Jugada-de-presion-leersinprisa

Uno de mis propósitos es leerme todo lo escrito por Paul Auster en orden de escritura. No es un propósito para este año, ni a corto plazo. Pero este pasado año he vuelto a leer a Auster, uno de los que ya considero mis escritores fetiche, y en más de una crítica he leído que según que obras suyas es importante leerlas en orden de escritura.

 

No sé si es cierto o no, ni me he molestado en comprobarlo, porque quiero leer todo lo que ha escrito este hombre, sea en orden cronológico o no. Así que es una excusa como otra cualquiera para ponerme a la tarea.

 

Así que el mes pasado me leí la primera que escribió, que fue publicada incluso con un pseudónimo, Paul Benjamin. Y cuál fue mi sorpresa, que sin tener ni idea de ello cuando la compré, resulta que es una novela policíaca. Así que otra más para el reto de Cruce de Caminos. No podía resultarme más atractiva: Auster y género negro. ¿Qué más se puede pedir?

 

Os copio la sinopsis de Anagrama:

 

Max Klein es detective privado, está pensando en tomarse un descanso cuando George Chapman lo llama para solicitar sus servicios. Su futuro cliente era hace cinco años el mejor jugador de baloncesto de la temporada. Pero Chapman era también el espejo terrible en el que se miraba Max; tení­a su misma edad, habí­a estudiado en las mismas universidades, él también habí­a jugado al baloncesto, y ahora sentí­a que estaba en un callejón sin salida. Su matrimonio se derrumbaba, estaba muy endeudado, y harto de su trabajo en la oficina del fiscal del distrito. Aquélla resultó ser la última temporada de George Chapman, porque un accidente de coche acabó con su carrera deportiva. Ahora vuelve, con un perfil intachable de defensor de los débiles y candidato a senador. Pero ¿por qué un buen y honrado héroe americano necesita un detective privado? Jugada de presión es la primera novela que escribió Paul Auster. Fue publicada con el seudónimo de Paul Benjamin, y durante muchos años circuló como un libro de culto entre entendidos de la novela negra. 

 

Os preguntaréis ¿por qué nos copia la sinopsis? Es cierto que es algo que no suelo hacer, pero esta me ha llamado la atención. En la tercera línea veréis que dice que que Chapman era el mejor jugador de baloncesto de la temporada ¿¿¿¿???? Esta sinopsis la he leído ahora al hacer la reseña, no cuando leí el libro. Y me ha sorprendido porque tanto Chapman como Klein eran jugadores de BÉISBOL, no de baloncesto (menuda errata, ¿los editores no se leen los libros?)

 

Fallos aparte, como veis tenemos a un detective,  Max Klein, al que se le encarga un trabajo. Resulta que la gran estrella Chapman, retirado del béisbol, tiene serias sospechas de que quiere ser asesinado. Una carta amenazadora y algunas sospechas le hacen recurrir a un detective.

 

Parece ser que el motivo de la retirada de Chapman fue un sonado accidente de tráfico que le hizo retirarse del deporte poco después de firmar un magnífico contrato con un equipo. Una noche, fue a un banquete con gente del béisbol al norte del estado. Y Chapman chocó frontalmente contra un camión. Resultado: pierna izquierda amputada. Esto truncó su carrera de deportista, pero lo de ser una estrella lo llevaba en la sangre: publicó un libro de gran éxito, se convirtió en un defensor de los derechos de los minusválidos, y tras tanto éxito se oían rumores de que iba a presentarse a Senador por el estado de Nueva York. (no os destripo nada, todo esto se resume en las primeras 5 páginas)

 

A Max algo le huele mal. Le interroga, intenta saber de dónde puede venir la amenaza, quién puede tener motivos para matarle. Escarba en su pasado, pero Chapman no parece ser sincero del todo. Y si no le cuentas la verdad al médico y a tu detective privado, mal empiezas. Max escarba, y cuánto más escarba, más gente parece meterse en el ajo y más gente parece interesada en que no investigue.

 

La trama es interesante, te engancha, pero lo realmente brillante es la narración, los diálogos, la mordacidad de Max, las respuestas que da, el aguante que tiene… Es un personaje brillante que me encantó desde el primer momento. Tanto que me leí el libro en dos tardes, no podía parar de leer. Os dejo unas frases que fui publicando en Twitter para que entendáis a qué me refiero:

 

– “La única diferencia era anatómica: él tenía el mundo a sus pies, y el mundo me tenía a mí por los cojones”

– “Me sentía como a quien le regalan un reloj muy caro y luego descubre que no tiene manecillas”

– “Se llamaba J. Daniels, y conducía su vehículo como si en una encarnación anterior hubiese sido domador de potros salvajes”

– “Las palomas son neoyorquinos ejemplares, y exhiben las características más  conocidas
de la ciudad: sexualidad sin alma, glotonería, maldad y enfermedad”

– “En esta vida nada es sencillo. Dios quiere hacerme sufrir porque soy muy guapo”

 

Y no sólo la narración: el ambiente neoyorquino lo plasma a la perfección. De las novelas suyas que he leído, que son poquitas aún, diría que es en la que mejor lo plasma. Las calles, la gente, el ambiente que se respira…

 

Max es un detective redondo: insolente, con sentido del humor en los momentos más innecesarios, separado (cómo no) y aún enamorado de su mujer. Muchos estereotipos, pero muy bien llevados.

 

Creo que a pesar de un género determinado que sé que no gusta a todos, la recomendaría por lo divertida que es. No sé, quizá es una novela de un género que no a todos os gusta, pero me ha parecido tan buena, que no puedo dejar de recomendarla. Es una pena que se haya perdido un gran escritor de género negro, pero hemos ganado un brillante escritor de narrativa.

 

Título: Jugada de presión
Autor: Paul Benjamin (Paul Auster)
Editorial: Anagrama
ISBN: 9788433972460
Páginas:224
Precio: 7,50 €