Ilustración completa de la portada de Kraken, mil veces más bonita que la muestra que se ve en la portada

Ilustración completa de la portada de Kraken, mil veces más bonita que la muestra que se ve en la portada

 

No sé ni por donde empezar. Quizá por decir que puede que haya sido el libro más raro, y uno de los que más me han costado leer. China Miéville no me resulta fácil. Quizá mi simple mente está acostumbrada a otro tipo de literatura más masticada y de ahí venga el problema. Pero ya es la tercera novela suya que leo, y he decir que cada vez me resulta más complicado leerlo. Su narrativa, su vocabulario, los mundos que crea, la fantasía, la imaginación… Todo.

 

¿Y cómo narices os explico yo de qué va Kraken? Porque no lo tengo claro, la verdad. Terminé el sábado el libro y aún estoy en shock. Sé que comencé a leer una novela, que a lo largo de ¿20 páginas? era una novela “normal”, accesible, fácil incluso. Billy trabaja en el Museo de Historia Natural de Londres como conservador. Uno de los seres que se muestran en el museo que más admira es un kraken de 8 metros que se encuentra en una urna flotando en formol. De hecho, suele hacer visitas guiadas para mostrar aún más cuánto le fascina este ser. Hasta que una mañana, al llegar a la sala donde está el kraken con una visita, el kraken y su contenedor han desaparecido.

 

Un bicho de 8 metros. ¿Os dais cuenta de la magnitud del robo? ¡Que no es robar una ardilla disecada! 8 metros de bicho, y sumergido en líquido, ni siquiera te lo puedes llevar así por las buenas. La estupefacción de todo el mundo es tremenda, como era de esperar. Le piden desde el museo a Billy que no cuente nada a nadie, no quieren que trascienda a los medios, es una de las grandes atracciones del museo. Pero Billy no cumple su palabra y se lo cuenta a su amigo Leon y a su chica Marge. Desde este momento, las cosas comienzan a ir mal, muy mal.

 

Por más imaginación que le echéis al asunto, os aseguro que no se os pasaría jamás por la cabeza todo lo que viene después. Billy descubre un Londres lleno de magia y fantasía que desconocía, y nosotros con él. Me pareció uno de los grandes recursos de la novela, que el protagonista se sorprende con nosotros a cada ser o circunstancia nueva que surge, haciendo y haciéndose preguntas que nos ayudan a situarnos en escena.

 

Aún así, no es fácil. Hay momentos en los que al menos mi mente no consiguió alcanzar a entender todo lo que ocurría. Os pondría ejemplos de todo el mundo fantástico que crea, pero creo que solo os estropearía la sorpresa, porque todo el libro fue en plan “¿en serio?, ¿pero cómo hacen…? ¿pero y ese ser…?” Ojiplática a cada instante.

 

Ya sé que más que una reseña esto es una no-reseña, porque no cuento nada más allá de la página 20-30, pero no sé hasta donde contar sin estropearos nada. Yo empecé el libro a ciegas y creo que es lo mejor que pude hacer.

 

Con La ciudad y la ciudad, aluciné. Con Embassytown, tuve que volver a releer fragmentos sobre la marcha para tener las cosas claras. En esta, me he dejado llevar. Ya sabía (es una forma de hablar, porque ni por asomo) lo que me iba a encontrar, que habría cosas que me costaría entender, personajes que no lograría imaginar, y que iba a ser una traba tras otra. Por eso, he dejado que la narración fluya y disfrutar. Me ha costado, no os voy a engañar, y me ha llevado muchas muchas horas leerlo. Pero merece la pena el esfuerzo. Es Miéville, y para los que ya le habéis leído, con eso lo digo todo. Y para los que no lo habéis leído… ya estáis tardando!!

 

Sin querer hacer sangre, quiero hacer dos pequeñas menciones a la edición del libro. De entrada, que los márgenes sean tan escasos, ya me tiró para atrás junto con el tamaño de la letra, porque si es un libro denso en contenido, en apariencia lo ha sido más aún. Tardaba una eternidad en avanzar más de 10 páginas, y aunque sé que estas cosas abaratan el coste del libro, no merece la pena.

 

Por otro lado, a los que sois usuarios de Twitter y no os habéis enterado del tremendo revuelo que se ha montado con el tema de la traducción / corrección  os invito a que fisguéis el hashtag #Kraken. Desde un “halucinada”, pasando por incongruencias de género o número en la narración, hasta errores de corrección con letras comidas en las palabras, y terminando por un “¿Ola k ase?” que ha sido el detonante de la trifulca. No entiendo de trabajo editorial ni de traducción ni de nada de esto. Pero si yo veo los errores de corrección leyendo el libro sin más, un corrector debería verlo mejor que yo. Y este tipo de traducciones tan peliagudas como ese Ola k ase… No sé de quién es culpa, pero es vergonzoso leer algo así, y sentir que has pagado 21€ por un libro en el que no parece que se le haya puesto la dedicación y el cuidado que se merece. Si ya no por respeto a los lectores, al menos por respeto al autor de dicho libro.

 

Título: Kraken
Autor: China Miéville
Editorial: La factoría de ideas
ISBN: 9788490181690
Páginas: 448
Precio: 21€
Ficha del libro en La factoría de ideas:

http://www.lafactoriadeideas.es/catalogo/libro.asp?referencia=LFL24030