Casualidades de la vida me han llevado a publicar hoy esta entrada, el día en que William Sydney Porter, o más conocido como O. Henry, cumpliría 152 años. Ahí es nada. Para quienes no le conozcáis, fue un reputado relatista estadounidense conocido por desarrollar los finales al estilo O. Henry. Es decir, un estilo propio por el que buscaba finales sorpresivos, relatos en los que toda la planificación y el desarrollo de la historia giran en torno a alcanzar ese tipo de finales que te dejen con la boca abierta, o que por lo menos lo intenten.

 

Leyendo hoy en día a O. Henry, sus finales sorpresivos sorprenden menos, porque estamos hartos de leer novelas plagadas de cliffhangers y giros de guión que te obligan a no despegarte de sus páginas y seguir leyendo. Esta no es la intención en estas historias, pero sí la de impresionar y dar un golpe de efecto que haga que ese final se te grabe en la retina. Y está muy conseguido. Ciertamente, muchos relatos resultan novedosos y sorprendentes, y sobre todo muy moralizantes. Recuerdan mucho a las historias con moraleja que nos contaban nuestras abuelas de niños, esos cuentos de Samaniego que tantas y tantas veces hemos oído, con un final aleccionador que buscaban educar.

 

O. Henry tuvo infinidad de trabajos variados antes de meterse de lleno en la escritura, desde farmacéutico hasta trazador de planos. Originario de Carolina del Norte, recorrió la geografía norteamericana, pero su carrera despegará cuando se mude a Nueva York en 1902. Allí llegará a escribir la friolera de 381 historias. De acuerdo, historias muy cortas, pero aún así sorprende lo prolífico de su legado. Como era habitual en la época, sus publicaciones se centraban en publicaciones periódicas, como el The New York World Sunday Magazine, en la que publicaría una historia semanal. También tuvieron éxito sus recopilaciones de relatos, como Cabbages and Kings (1904) y sobre todo The Four Million (1906), entre otras.

 

La influencia de Nueva York fue muy notable en su escritura centrando sus historias en la gran ciudad. En ese sentido me ha recordado bastante al estilo de los relatos de Scott Fitzgerald. Es curioso leer estas historias en contrapartida con los relatos pulp publicados en la Black Mask, muy cercanos en el tiempo y el espacio, y completamente diferentes tanto en tramas como en estilo. Y aún a riesgo a equivocarme, apostaría que diferentes también en el tipo de lectores, ya que el refinamiento de las historias de O. Henry lo veo más encaminado a entretener a las clases más acomodadas de Manhattan.

 

Sin embargo, como sucedió con muchos autores de la época, el alcoholismo fue su perdición y falleció en 1910 de cirrosis hepática.

 

En esta recopilación que nos ofrece Nórdica, con una edición exquisita y una portada que al menos a mí me resulta fascinante, tenemos algunos de sus relatos más conocidos. Por ejemplo El regalo de reyes, su relato más conocido: una historia acerca del amor y la devoción por el ser amado, hasta el punto de sacrificar las posesiones más valiosas por aquel a quién más quieres. O Después de veinte años, una historia de reencuentros con viejos amigos… o al menos sobre cómo intentarlo.

 

Si tuviese que escoger solamente uno creo que me quedaría con La habitación amueblada, uno de los que sí que han cumplido su objetivo de sorprenderme al final, y que desprenden un halo de ternura contagiosa:

 

“Luego, de pronto, mientras él descansaba allí, la habitación se llenó de un aroma dulce y fuerte a reseda de olor. Llegó como un soplo de viento, con tal seguridad y fragancia y énfasis que parecía casi un visitante vivo. Y el joven exclamó: “¿Qué, querida?”; como si le hubiesen llamado, y se levantó rápidamente y se puso a mirar alrededor. Aquel rico aroma se pegaba a él y le envolvía. Estiró los brazos hacia aquello, con todos los sentidos confusos y mezclados de pronto. ¿Cómo le podía llamar a uno perentoriamente un aroma?”

 

Para amantes de los relatos O. Henry es un referente. Tanto, que desde 1919 se conceden los O. Henry Award, uno de los premios más prestigiosos concedidos en EEUU a relatos o historias cortas. Entre otros, han recibido este premio William Faulkner, Flannery O’Connor, Truman Capote o Raymond Carver. Y además de otorgar el premio, desde 2003 se publica un volumen recopilatorio con los mejores relatos del año, el O. Henry Prize Stories, que reúne las mejores 20 historias publicadas en magazines literarios de lengua inglesa de EEUU y Canadá.

 

*Una curiosidad que seguro que os encanta: existe una adaptación cinematográfica de algunos de sus relatos, de 5 concretamente, llamada O. Henry’s Full House, de 1952. En ella, nos narran de un modo exquisito estas cinco historias, y lo mejor es que están introducidas al estilo de Alfred Hitchcock presenta por nada más y nada menos que John Steinbeck, y con la aparición breve de Marilyn Monroe en una de las historias. Tenemos la suerte de poder ver esta antología fílmica completita en Youtube:

 

Título: Historias de Nueva York (The Four Million)
Autor: O. Henry.
Traductor: José Manuel Álvarez Flórez.
Editorial: Nórdica libros (2013)
Año de publicación: 1906.
ISBN: 9788415564782
Páginas: 184.
Precio: 16,50€
Ficha del libro en Nórdica libros: http://www.nordicalibros.com/ficha.php?id=157