ni astillas. Una de esas piezas que da gusto acariciar, suaves y precisas, con recovecos imposibles y superficies brillantes. Así es el trabajo de Alexis.

 

Me avergüenza confesar esto, pero anoche terminé La estrategia del pequinés. Su novela más famosa, más aplaudida, y yo sin leerla. La tengo en mi estantería desde que la compré en la Semana Negra de Gijón de 2013, dedicada por él el día que le conocí en persona. Y aún no la había leído. Y no tengo ni excusa ni motivo. Ni siquiera pienso excusarme, porque no merezco perdón.

 

La estrategia del pequinés es una novela apabullante. Comienza con una acción in extremis, dejándote descolocado desde la primera página. Luego baja el ritmo para que vayas cogiendo cariño a los personajes y te coloques en situación. Vuelve a subir. Vuelve a bajar. Vamos, que es como montar en una montaña rusa. Y eso no es casualidad. Alexis sabe cómo pegarte a sus páginas, cómo hacerte sonreír, cómo lograr que adores a sus personajes. Y en parte todo eso es porque cada uno de sus personajes llevan una parte de él.

 

Júnior necesita pasta y la necesita ya. Tan solo tiene unos días para pagar una deuda a unos caballeros nada amables. Tiene una idea brillante, un golpe perfecto, una apuesta segura. Pero necesita que alguien dé el golpe por él. El Rubio, el Palmera y Cora serán los elegidos, cada uno por sus motivos. El golpe es realmente sencillo, un atraco en una casa de un tipo que no saldrá perdiendo, haciendo de “Robin Hood” modernos, solo que los pobres para los que atracan son ellos mismos. Todo es muy fácil, todo es muy sencillo, nada puede salir mal. Pero todos sabemos que todo aquello que puede salir mal, probablemente salga peor.

 

Cora, Tito, el Rubio, Júnior. Todos ellos ahí, pensando que la vida sigue como siempre, sin saber que todo va a cambiar de pronto, que en tan solo unos días la rabia y la sangre y el miedo y la muerte se habrán cernido sobre ellos, que ya nada volverá a ser igual.

 

La historia es una delicia, pero como siempre con lo que me quedo es con los personajes de sus novelas. Consigue que empatices con ellos como pocos escritores lo consiguen, dándote retazos de sus pros y de sus contras, de sus encantos y de sus lados más diabólicos. Y aún así, se hacen querer. Porque son gente corriente, con problemas, con vidas de mierda como la mía y como la tuya, buscando su hueco en el mundo, pero asumiendo al fin y al cabo que la cuna que les vio nacer estaba hecha del mismo material que la caja en la que les enterrarán. Que las cosas no son tan fáciles de cambiar. Que los sueños, sueños son.

 

En este mundo solo hay dos tipos de personas: los ganadores y los perdedores. Y tú y yo no somos ganadores: la gente como tú y como yo pierde siempre.

 

Quizá por eso las novelas de Alexis tienen tan buena acogida. Porque son novelas de luchadores. De gente con los pies en la tierra y con sueños que no parecen tan inalcanzables, pero que lo terminan siendo aún más que si soñasen con ir a la Luna: pagar un tratamiento médico, abrir un bar, llevar una vida honrada, pasear, tomar unas cañas en una terraza, ser felices. Todas esas cosas a las que todos deberíamos poder aspirar, pero que los tiempos que nos ha tocado vivir hacen tan difícil. Y esa melancolía se te pega al alma y te deja unos cuantos días suspirando.

 

No alcanzaba a entender bien por qué, pero el hecho es que estaba comenzando a descubrir que el mundo, aunque fuera una mierda, no tiene por qué apestar siempre, si uno se rodea de la gente adecuada.

 

Uno de los contras de esta novela ha sido conocer el final. Aunque no empaña la lectura, me ha dejado ver más allá del camino, y me ha dado mucha rabia. Pero eso sólo es culpa mía por haber tardado tanto en leerla.

 

Quién nos iba a decir, hace casi un año, cuando presentó la novela en Gijón, cuando me la compré, cuando le conocí, que un año después iba a estar nominado al Hammett 2014. Lo gane o no, es un gran reconocimiento a su novela, a su trabajo y a su capacidad para crear historias que gustan tanto y a tanta gente. Enhorabuena por ello.

 

 

Título: La estrategia del pequinés.
Autor: Alexis Ravelo.
Editorial: Alrevés.
Precio: 17€
Ficha del libro en Alrevés: http://www.alreveseditorial.com/fitxallibre.php?i=78