Helen ha comenzado a trabajar como dama de compañía en La Cúspide, una gran mansión que se erige en la línea divisoria entre Inglaterra y Gales. La ciudad más próxima se encuentra a 22 millas y el pueblo más cercano a 12. Por ello, son pocos los que aceptan de buen grado trabajar en un lugar tan apartado. Helen empieza al servicio del viudo profesor Warren, su hermana Blanche — también viuda — y la vieja madrastra de ambos, Lady Warren, enferma y recluida en la habitación azul desde hace años. A pesar de que inicialmente Helen no debía ocuparse de Lady Warren enseguida se ganará su amistad y su confianza gracias a su dulzura, y se convertirá en la favorita de la dueña de La Cúspide.

 

En la época que nuestra protagonista se muda a La Cúspide, se están cometiendo una serie de crímenes cuyas víctimas son siempre jóvenes mujeres. El primero fue en una calle, el segundo en un jardín, el tercero en una casa… Parece ser que el asesino cada vez tiene menos miedo y decide adentrarse más en la vida de sus víctimas. Por ello se aconseja a las habitantes de la mansión que no deambulen solas por los caminos y menos aún cuando oscurece. Especialmente la noche en la que transcurre la acción de La escalera de caracol.

 

En esta historia encontramos también al señor y a la señora Oates, que se hayan al servicio de la familia Warren; a Newton, hijo del profesor; a Simone, esposa de Newton; a Stephen Rice, alumno del profesor; al doctor Parry, que atenderá a Lady Warren y se preocupará de Helen tratando de cuidarla y guiarla; y a miss Baker, la enfermera personal de Lady Warren. Todo este amplio elenco de secundarios compondrán una escena plagada de gente al inicio de la noche de autos, pero que por diversos motivos irán desapareciendo uno por uno . ¿Qué es lo que sucede en La Cúspide esa noche?

 

 

Beddgelert, Parque Nacional de Snowdonia, Gwynedd, Gales. La novela no transcurre exactamente en este punto de Gales, pero se parece bastante al escenario que se creó en mi mente.

Como os comentaba en la introducción a la vida y la obra de Ethel Lina White, son muchos los que consideran La escalera de caracol como su mejor novela. Este fue un dato que conocí a posteriori de la lectura del libro, convencida cuando lo empecé que la gran novela de la autora sería La dama desaparece por haber sido la escogida por Hitchcock para adaptarla al cine. Mientras escribo esto no he abordado aún La dama desaparece, pero creo que de momento estoy de acuerdo con todos aquellos que afirman que esta novela es excelente.

 

White consigue a través de una serie de reflexiones de Helen, nuestra protagonista, que dudemos de todo y de todos. No sabemos a ciencia cierta qué está ocurriendo en esa mansión, pero algo raro sucede. Han aconsejado a todo el mundo que nadie salga al exterior esa noche y que no dejen entrar a nadie en ella, mientras una terrible tormenta azota las ramas de los árboles y la lluvia provoca en la casa un montón de ruidos estremecedores. Pasadizos, escaleras, sótanos, bodegas. Montones de rincones recónditos y oscuros donde un asesino podría esconderse. El miedo y las dudas persiguen a Helen, haciendo que el lector las padezca con ella, y que sintamos la angustia de no saber si estamos encerrándonos del mal o con él.

 

Los diálogos son magníficos, la ambientación es excelente, pero la fuerza considero que radica en los personajes. Cada uno tendrá una personalidad marcada y definida, y por lo que he visto en alguna obra posterior de la autora la creación de personajes femeninos fuertes y con carácter era marca de la casa. Nada de pusilánimes damas en peligro. Señoritas perfectamente capaces de valerse por sí mismas y que optan por ganarse la vida por sus propios medios antes que depender de un marido que las mantenga. Y teniendo en cuenta que estamos en Reino Unido en los años 30, es un punto a favor para la autora.

La escalera de caracol, 1946

Como no podía ser de otra manera, la novela no tiene ni una ni dos adaptaciones al cine, sino tres. La primera de ellas fue estrenada en 1946 como The spiral staircase dirigida por Robert Siodmak con Dorothy McGuire en el papel de Helen. A pesar de unos cambios significativos en el desarrollo de la trama — para empezar, Helen es muda en esta cinta, y no aparecen tantos personajes como en la novela, por lo que la angustia de ver que cada vez queda menos gente es suplida con otros elementos —, he de reconocer que la película es excelente. Soy muy fan de las adaptaciones fieles, pero este es uno de esos claros ejemplos en los que es mejor escoger algunos de los puntos fuertes de la historia para trasladarlos a otro formato. La película funciona a la perfección y aunque la novela creo que mantiene la intriga mucho mejor, es magnífica.

 

La segunda, de 1975, dirigida por Peter Collinson y con Jacqueline Bisset en el papel de Helen. Más que una nueva adaptación de la novela, es tan solo un remake de la primera adaptación de Robert Siodmak. Y que Jacqueline Bisset me perdone, pero me quedo con la de 1946. Tanto porque la intriga está mejor llevada, como la estética más conseguida. Quizá porque el cine negro en blanco y negro es una de mis debilidades.

 

La tercera fue una adaptación para la televisión del año 2000, dirigida por James Head y con Nicollette Sheridan en el papel de Helen (una de las malas malísimas de la serie Mujeres desesperadas). Reconozco que con esta ni lo he intentado. Ver quién la protagonizaba me ha tirado por completo para atrás, y su puntuación en Imdb de 5,3 me terminó de convencer.

 

A pesar de que la novela está descatalogada desde hace años, hay varios ejemplares deambulando todavía por las librerías de viejo y por Iberlibro. Ojalá sea una de esas recuperaciones que estamos viendo en estos últimos meses de la mano de editoriales como dÈpoca, Alba o Siruela, porque es una verdadera lástima que tanto la novela como la autora estén tan olvidadas en nuestro país.

 

*Esta entrada pertenece al proyecto Adopta una autora.

 

 

Título: La escalera de caracol (The circular staircase)
Autor: Ethel Lina White
Traductor: Diego Navarro
Editorial: Mateu Editor
Año de publicación: 1933.
Páginas: 218.